TERCER CAMINO

Las dos partes de una mentira

Avatar del Listín Diario
Lavinia Del VillarSanto Domingo

El problema no es que mientas, el problema es que te creo.Ricardo Arjona Cuando yo crecí, mentir era una acción deshonesta que debía ser evitada, y que tenía consecuencias punitivas. Mentir era pecado... y punto. Actualmente, mentir se ha convertido más que en un recurso aceptado, en un arte consumado. Se usa para quedar bien cuando realmente se ha fallado, para mecer los incautos, y para tranquilizar los demandantes. Es sorprendente ver cómo personas aparentemente indefensas e inofensivas, poseen una maestría en engaño con una concentración en convencimiento, que los ayuda a justificar lo injustificable, y que nos dejan conformes con sus argumentos, aunque sepamos en el fondo que todo es falso. Pasa en el amor, en la política, en los negocios, etc. Mentir es simplemente un hábito que se ha generalizado en nuestro mundo, y que se ha convertido en un mecanismo de defensa muy usado por muchos. Sin embargo, para que una mentira progrese, dos elementos deben entrelazarse en ella: El que la inventa y el que la cree. El autoengaño nos impulsa a dar crédito a algo que dentro de nosotros sentimos o sabemos que es incierto. La desesperanza nos lleva a confiar en la buena fe de las personas, y nos incita a creer en las mismas que nos han engañado muchas veces. Así que creemos, creemos y volvemos a creer, buscando una salida, y soñando con soluciones favorables para los problemas que nos aquejan. Queremos confiar, necesitamos creer, ansiamos recobrar nuestra sanidad mental, por lo que muchas veces la incertidumbre nos presenta la mentira como una alternativa, y escogemos entre dos males, el menos malo. Decía la Madre Teresa de Calcuta, que la persona más peligrosa es la mentirosa, y me río sola de pensar cuantas personas peligrosas se mueven a nuestro alrededor. “Yo haré, yo quitaré, yo aumentaré, yo cambiaré...” Se ha perdido el respeto a la verdad, y se ha convertido en deporte afirmar lo que se sabe es falso. “Miénteme más, que me hace tu maldad feliz.” (Miénteme-Bolero de Armando Martínez)

Tags relacionados