DESARROLLO SOCIAL

Fundación busca crear alianzas en favor de los niños de Agua Sabrosa

EN ESTA COMUNIDAD DE LAS TERRENAS, LA MAYORÍA DE SUS POBLADORES NO SABE LEER

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Yaniris LópezLas Terrenas, Samaná

Giselly Mejía tiene 20 años y estudia Educación. Es la maestra de Casita de Amor, un cobertizo convertido en escuela en Agua Sabrosa, un paraje ubicado 25 kilómetros al oeste de Las Terrenas. Tablas viejas sobre troncos y una pizarra son el mobiliario del local de madera con piso de tierra. Como inició la escuela a los siete, Giselly decidió que al concluir el bachillerato se dedicaría a dar clases a los más pequeños de la comunidad, para que no empezaran a leer tan tarde. La joven recibe la colaboración de la fundación Marlee- Jo para sus estudios y ella acepta en su escuelita a los niños de la institución que hace cuatro años fundaron aquí Ofir Hirsh y Nessa Shelemay, una pareja de artistas plásticos israelíes que vive en Las Terrenas. Viendo en Giselly un ejemplo, Fredanelys, de 13 años, quiere seguirle los pasos. “Quiero ser profesora y con el tiempo, si hago dinero, quiero poner un orfanato, porque aquí las madres son desorganizadas con sus hijos”. La adolescente está en quinto grado en la escuela de El Limón, porque la escuelita oficial de Agua Sabrosa apenas llega al cuarto grado. Por falta de recursos (ir hasta El Limón les toma 40 minutos a pie y muchas veces no tienen 30 pesos para ir y volver en motoconcho), la mayoría de los niños de Agua Sabrosa no continúan los estudios y gran parte de la población no sabe leer. Esta situación ha motivado a Oro y a Nessa intentar cambiar la realidad de Agua Sabrosa y trabajan con los niños en actividades educativas y recreativas. Los niños llegan no sólo de este paraje del norte de Samaná, sino de Palmarito, Morón y de las montañas. En el piso del edificio de la fundación aún en construcción dibujan, colorean, arman rompecabezas, saltan y conversan con Oro y Nessa, que se tiran al piso con ellos y les tratan como hijos, lo que también incluye darles consejos y amonestarlos de vez en cuando, especialmente cuando los niños se pelean o se resisten a ir a la escuela. A disposición Preocupados por la falta de salubridad, educación y oportunidades en Agua Sabrosa, donde viven unas 22 familias, Oro y Nessa, que viven en Las Terrenas desde hace nueve años, han decidido solicitar recursos para ver de qué forma mejoran sus condiciones de vida. Les preocupan especialmente las adolescentes que, aún deseando continuar los estudios, optan por trabajar en el campo o “casarse” a los 13 y 14 años. “Tememos perderlas pronto –dice Nessa–. Y es una pena porque son muy inteligentes y tienen muchos deseos de prepararse”. Con mucho esfuerzo y la colaboración de voluntarios, la Fundación Marlee-Jo inició en agosto del año pasado la construcción de sus instalaciones. Antes, la fundación trabajaba bajo una enramada de seis palos y zinc, lo primero que construyeron en el pedazo de tierra que compraron con este fin. La urgencia es completar y equipar el edificio con butacas, libros y computadoras y usar las instalaciones tanto para las clases como para realizar operativos médicos. “Queremos abrirles archivos médicos a todos los niños para darles seguimiento a sus vacunas y a sus progresos”, explican. La fundación está abierta a intercambios con instituciones educativas y familiares que le ayuden a dar soporte a los niños y a las familias. Según Nessa, si las madres tienen la oportunidad de formarse, educarse, aprender cursos técnicos y trabajar comprenderán mejor las necesidades de los niños y serían colaboradoras del proyecto. Con el tiempo, dice a su vez Oro, el cambio será general y padres, madres, niños y abuelos se integrarán y se beneficiarán de los proyectos y programas. NIÑOS BRILLANTES QUE ESPERAN POR AYUDA Marlee-Jo es el nombre de una señora estadounidense que solicitó a Oro y Nessa donar las ganancias de un proyecto que mantenían en conjunto en una actividad infantil. Oro y Nessa crearon la fundación y allí reciben 62 niños entre 2 y 14 años. Con ellos armonizan sus actividades (se dedican a la consultoría de inversiones alternativas) y su amor por la naturaleza. Ambos aseguran que los niños de Agua Sabrosa son tan brillantes y despiertos que con buenas oportunidades tendrían mejor futuro. Por eso solicitan la ayuda de profesionales y voluntarios que se acerquen a trabajar con ellos y la comunidad, donando su tiempo y talento. Para cualquier ayuda, pueden escribirles a fundacionmarleejo@gmail.com o visitar su página web fundacionmarleejo.com

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