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La Vida domingo, 12 de junio de 2016

ARTES VISUALES

José Perdomo, 50 años dedicado a la pintura

El pintor dominicano conmemora cinco décadas en las artes plásticas con la exposición “Por los caminos de la madre naturaleza”, 32 cuadros de grandes formatos con los que también celebra la vida

  • José Perdomo, 50 años dedicado a la pintura

    Aunque en los documentos oficiales figura que nació en 1943, José Perdomo nació en 1946 en Santo Domingo. Vivió en Estados Unidos, Perú y Brasil. ©Yaniris López

     

  • José Perdomo, 50 años dedicado a la pintura
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Yaniris López
Santo Domingo

Nació en 1946 en Santo Domingo y para finales de los 50 ya sabía que quería ser pintor. Decidirse fue fácil: desde muy pequeño, José Perdomo se dio cuenta que la pasión que sentía por la pintura y el dibujo  y el talento para crear obras pictóricas les venían de nacimiento.  

Dice que le dieron muchos fuetazos por llenar todos los cuadernos escolares con dibujos; que cobraba un centavo a los compañeros de escuela por hacerles las ilustraciones de Naturales y Geografía, y que siendo muy pequeño solía rellenar con color –y sin permiso- los dibujos en blanco y negro de su mamá, entonces estudiante de pintura.

A los 15 inició su formación en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en los talleres de Paul Giudicelli y Gilberto Hernández Ortega, comparte con LISTÍN DIARIO.

Su primera gran paga, a los 16, se la debe a los bodegones y desnudos que hiciera para un comerciante puertorriqueño que vivía en Santo Domingo y viajaba mucho a Santiago.  

“Él me dijo 'Vamos a hacer un negocio: te voy a traer tela y óleo, te voy a dar algo de dinero y tú me pintas esos bodegones’. Esa fue la primera vez que cogí dinero por hacer pintura”, comenta.   Convencido del talento de Perdomo, este señor le ofreció ayuda para que estudiara y trabajara en Estados Unidos. Se marchó ya iniciada la Revolución de Abril y regresaría en 1966 para su primera individual en el Palacio Nacional de Bellas Artes. Un gran escenario para iniciar la carrera.  

De vuelta al país norteamericano estudió con los maestros Luis Camnitzer y Robert Motherwell. Luego vivió varios años en Perú (donde aprovechó para estudiar sobre las Líneas de Nazca, Machu Picchu y el arte peruano) y en Brasil.  

A República Dominicana regresaría para quedarse en 1983. A partir de este año, el contenido plano y sin fondo de sus cuadros, la singularidad de sus trazos y los colores fuertes de sus figuras humanas le aseguraron un espacio en la plástica dominicana.  

De su primer discurso pictórico, el crítico de arte y curador Abil Peralta escribe que estuvo fundado en “la criticidad antropológica, científica e ideológica sobre la conciencia identitaria y cultural del ser dominicano (…); una pintura cargada de presupuestos simbólicos cuyos referentes primarios estaban en los fundamentos y estructuras formales de la estética y nivel de expresión visual del arte taíno”.

Perdomo sostiene que fue él y un grupo de seis pintores quienes introdujeron en sus obras conceptos alusivos a la cultura taína.   

Durante cinco décadas de trabajo, Perdomo ha expuesto en las más importantes galerías dominicanas y en reconocidos espacios de Estados Unidos, Perú, México, Puerto Rico, Brasil, Canadá, Argentina, Venezuela, Panamá, Guadalupe, Alemania y Bélgica. Muchos premios respaldan una labor que llena todo su tiempo, entre ellos el Premio de Pintura de la Cuarta Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, Ecuador, otorgado en 1994; y el primer premio de Pintura de la Vigésima Bienal Nacional de Artes Visuales (RD), recibido en 1996.

Cinco décadas creando 

Perdomo ha dedicado su vida entera a pintar. El entusiasmo por lo que hace lo mantiene tan fresco que no acepta hacer otra cosa, ni siquiera dar clases. ¿Su explicación? 

“No me sale. Cuando comienzo a pintar un cuadro grande que me gusta (todos mis cuadros son grandes –sonríe-), no me importa el tamaño que tenga, me trepo a una escalera o una silla, en lo que sea, y puedo estar trabajando 12 y 14 horas, desde la mañana hasta la noche. No me acostumbraría a que tengo que parar, vestirme y salir porque tengo que dar clases; si me dijeras que estoy pasando por una crisis, pero no. Gracias a Dios, que es mi guía, no me ha faltado nada”.   

Como no podía ser de otra manera, celebra estos 50 años en el arte con una exposición: “Por los caminos de la madre naturaleza”, inaugurada el pasado jueves 7 en el Centro Cultural Mirador. 

Son 32 cuadros de grandes formatos, óleo sobre lienzo, en los que Perdomo rinde honor a una tendencia pictórica abrazada en los últimos 10 años: la biodiversidad.

Flores, mariposas, aves, peces, delgadas figuras taínas, hojas de todos los colores y pétalos ocupan todo el lienzo, a veces como figuras principales o como relleno. ¿Relleno? Sí. Con muy raras excepciones, las pinturas de Perdomo ocupan el cuadro entero.  “En mis cuadros no hay fondos.  No me interesan los planos. Me interesa que todo el cuadro sea un cuadro, que todo sea principal”, explica el pintor.

De acuerdo con Abil Peralta, museógrafo de la muestra, “para lograr lo que he denominado el efecto cromático Perdomo el artista expresa y expone su particular destreza en el dominio técnico en la aplicación del 'painting stik’ o barra de óleo, herramienta de producción pictorial que con la manipulación del pincel y la espátula le aporta un valioso recurso a favor de la calidad y radiante esplendor y energía visiva que el espectador siente cuando se enfrenta a la fuerza plastia y comunicación de sus telas”.

No al ‘vendío’

Mientras montaba la exposición, unos estudiantes de la escuela Altos de Chavón le pidieron a Perdomo que les recomendara algo. 

“Les recomiendo una sola cosa, les dije: no se estén fijando en lo que hace otro y mucho menos en si fulanito vende y tú no vendes. Olvídense del vendío. El pintor que se ocupa especialmente de hacer las cosas que le gusta al público para vender, está fracasado. El maestro Motherwell decía que hay artistas y hay pintores: pintor es todo el que coje una brocha y un pincel y pasa pintura; ahora, artista plástico dedicado al pincel, a crear… a eso no se dedica todo el mundo”.

Con toda una vida dedicada a la pintura, Perdomo le sigue interesando el proceso más que el resultado. Próximamente espera viajar a Estados Unidos  y traerse un rollo entero de tela de 100 yardas por 70 pulgadas de ancho para continuar la celebración de sus 50 años en el arte… pintando.