COSAS DE DUENDES

Mezclando

Recibí una agradable visita de Año Nuevo. Una amiga pasó por casa y estuvimos hablando de muchas cosas, especialmente de nuestras familias. Ella me compartió una sugerencia que recibió con relación a sus hijos. Alguien le dijo que, contrario a lo que muchos recomiendan, dejara que sus niños vean televisión porque eso es parte de la época que a ellos les ha tocado y no se pueden mantener al margen de su tiempo. Lo que esta persona entiende que se puede hacer, con toda esa carga de información distorsionada que reciben de la TV, es “aclararla”. Puso como ejemplo ilustrativo entender el conocimiento como una especie de jugo de naranja concentrado que ocupa la mitad de un vaso, entonces, lo que nos toca a los padres es echarle agua para aclarar esa información. Es decir, darle nuestra versión, transmitirle nuestros valores. Mezclar y aclarar lo recibido. Relacioné esta sugerencia con una frase de Martin Luther King que escuché en la película “El Mayordomo”. King decía que la oscuridad no puede borrar a la oscuridad, que solo la luz puede combatirla. Se refería a los que querían usar la violencia contra quienes oprimían a los afroamericanos en Estados Unidos. ¿Cómo rompe la luz a la oscuridad? Si la penetra y la diluye. Eso es mezclando, pienso. Donde estemos metidos, en lugar de aportar más “jugo concentrado” nos toca derramar agua, aclarar o, si está oscuro, que seamos el punto de luz. Eso será suficiente para hacer menos oscuro todo el lugar. Incluso, si se trata del mundo. Este nuevo año nos ofrece esa oportunidad. Cada enero, como el que apenas empieza, solemos plantearnos muchas metas personales con el objetivo de mejorar nuestras vidas. ¿Pero cuántos nos planteamos tratar de que este mundo sea mejor, mejorando la vida de otras personas? Se trata, también, de mezclar el bien con el mal presente en la desigualdad, dolor y carencias que nos rodean. Vivimos en la región más desigual del mundo, donde los ricos y la clase media transitamos casi por otro planeta con relación a los que tienen menos recursos. Podemos proponernos compartir nuestro bienestar dejando caer agua que aclare, luz sobre la oscuridad del dolor ajeno, y ese aporte hará que nuestro entorno sea distinto. Cada gotita de bien que dejemos caer irá trasformando el mal. Piense que no hay ningún jugo, por concentrado que sea, que se mantenga igual si le agregamos una jarra de agua. Mezclar viene a aclarar. Vamos a hacerlo aportando nosotros la parte buena, en todo lo que podamos, en este bendito nuevo año y en todos los que Dios nos regale.

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