“Aunque fue duro, ha valido la pena”

Son muchos los jóvenes que en busca de mejores oportunidades tienen que trasladarse del campo a la ciudad, dejando atrás a sus familiares, amigos y estilo de vida. Pero, ¿cómo impacta esto en sus vidas? Angélica Soto nos cuenta su historia... Al concluir el bachillerato, Angélica tenía bien claros sus planes: ingresar a la universidad a estudiar Periodismo; estaba muy entusiasmada. Sin embargo, esto resultaría muy difícil, pues residía en una zona rural de la provincia Peravia y su familia no contaba con los recursos para suministrarle el dinero necesario para viajar regularmente hacia Santo Domingo. Ante estas circunstancias y escasas opciones, su única alternativa era irse a vivir a la capital a casa de un hermano de su madre. “Estaba aterrada, nerviosa, tenía muchas emociones encontradas, pero yo no quería quedarme en el campo sin estudiar, solo casarme y tener hijos como la mayoría de mis amigas”, expresa, quien al día de hoy está a punto de graduarse. Cuenta que los primeros días, semanas, meses, fueron muy difíciles. Se sentía triste, sola y añoraba estar con su familia, compartir con sus amigas y amigos. No lograba adaptarse al nuevo ambiente tan distinto. “Aquel día cuando mami me dejó en casa de mi tío se me hizo un nudo en la garganta”, recuerda con nostalgia. Han pasado seis años y ahora Angélica se sorprende de los cambios positivos que ha dado su vida a nivel personal y sobre todo intelectual, por ello no se arrepiente porque “aunque fue duro, ha valido la pena. Sé que lo mejor está por venir”, exclama con la misma convicción de aquella época. Es por ello que a todos los jóvenes quienes quizás igual que ella tienen obstáculos para estudiar una carrera universitaria, esta joven les aconseja que no teman y se atrevan a luchar por sus sueños.

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