FÁBULAS EN ALTA VOZ

Un “Río” de emociones en Brasil

Desde que el carnaval de Brasil comenzó a tener el auge que hoy exhibe, siempre soñé con ver de cerca el derroche de brillo, color, coraje, energía y creatividad que lo conforman. Pero nunca imaginé que estaba tan cerca de despertar en un mar de gente que disfruta a plenitud esta fiesta. Así fue: invitada por la gente de Ambev en nombre de su cerveza Brahma, junto a un grupo de profesionales de la comunicación, viví la experiencia. Ahí me di cuenta de lo “vacano”, como dice Maily, la persona que nos acompañó en esta aventura, que es presenciar en vivo del carnaval de Río de Janeiro. Wladimir Lendof, Violeta Hirujo, Alfonso Quiñones, Moisés Balbuena y María Isabel Contreras fueron mis compañeros durante toda una semana de alegría, aprendizaje y admiración. Para el grupo no sólo gozar de la Gran Gala del Carnaval fue emocionante. También lo fue disfrutar de las atenciones proporcionadas por el equipo de Brahma, al cual no se le escapó un detalle para hacernos sentir verdaderos reyes en un país donde reinan la alegría, la música y, lo mejor, los sentimientos. Después del largo viaje, un alojamiento de lujo pagó el cansancio. Visitar el Cristo del Corcovado, Pan de Azúcar y otros lugares, así como participar en los ensayos previos a la Gala del Carnaval estaban incluidos en la agenda. Maily y todo el equipo de Brahma se pusieron a una para hacernos pasar veladas inolvidables en cada paseo. Ni hablar del gran día. Sí, el sábado 12, la fecha esperada para contagiarnos de la alegría con que los brasileños viven su popular fiesta. Y de verdad que lo lograron. El grupo pudo admirar la belleza y organización que, pese a la multitud que participa tanto en las escuelas como en las gradas, caracterizan el carnaval. Si hubo algún entuerto durante la celebración, no se advirtió. Allí se encargan de que los espectadores sólo vayan a gozar, a ver de cerca el esplendor carnavalesco que mueve al mundo. Y lo logran. Al menos el grupo de República Dominicana invitado por Ambev no tiene quejas. Un derroche de buenas y finas atenciones estuvieron a la altura de la organización del evento. Un “Río” de emociones se dibujaba en los rostros de cada uno de nosotros. No era para menos. Ver carrozas de seis y más pisos, una multitud de miles de personas integrando una sola escuela y una energía desbordante en cada uno de los que desfilaban provocaban el desenfreno. La celebración de este carnaval no supone tristeza. Ésta nunca ha puesto un pie en Brasil, un pueblo que hasta ahora se dice es el más feliz del mundo. Los movimientos de caderas de sus mulatas, las buenas vibras que se advierten en sus hombres y la creatividad que identifica a este carnaval hacen que quienes vayan a disfrtar de esta gran fiesta crean que están sumergidos en una fábula donde brota un “Río” de emociones.

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