JUGUETES
Regalar, pero regalar bien
En vísperas de Reyes, ¿sabía que no es conveniente proporcionar al niño un número excesivo de juguetes? Entonces, se preguntará, ¿cuáles regalar?
Mañana es uno de los días más especiales para los niños y niñas que celebran la Epifanía ante los Reyes Magos: el momento en que Melchor, Gaspar y Baltasar llevaron presentes al Niño Jesús en Belén. Día de Reyes es, entonces, para los niños, sinónimo de recibir regalos. Y posiblemente en ello se pasen el día de mañana: abriendo y examinando los juguetes que les obsequiarán los padres, familiares y amigos. Ahora bien, ¿cómo saber si los juguetes que recibirá su pequeño son los adecuados? El psicólogo y psicoterapeuta Silvio Crosera dice en “Entender a los niños” (De Vecchi ediciones, 2012) que el regalo es un signo de una auténtica relación entre adultos y niños a través del cual, en el caso de los padres, manifiestan afecto, aprobación y amor hacia los hijos. “Por ello, el regalo es un momento muy importante desde el punto de vista de la relación, pero además puede representar una ocasión educativa, ya que comunica al niño los parámetros exactos según los cuales le juzgan los padres y los demás adultos que están a su lado”. Como orientación en la elección de un regalo, Crosera exhorta a comprobar que el regalo sea adecuado (por edad, función) y formativo. En cuanto a las funciones, señala que los regalos deben contribuir a desarrollar la personalidad del niño, habituarlo al contacto y la socialización y divertir. No regalar de másEn “El juego como actividad educativa: instruir deleitando” (ediciones de la Universidad de Barcelona), María José de Borja sugiere no proporcionar al niño un número excesivo de juguetes, “ya que con ello sólo se contribuye a crear en él una nociva versatilidad de aspectos de su naturaleza”. ¿Qué recomienda? “Tan solo los necesarios para su entretenimiento dentro de la variedad de aspectos de su naturaleza. Un juguete que responda a su necesidad de movimiento. Otro que pueda utilizar para sus manifestaciones imaginativas. Otro que fomente el afán de construcción o de trabajo manual, de este modo fijará su atención y se contentará con lo necesario”. La autora plantea que los juegos de cálculo como el asalto, las damas y el ajedrez son convenientes para los niños mayores de doce años. “Son un buen estreno del juicio y la imaginación planteadora a través de la gimnasia del cerebro que motivan”, dice.
(+)RECOMENDACIONES SOBRE CIERTOS JUGUETESBorja aconseja alejar de los niños los juguetes deformes (como títeres cargados de espaldas, muñecos sin piernas o las figuras grotescas) y los uniformes y arreos militares. De la guerra, indica, el niño sólo saca el sentido de batalla. “No puede tener conciencia del ideal de patria; y lo único que piensa del militar es que es un señor que manda y hace pelear de verdad; en fin, una serie de fatales conceptos que se le arraigan”. Agrega que las armas, como complementos de los uniformes militares, “no hacen otra cosa que exaltar los instintos bestiales y sanguinarios que quedan en el fondo de nuestra raza”. “Ellas, tal y como el niño las entiende, no tienen otra finalidad que la de matar por el placer de matar; y esto se puede observar, el Día de Reyes, en la manera que los pequeños tienen de hacer la guerra en broma en medio de la calle y en sus casas. Es un espectáculo desmoralizador, al que contribuyen, con su inocencia, la mayoría de los padres”, apunta.

