Listin Diario Logo
23 de septiembre 2021, actualizado a las 12:27 a. m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
La Vida domingo, 05 de febrero de 2017

ENTREVISTA

Viviendo su sueño

El skater dominicano Daniel Cuervo quiere representar el país en las Olimpíadas de Tokio que se celebrarán en 2020.

  • Viviendo su sueño
Pachico Tejada
Santo Domingo

La historia de Daniel Cuervo es de película, digna de ser contada. El joven skater dominicano de 26 años sin dudas está viviendo lo que siempre soñó: ser una figura internacional del monopatín. Hoy comparte con sus ídolos Tony Hawk, Bob Burnquist y Tony Magnusson, dentro y fuera de las pistas de patinaje.

Ahora busca lograr algo más grande: participar en las Olimpíadas de 2020 que se realizarán en Tokio, Japón.

Desde que se confirmó que esta disciplina ha sido aceptada en el certamen deportivo más importante del mundo, Cuervo tiene la esperanza de poder ser el primer dominicano que compita por el oro en esta categoría pero para ello necesita apoyo del Ministerio de Deportes y la construcción de un skate park (un espacio construido para el patinaje). “Eso es lo primordial ahora mismo. Y que República Dominicana sea sede de una de sus competencias”, expone Cuervo, quien ocupa el lugar número 17 del ranking mundial en skateboard.

Pero para llegar a ese punto tuvo que pagar un precio. El joven deportista ha contado a LISTÍN DIARIO la historia de su evolución.

Una historia en la que tuvo que vivir en las calles de San Diego, California, o dormir en su carro, para hoy vivir de marcas que lo patrocinan y de las clases de patinaje que ofrece a jovencitos y niños y viajar por el mundo participando en importantes competencias.

Según cuenta, todo comenzó cuando a la edad de 12 años conoció el skateboarding de la mano de Iván Maroño, de la tienda “La jungla”, que en esa fecha era el campeón nacional, un lugar que Cuervo consiguió cuatro años después.

Con cara risueña, el atleta narra, sin olvidar los nombres de los que de alguna manera tuvieron que ver con el lugar que hoy ocupa. Es por esto que menciona a Giuseppe Polanco, la persona que tenía la rampa del Mirador del Sur. “Él (Polanco) me envió un e-mail de una persona que quiere invitarme a Gromfest, en Canadá; y yo dije ‘está bien, vamos’”, comenta al recordar el inicio de su internacionalización.

Ganó el primer lugar en esa competencia. Era 2010 y la organizadora del evento, Heidi Lemmon, lo invitó a California para que siguiera dando forma a su carrera.

“Me dijo: hay talento en ti; te invito a mi casa en Los Ángeles y allí patinas por tres meses. Puedes quedarte en mi casa, duermes en el sofá, y te doy la comida y solamente practicas en el skate park todo el día”, confesó, y que desde entonces ella lo ha asesorado.

En ese momento obtiene su primer patrocinio de la marca de ropa deportiva Maui & Sons y obtiene su visa de atleta y se queda a vivir permanentemente en Estados Unidos desde el año 2011.

Pero dejarlo todo aquí y quedarse en Estados Unidos no fue fácil. Aquí dejaba a su madre y su hermano mayor (su padre murió cuando Daniel tenía ocho años) y el hecho de vivir esta aventura, pese a que era su sueño, le daba miedo y recuerda que lloraba al sentirse solo. “Pero uno sabe por dentro lo que uno quiere.

Sabía que podía lograr ser el primer dominicano en convertirme en Pro Skater, y eso fue lo que siempre me empujó”, expresa Cuervo.

Otros episodios que comenta fueron cuando tuvo que vivir en las calles de San Diego y durante tres meses durmió en la playa, se aseaba en las duchas públicas y guardaba sus pertenencias en un gabinete del gimnasio en el que entrenaba. Luego le tocó dormir en un Volkswagen que tenía. Es en ese punto, y gracias a un reportaje en un periódico local de San Diego, que se da a conocer su situación y una familia lo acoge por seis meses en su casa. Aparte de eso, la Volkswagen decide patrocinarlo por el hecho de que vivía en un Beetle o “cepillo”. “Cuando vieron mi carro, en las malas condiciones que estaba, me lo reemplazaron por un Jetta del año”, menciona.

También su madre, que como es lógico se preocupaba por el futuro de su hijo, prefería que estudiara una carrera universitaria, a que hiciera algo como esta disciplina, que ella entendía no era segura. “Pero había una puerta que se me abría y no la voy a dejar que se cierre, voy a lograrlo”, explica. Cuervo cuenta que cuando su familia empezó a ver los resultados, como el que la compañía Madrid Skateboard hiciera una tabla con su nombre y lo vieron en competencias importantes del mundo, supieron que Daniel había escogido el camino correcto.