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La Vida jueves, 19 de junio de 2014

NATURALEZA

El banco de semillas del Jardín Botánico Nacional

  • El banco de semillas del Jardín Botánico Nacional
    Semillas de acacia cocuyo
  • El banco de semillas del Jardín Botánico Nacional
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  • El banco de semillas del Jardín Botánico Nacional
Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo
El edificio que albergará el banco de semillas del Jardín Botánico Nacional (JB) está casi listo. Para cuando entre en funcionamiento, se convertirá en uno de los logros estratégicos más importantes de la institución y de la ciencia en República Dominicana. ¿Por qué?

Porque los bancos de semilla son centros de reserva estratégica de germoplasma,  la parte reproductiva de una especie, explica su director, Ricardo García.

“En un país como República Dominicana, que tiene miles de especies de plantas, muchas de ellas con valor conocido (plantas forestales, medicinales, ornamentales y forrajeras) este banco permitirá conservar el germoplasma para ser utilizado en la medida en que se vayan produciendo situaciones o requerimientos”, dice. 

Una semilla almacenada en un banco puede durar desde una pocas semanas hasta 200 y 300 años.

Un logro
El primer esfuerzo para crear un banco de semillas en el Jardín Botánico Nacional (JB) se inició en los años 80, con la habilitación de un espacio con este propósito.

El proyecto no avanzó debido al costo de las instalaciones y a las dificultades para mantener el trabajo continuo en el campo, para renovar y enriquecer la colección.

“Pero hace unos años nos hemos dado cuenta del valor que tienen los bancos de semillas como conservación estratégica y desde el punto de vista económico. Casi todos los países están trabajando en ello, tanto así que actualmente hay un gran proyecto a nivel mundial, el banco de semillas del milenio, liderado por el Kew Garden de Inglaterra y del cual nosotros somos parte, que involucra a más de 110 países en la conservación de semillas como conservación estratégica de germoplasma”, comenta Ricardo García, director del JB.

El JB mantiene con el Kew un intercambio técnico de asesoría y de colección. Parte de la colección de semillas local se deposita en aquel.

“Si por alguna razón nosotros tuviéramos problemas con la colección nuestra, quedaría entonces la colección de ellos, que es también nuestra y a la cual tenemos derecho y acceso”.

Especies
De las 6,100 especies de plantas registradas en la isla de Santo Domingo, el banco de semillas del JB albergará entre 3,500 y 4,000 especies. Es un porcentaje importante porque, como sostiene García, es difícil conservar las especies recalcitrantes, semillas que al poco tiempo de ser extraídas del fruto pierden la viabilidad y ya no germinan. Las semillas ortodoxas, en cambio, pueden durar mucho tiempo, a veces más de dos siglos, manteniendo la viabilidad.

¿Cómo trabajarán? Se concentrarán sobre todo en conservar las especies incluidas en la lista roja nacional, aquellas que presentan algún grado de amenaza según las categorías establecidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“Ellos han establecido unos parámetros. Nosotros seguimos esos parámetros y hemos hecho una evaluación de la flora nuestra y ahora mismo tenemos evaluadas más de 1,000 especies que tienen algún grado de amenaza”.  

De estas especies amenazadas, sigue García, darán prioridad a las que se encuentran en peligro crítico de extinción y que, si no se les pone atención, probablemente podrían extinguirse en un período de 10 años.

En la lista preliminar actual de especies amenazadas de la flora dominicana, que data del 2001, hay registradas unas 547 especies.

El nuevo proyecto de estudio, evaluación y estado de conservación de la flora dominicana será publicado a finales de año, informa García.

Cooperación
En el país existe actualmente el banco de semillas del Ministerio de Medio Ambiente, pero está más orientado a la conservación de plantas forestales a gran escala.

“El nuestro está más orientado a la investigación y a la conservación y tiene una visión de rango amplio hacia todo lo que es el Caribe”, señala García.

El banco del JB se enfocará en la conservación de semillas de plantas endémicas y nativas. Debido a que las nativas suelen estar también en Cuba, Puerto Rico, Jamaica, Centroamérica e incluso Suramérica, García dice que el material disponible aquí podría ser compartido e intercambiado con otros países que no dispongan de la estructura de conservación con la que pronto contará República Dominicana.

Para Haití, sobre todo, “este banco va a ser una herramienta importantísima porque Haití ha perdido una gran parte de sus especies, y como compartimos la isla, también compartimos muchas de estas especies. Dentro del acuerdo bilateral que hay con Haití, nosotros podremos apoyar los programas de  producción forestal y de reforestación que ellos realicen a partir de las reservas nuestras, de nuestros bancos de semilla, tanto el del Ministerio de Medio Ambiente como el del JB”.

¿Cuántas?
Sobre la cantidad de muestras que guardarían por especie, García expresa que les interesa tener una representación de las especies de las distintas regiones.  Esto permite conservar la variabilidad genética de esas especies debido a las diferencias que ocasionan las condiciones climáticas y del suelo en una planta.

“Una planta de caoba que crece en Barahona es diferente a una que crece en Sosúa, porque a través de los miles o cientos de años de evolución de esta planta el cambio ha quedado grabado en su código genético”. Las semillas estarán ordenadas por regiones y por características.

“Si usted toma de un solo árbol un millón de semillas, puede tener un millón de plantas, pero no tiene variabilidad genética. Pero usted puede tener 500 semillas colectadas de 50 árboles que vienen de diferentes regiones y ahí tiene una variabilidad genética importante; y es esa la parte en la que nosotros ponemos mayor énfasis”.

¿Germoplasma?
El germoplasma es el material genético de una especie. Además de semillas, un banco de germoplasma puede conservar segmentos de tallos, brotes y otras partes de la planta. En el banco de semillas del JB se guardará sólo la semilla, por ser más práctico.

“Un banco de germoplasma a mayor escala implica una inversión mucho mayor. Sin embargo, para ciertos grupos, en el Botánico contamos con un laboratorio de cultivo in vitro; por lo tanto, ahí estamos conservando germoplasma. Aspiramos a que un futuro podamos tener, como tienen muchos países, un verdadero banco de germoplasma, donde podamos conservar células por el método de crioconservación”.

La obra
Biólogo botánico, Ricardo García afirma que el Jardín Botánico ya ha coleccionado cerca de 800 especies para el banco de semillas, pero no han querido acelerar el proceso hasta que la edificación esté finalizada.

Se espera que la obra, construida a un costo de 9 millones de pesos, esté concluida para finales de julio. Una vez equipado y puesto en funcionamiento, el costo total del banco de semillas alcanzaría los 15 millones de pesos.

El espacio incluye un laboratorio, área de investigación, el cuarto frío para la conservación de las muestras y el área de propagación in vitro de muchas de las semillas.

¿Desea cooperar?
El JB inició hace cinco años este banco de semilla con sus propios y escasos recursos. Para ponerlo en marcha faltan los equipos y, en este aspecto, el JB está solicitando el aporte de personas, instituciones y empresas que, indica García, “quisieran ser parte de este esfuerzo de conservación de la flora nuestra”.

¿Cómo pueden ayudar? A través de la donación de los equipos o de recursos económicos.
Preferiblemente de los equipos, señala García.

Es imprescindible, por ejemplo, contar con un generador de electricidad o un sistema de energía solar que garantice la energía permanente del banco.

“El Jardín ha tenido que dejar de hacer otras cosas para invertir lo poco que ha recibido en la construcción de este banco porque estamos convencidos de que va a ser, quizá, la obra de mayor impacto estratégico en la conservación de la flora dominicana”, apunta García.