TRANSFORMACIÓN

La estética masculina

ELLOS SE INTERESAN MÁS Y MÁS EN MEJORAR SU IMAGEN, PERO EN LOS CENTROS SIGUEN SIENDO MINORÍA

Jaclin Campos
Santo Domingo

Acabar con las molestias del afeitado diario, devolverle a su faz la expresión joven y lozana de años atrás y deshacerse de esos centímetros de más alrededor del estómago son sólo algunas de las preocupaciones estéticas más comunes entre los hombres dominicanos, según informaciones aportadas por cuatro centros estéticos.

El cambio de mentalidad de las nuevas generaciones y la importancia que se otorga a la imagen en el ámbito corporativo han hecho que los caballeros demanden con cada vez más frecuencia y menos vergüenza los servicios estéticos.

¿Quiere saber más? He aquí cinco puntos que merecen destacarse:

Ellos se interesan cada vez más por mejorar su imagen, pero en los centros de estética siguen siendo minoría.

Las mujeres son en buena medida responsables de que sus parejas acudan a dichos centros.

 Los hombres con un presupuesto holgado encabezan la lista de clientes, pero no son los únicos.

La demanda masculina ha hecho que las empresas introduzcan cambios, aunque ligeros, en su publicidad.

Los clientes del sexo masculino no regatean y tienden a ser más generosos en sus propinas, especialmente si los atiende una mujer.

¿Qué busca el hombre para verse mejor?
Roberto Rodríguez, médico esteticista, señala que la proporción de personas que utilizan los servicios de las clínicas de estética es “amplísimamente más de mujeres” que de hombres.

“Estamos hablando de un 70 contra un 30 por ciento”, estima.

Por eso la publicidad sigue dirigiéndose principalmente hacia ellas o, en su defecto, hacia ambos.

Hasta su consulta los hombres llegan principalmente por tres razones: eliminar el vello con la ayuda del láser, rejuvenecer la piel del rostro con procedimientos como la microdermoabrasión y el ultrasonido, y rellenar zonas del rostro como el surco nasolabial y el entrecejo. Los más jovencitos, dice, buscan tratamiento (tradicional o láser) contra el acné, y no sólo para verse bien hoy, sino para evitar las secuelas de este problema, una muestra de que la cultura de la prevención ha llegado hasta los varones.

En cuanto a la depilación con láser, su interés primero es el rostro (barba y bigote). En la experiencia de Rodríguez, “es raro que los hombres se trabajen el cuerpo con láser”.

Y aunque los caballeros tienden a mostrar gran preocupación por el abdomen prominente, no se someten a tratamientos localizados como la mesoterapia y la cavitación con la misma frecuencia que las mujeres. “Al menos aquí”, aclara Rodríguez, refiriéndose a su consulta.

Otro caso
Diferente es el caso en Maribel Ángeles Clinic For Men que, como su nombre indica, es un centro exclusivo para caballeros, abierto el pasado año justamente como respuesta a la demanda masculina. Allí, según su propietaria, Maribel Ángeles, la preocupación número uno de los clientes es reducir la barriga con la ayuda la tecnología estética (“aunque somos pro ‘wellness’ y siempre les recomendamos que hagan ejercicio”, afirma ella). Le siguen, en orden, el rejuvenecimiento facial y la depilación láser.

“Hay hombres a los que no les gusta verse con barba, y hoy día no se están llevando mucho los vellos”, explica Ángeles, quien advierte que la edad del cliente puede convertirse en una limitante a la hora de aplicar este servicio, porque el láser actúa sobre la melanina del vello y su efecto sería prácticamente nulo en individuos canosos.

Perfil
¿Cuál es el perfil del hombre que acude a una clínica de estética? “Claro que el que llamamos ahora metrosexual”, dice Rodríguez, aunque el término acuñado a mediados de la década de 1990 por el escritor Mark Simpson ya no aparece con tanta frecuencia en los medios de comunicación y en las conversaciones cotidianas.

Pero no se confunda. Según Rodríguez, no sólo los hombres que rinden culto al físico acuden al esteticista.

“A veces son las esposas quienes traen a los esposos”, señala.

La competencia en el mercado de trabajo hace su parte. De acuerdo con Ángeles, los hombres han descubierto que la imagen personal puede influir tanto en el plano laboral como en el personal.

“Cuando te ves bien -dice-, te sientes bien y al sentirte bien hay un resultado óptimo en las funciones que realizas”.

Los caballeros de mediana edad, que trabajan y devengan buenos salarios encabezan -junto con los hombres del medio televisivo y del espectáculo- la lista de clientes que procura este tipo de servicio, pero el poder adquisitvo varía.

“A veces personas de un estrato social más bajo vienen a buscar su tratamiento”, afirma Rodríguez.

Eso sí, según se concluye de la opinión aportada por varios centros estéticos y spas, los hombres no se caracterizan por ser clientes quisquillosos o austeros, y sus propinas son más generosas, especialmente si los atiende una mujer.

“Es muy raro escuchar a un hombre pedir rebaja, aunque sea un tratamiento costoso”, comenta Rodríguez. Es un buen cliente y, cuando se decide, lo hace”.

Relajación y bienestar
Los spas que combinan terapias para el bienestar físico y tratamientos estéticos tienen su cuota de clientes masculinos. ¿La diferencia con relación a las clínicas de estética? A los spas los hombres llegan, en primer lugar, con el objetivo de relajarse. En eso coindicen Richard López, coordinador de Mercadeo de Daisy Gran Salón & Spa, y Leidy Báez, gerente de Mercadeo y Ventas de Virginia Spa.

López dice que el hombre se interesa mucho por los masajes de relajación, especialmente por el de espalda y el spa de pies (un tipo de masaje reflexológico). Fuera de eso, contratan los servicios de exfoliación e hidratación corporal, limpieza facial y depilación con cera -algunos, de hecho, optan por la depilación completa.

“El hombre consume más el servicio de spa -asegura López-, y no repara en precio como las mujeres”, si bien son ellas las que los llevan a ellos al centro al regalarles certificados de regalo en fechas especiales como cumpleaños, aniversarios, el Día de los Padres y San Valentín, entre otros.

En el caso de Virginia Spa, Leidy Báez, gerente de Mercadeo y Ventas, informa que los servicios más demandados son los masajes relajantes, la depilación láser (principalmente de la barba, para eliminar los molestosos vellos encarnados) y los faciales para mejorar la apariencia del rostro. Báez señala que menos hombres acuden al spa que las mujeres.

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PUBLICIDAD Y MERCADEO

El aumento en la demanda masculina ha hecho que las clínicas de estética y los spas introduzcan ligeros cambios en la forma en que publicitan su oferta.

Leidy Báez, gerente de Mercadeo y Ventas de Virginia Spa, dice que, si en el pasado se anunciaban tratamientos pensando sólo en la mujer, actualmente hay que incluir en los anuncios la palabra hombre, así como imágenes de varones (la imagen principal de su portal es un ejemplo de ello).

Richard López, coordinador de Mercadeo de Daisy Gran Salón & Spa, dice que el cambio de mentalidad de la nueva generación les ha ayudado.

“El hombre de hoy no tiene miedo ni temor de querer verse bien”, recuerda.

López explica que una estrategia importante para captar clientes del sexo masculino es colocar su publicidad no sólo en programas y secciones dedicadas a la mujer, sino también en programas o secciones que tengan un público mixto. No se concentran en medios y programas pensados exclusivamente para hombres, porque las mujeres siguen siendo quienes más consumen este tipo de servicio.