KAIRÓS
Prueba
“El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados”. Bien podría denominarse esta lectura el perdón que cura. La prueba irrefutable de que Jesús es el perdonador por antonomasia está en los hechos, como cuando pone de pie al paralítico. Perdón y curación que, unidos, revelan la potestad divina de Jesús. Ambos gestos ponen en evidencia el signo de la salvación completa, en cuerpo y alma, a la que cada uno de nosotros está destinado.

