TESTIMONIOS

Historias del día a día

LA LABOR DE LA MUJER NO TIENE LÍMITES, TRABAJA DENTRO Y FUERA DE CASA

“Me levanto todos los días cuando el reloj marca las 5:30 de la mañana. Preparo el café, organizo mi casa, le echo agua a mis flores, converso con mis hijos cuando despiertan, y luego continúo con los quehaceres del hogar, siempre hay algo que hacer”, así comenta Reinilda Terrero, una mujer viuda, madre de cuatro hijos y encargada de dirigir su casa. Terrero expresa que como mujer y como madre se siente bien porque trabaja y es útil. Lo que más le gusta es compartir con sus hijos, y disfrutar de la tranquilidad del hogar; además lee la Biblia y el periódico. A diferencia de Terrero, Ángela Montero inicia su día a las 6:00 de la mañana. Tiene 19 años de casada, y tres hijas fruto de su unión matrimonial. Cada vez que se levanta se encomienda a Dios para que guíe sus pasos y los de su familia. Manifiesta que se siente feliz y agradecida con el Señor por haberla hecho mujer, pues como toda mujer ha sabido hacer muy bien su papel de madre, mujer y ciudadana. Gloria Mateo es otra que abraza la cotidianidad femenina. A las 8:00 de la mañana inicia sus labores del hogar. Organiza su casa y realiza todos sus quehaceres para emprender su labor como peluquera. Está felizmente casada, y tiene cinco hijas. Le gusta ser mujer y se preocupa por andar bien arreglada. Para ella ser mujer es lo mejor que le ha pasado en la vida. El día de Marta Adámez inicia a las 5:00 de la mañana, reza el rosario, prepara la comida de su hijo mayor, manda los niños a la escuela y utiliza la tarde para rea- lizar los quehaceres de la casa. Tiene 30 años de casada, tres hijos y se siente contenta de ser mujer. Piensa que la mujer es un ser importante porque tiene cualidades que la hacen especial. Más allá del hogar Estas historias hablan de la cotidianidad de cuatro mujeres diferentes, pero que tienen en común desempeñar un papel multifacético. Todas realizan un trabajo que va más allá de las tareas del hogar. Terrero trabaja en una casa de familia. Expresa que los días que está en su casa los aprovecha al máximo. Cumple con sus obligaciones y le dedica tiempo a sus hijos. Montero ayuda a su esposo a manejar el negocio de sastrería que éste tiene. Además cuida niños para colaborar con el sustento del hogar. Para no salir de su vivienda y no perder la convivencia con sus hijas cuando llegan del colegio, Mateo tiene su propio negocio en casa. Es estilista y con su trabajo aporta en lo económico para ayudar a su esposo. El motivo por el cual Adámez se levanta temprano y espera la hora de la tarde para realizar los quehaceres domésticos es porque vende habichuelas blanditas. Este trabajo no le permite tener un día de descanso, porque es una ocupación informal.

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