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La Vida lunes, 21 de julio de 2014

CAUSAS DEL ÍLEO

Dificultades del tránsito intestinal

Diversos factores pueden provocar una interrupción aguda del tránsito de las heces.

  • Dificultades del tránsito intestinal
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  • Dificultades del tránsito intestinal
Li Misol
li.misol@listindiario.com
Santo Domingo

Como si de una autopista se tratara, los intestinos grueso y delgado son los encargados de propiciar el tránsito de las heces (desechos de la digestión) hasta su salida del cuerpo. Aunque haya preocupación por mantenerlos en salud, estos pueden ser víctimas de lesiones como la oclusión. 

Diversos factores pueden provocar una interrupción aguda del tránsito intestinal, lo que se conoce en medicina como íleo, que según explica la especialista en cirugía general y laparoscópica Rosa Margarita Martínez, puede ser de varios tipos y afectar al intestino grueso, al delgado o a ambos. 

“El íleo puede tener causas mecánicas o funcionales”, dice Martínez, y añade que el origen del íleo mecánico está en la obstaculización parcial o total del camino intestinal, mientras que el íleo paralítico ocurre cuando el transporte de nutrientes está bloqueado por causa de un trastorno, o hay paralización de la musculatura intestinal (ausencia de peristalsis). 

La especialista añade que el íleo puede tener causa mixta, es decir, ser a la vez mecánico y funcional cuando hay ambas causas.

Causas
Cuando un paciente comienza a experimentar diarreas y/o vómitos profusos y hay un desbalance hidroelectrolítico, es decir, un descontrol severo en algunos minerales como sodio, potasio, calcio, fósforo u otros, “ese descontrol hace que la mucosa del intestino deje de moverse y este comienza a distenderse sin poder llevar su contenido hacia el recto y luego al exterior”, dice la experta. 

Martínez señala que el íleo es frecuente en pacientes postquirúrgicos, sobre todo en cirugía abdominal donde se manipula mucho la cavidad abdominal y los intestinos, pues éstos reaccionan como si se cometiera una agresión en su contra y se paralizan temporalmente. 

La obstrucción intestinal también suele afectar a personas que tienen un tumor en algún punto de los intestinos. De hecho, según Martínez, esa obstrucción suele ser muchas veces el motivo de consulta que da al traste con el diagnóstico de cáncer. 

Martínez refiere que los síntomas de un íleo pueden ser diversos, dependiendo del tipo que se trate.

El íleo puede complicarse
Cuando se presenta el íleo o interrupción aguda del tránsito intestinal, el paciente puede percibir un abultamiento del vientre. “Ves un abdomen globoso, y hay una considerable disminución de la peristalsis, que son los ruidos que producen los movimientos normales que realiza el intestino cuando se encuentra en funcionamiento normal”, señala la cirujana Rosa Margarita Martínez. 

Martínez, quien opera en el Centro Médico UCE, explica que cuando ocurre una obstrucción intestinal en la radiografía se verá una división entre el área obstruida y la que no lo está. El abdomen, además de abultado, luce con brillo “y a veces hasta se puede ver la trama vascular de la pared abdominal, incluso se borra la cicatriz umbilical”, indica la especialista. 

En pacientes con algún tipo de íleo -dice Martínez-, la literatura médica habla de que por cada hora que pase en esa condición se agrega un 1% de morbilidad. Esto se debe a complicaciones como que la distensión del abdomen pueda llegar hasta el diafragma  y provocar dificultad respiratoria o “si aumenta la presión intrabdominal el paciente puede hacer un síndrome compartimental de abdomen que le puede llevar a la muerte”, dice Martínez. 

Producto de un íleo las asas intestinales pueden también, al distenderse, lacerarse y causar una de las complicaciones más frecuentes que es la perforación del intestino, lo que provoca entonces que toda la contaminación que está de forma natural en estos órganos llegue a la cavidad abdominal produciendo una peritonitis, que aumenta increíblemente los niveles de morbimortalidad.  

El íleo mecánico se presenta con vómitos, dolor abdominal, cólico y acumulación de gas en el intestino; mientras que el íleo funcional se presenta gradualmente con un dolor fuerte y constante.

Algo tan peligroso como la peritonitis puede evitarse simplemente reponiendo los electrolitos faltantes en caso de deshidratación severa. También, en pacientes postquirúrgicos con riesgos de íleo la solución puede encontrarse en la colocación a tiempo de una sonda nasogástrica o levin, que se introduce por la nariz o vía oral hasta el estómago.

“Con la sonda se consigue sacar la producción normal que tiene el estómago o el intestino; o lo que se está devolviendo de esa zona. Aspirando el levin cada dos horas se obtiene una mejoría del paciente y disminución de la distensión abdominal”, señala Martínez.

TRAS UNA CIRUGÍA
Luego de una cirugía abdominal, Martínez advierte que hay literatura médica que habla de la colocación temprana del levin, sobre todo si hay factores predisponentes como por ejemplo un paciente con un alto estrés antes de la cirugía o que lleve varios días sin comer o tomar nada. “El paciente debe comenzar a consumir algún alimento después de 24 horas de operado si no hay complicaciones, se coloca un levin hasta que baje la distensión abdominal”, dice la experta.

Advierte que como es un paciente con dolor por la operación y que además tiene una herida, se le pregunta si ha expulsado gases, lo que significa que el aire que ha entrado esta saliendo y que hay funcionamiento normal del intestino. Entonces se empieza la tolerancia (alimentación) empezando con dos dedos de agua, jugo de manzana o pera y luego algo solido suave, hasta llegar a la normalidad. 

El íleo es un padecimiento que no es cien por ciento prevenible ya que el paciente llega sano y puede desarrollarlo por algún factor circunstancial como una enfermedad diarreica, una obstrucción producto de postquirúrgico anterior, o la formación de bridas tras una cesárea.