¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?
“Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado”
Buscaba en estos días en el Pequeño Larousse, la palabra Libertad. Encontré que tiene varias definiciones, pero ninguna aprueba la libertad para hacer lo que no es correcto. En cuanto a Libertad Civil dice: “Derecho de hacer todo cuanto no prohíbe la ley”. Es decir, que el fin de la libertad es hacer el bien. Con todo lo que observamos día a día, reflexionamos y pensamos que algo no anda bien. Si alguien nos cae bien, excusamos todo lo que hace, aun sea lo incorrecto; pero, si alguien nos cae mal, hasta lo correcto que hace nos parece mal. Nunca entenderemos la libertad, como la oportunidad de poder sacrificarnos por el otro, u otros, sino solamente para hacer nuestra voluntad, aunque nos llevemos al otro por delante. ¡Cuánto nos falta por aprender a vivir en Democracia! ¡Qué poco respeto le tenemos a la otra persona! En estos momentos históricos que nos ha tocado vivir, lo importante es que yo sea feliz aun a costa de los demás. Pero, “lo cortés no quita lo valiente”. No es verdad que podemos disfrutar de una felicidad que conlleva el dolor de los demás, y mucho menos el dolor de nuestros hijos. Eso sería como no tener conciecia. Pero, ¿sabemos qué es la conciencia? ¿Estamos educando para una recta conciencia? El Diccionario antes citado, la define como: “Moralidad e Integridad, palabras que igualmente molestan y caen en desuso. Preferimos ser “anchos de conciencia”, de “mente abierta”, es decir, que excusamos fácilmente el mal en sí y en los demás, por aquello de que: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.” (Jn 7, 7-10) Simplemente estamos confundiendo la debilidad, la flaqueza, la falta de fortaleza, con el “derecho de hacer lo que me entra en ganas”. Preferimos actuar instintivamente (como los animalitos), a actuar, reflexivamente como las personas. Para el mundo de hoy, el “corazón” está en hacer todo aquello que siento, aunque sea amoral o íntegramente incorrecto, diciendo: “Tengo pleno derecho”. Y eso no es verdad. Nadie tiene derecho de hacer lo incorrecto. Para eso educamos, para eso aprendemos de nuestros deberes y responsabilidades, además de nuestros derechos. Lo que pasa es que no sabemos ¿quién está educando al pueblo? ¿Quiénes son los maestros? ¿Dónde adquirimos, y con quién, la calidad moral para educar a otros? Cuando muchos piensan hoy, que la moral es algo como las costumbres, que pasan de moda como el vestuario. Es por eso que los Cristianos tenemos que estar muy claros, ¿queremos vivir nuestra fe en Cristo Jesús, o preferimos aparentar, para tener “status”? Los cristianos nunca seremos masa, somos seres pensantes, que meditamos día y noche la Palabra de Dios y ¿la ponemos en práctica? Los cristianos debemos ser los que demos ejemplo a los demás. Y ¿qué es lo que estamos reflejando? ¿Es nuestro rostro un reflejo de Dios? Quien me ve a mí, ¿ve a un enemigo; a una persona que en algún momento dé una “puñalada trapera”? O ve a una persona con criterio, con concepto, una persona en quien podemos confiar, porque siempre nos dice la verdad. ¿Cuál es nuestro testimonio de vida? San Pablo nos habla hoy de libertad, y nos dice: “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manténganse firmes, y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud. Hermanos, su vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sean “esclavos” unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Pero atención: que si se muerden y devoran unos a otros, terminarán por destruirse mutuamente.” (Gal 5, 1-13) El Señor nos está pidiendo también hoy, que nos dejemos llevar por Su Espíritu. Que seamos verdaderos testigos de su resurrección. Él está vivo hoy. Debemos ser seguidores del verdadero Cristo. No de la caricatura que hemos creado para vivir en el mundo de hoy aceptando ese relativismo rampante donde lo malo es bueno y lo bueno es malo, según convenga a nuestros intereses del momento. No nos esclavicemos de nuevo. ¡Que el Señor nos ayude a poder ser evangelizadores de nuestra cultura, amén!

