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La Vida domingo, 04 de diciembre de 2011

NAVIDAD EN LAS CALLES

El arte del charamico

HAN PASADO MÁS DE 30 AÑOS DESDE QUE AQUELLOS PRIMEROS ARBOLITOS SECOS PARADOS EN LATAS DE CEMENTO PASARAN A FORMAR PARTE DE LAS ESTAMPAS NAVIDEÑAS DOMINICANAS

  • El arte del charamico
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Yaniris López
Santo Domingo

Los charamicos complementan la Navidad dominicana. La siempre congestionada avenida Winston Churchill cobra encanto a finales de año con la colorida mercancía que ofrecen unos 14 charamiqueros a lo largo de la vía.

El pionero es Rafael de Jesús. Fue el primero en adueñarse de la vía en 1979, siguiendo una tradición familiar iniciada por su padre en el parque Independencia y luego en la avenida John F. Kennedy, frente a la puerta de la Unphu. Rafael aprendió viendo a su padre trabajar y no ha dejado de hacerlo desde los 18 años.

Gracias a los charamicos, dice, conoció a su mujer y ha criado cinco hijos.

En la temporada muerta, Rafael se dedica a la construcción y al “acarreíto”.

En junio hace un préstamo para comprar los materiales de los charamicos y con la ayuda de sus hijos prácticamente se muda al tallercito de la Churchill donde también ofrece sus productos, frente al club Paraíso.

Los ojos que contemplan los arbolitos, los cestos y canastas, las estrellas, las bolas, conos, nacimientos, ángeles y burritos no pueden dejar de preguntarse cómo los hacen, de dónde sacan los bejucos, la yerba y la madera para fabricarlos y si son caros. Él lo cuenta.

Los verdaderos
Para empezar, Rafael aclara que charamicos sólo son los arbolitos, y que le dicen así por la abundancia de ramitas secas; el resto es sólo artesanía hecha con maleza y diferentes tipos de madera.

La gente, sin embargo, le llama charamicos a todo lo que ofrecen en la avenida.

La mayoría de los bejucos y palos con que se hacen los charamicos vienen de los montes de la autopista Duarte que se forman a partir de los kilómetros 25 y 36.

El árbol más usado es el olivo, cuyas ramas suelen tener muchas hojas pequeñas.

¿Cómo los desnudan? “Antes uno se llevaba a un muchachito para que le fuera quitando las hojas, pero ahora los cortamos con tiempo y se dejan secar al sol”, responde Rafael.

Los cuadros grandes se forman con madera de olivo u otra que sea flexible y fácil y clavar. El tallo más usado para hacer las bolas, estrellas, conos y la base de las canastas es el jaquiméi. Las formas se forran con bejuco chino, los burritos se rellenan con yerba pangola (esa que comen las vacas, explica Rafael) y la guajaca se usa para decorar los nacimientos.

¿Y los precios? “Bueno, dependen del tamaño, pero hay para todos los bolsillos”, indica Rafael.

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UN ARTE HECHO DE BEJUCO Y MADERA
EL PINTADO

El arbolito es armado con palos y ramas al natural. Para darle color, como muestra David de Jesús en la foto, el charamico se coloca en una pileta poco profunda y se le rocía pintura usando una lata con hoyos a modo de regadera.

La pintura rueda hacia uno de los extremos de la pileta, evitando que el líquido se estanque. De esta forma, el pintado del charamico es uniforme. OTROS

DETALLES
Para proteger el medio ambiente, Rafael dice que no cortan árboles cerca de los ríos, y que muchas veces compran las ramas y bejucos a dueños de terrenos.

“Prácticamente le hacemos un bien a la naturaleza, quitándoles los bejucos a los troncos de los árboles”, dice.

Además de bejucos, yerba y madera, en la fabricación de charamicos se usa barniz, pintura, escarcha, guajaca, martillo y clavos.