EDUCACIÓN

Una nueva lectura al mal del analfabetismo

SEGÚN LA DIRECCIÓN GENERAL DE EDUCACIÓN DE ADULTOS, EN LOS ÚLTIMOS TRES AÑOS HAN SIDO ALFABETIZADOS 132,277 JÓVENES Y ADULTOS EN TODO EL PAÍS

SANTO DOMINGO.- Unas 132,277 personas han aprendido a leer y escribir en los últimos tres años, gracias a la Red Nacional de Alfabetización de Jóvenes y Adultos, conformada por 125 instituciones. Esa cifra representa una reducción de la tasa de analfabetismo a cerca del 11 por ciento, en comparación con el 13 por ciento reportado en el Censo Nacional de Población y Vivienda del 2002, según Yssa Moreta, directora de Educación de Adultos de la Secretaría de Estado de Educación (SEE). El censo estableció que de 5,657,678 personas de 15 años o más, unas 735,698 no sabían leer ni escribir. Las provincias con las tasas de analfabetismo más altas eran Elías Piña (36 por ciento), Bahoruco (30 por ciento), San Juan (27 por ciento), Pedernales (26 por ciento) y Azua (25 por ciento). De acuerdo con Moreta, factores como las precarias condiciones socioeconómicas y la inmigración inciden para que las provincias de la región Sur y la frontera presenten los mayores índices de analfabetismo. No obstante, señala que, en términos absolutos, esas demarcaciones no tienen la mayor cantidad de iletrados. En la provincia Santo Domingo, por ejemplo, había 90,089 analfabetos entre 1,199,616 de habitantes con 15 años o más. A pesar de la diferencia, la frontera y el Sur necesitan atención especial. Y, según Moreta, la tienen. “En esas provincias tenemos proyectos innovadores de alfabetización”, asegura y cita el programa “Alfabetizando para la vida”, ejecutado en Elías Piña, y orientado a “favorecer la inserción laboral de jóvenes y adultos en situación de vulnerabilidad”. Eso significa que, una vez terminan su proceso de alfabetización, los participantes reciben apoyo para realizar cursos técnicos. En San Juan, dice, la sociedad civil desarrolla una “ardua tarea” en la alfabetización de jóvenes y adultos. Mientras en Barahona, se lleva a cabo un proyecto piloto, con cuatro mil personas, coordinado con el Gabinete Social de la Presidencia, para enseñar a leer y escribir a adultos beneficiados con la tarjeta Solidaridad. Como en el resto del mundo, en el país los casos de analfabetismo -definido cuando una persona de 14 años o más no sabe leer ni escribir- se presentan más en las mujeres. “Pero esa tendencia tiende a cambiar”, dice Moreta, “porque ya las mujeres tienen acceso a los programas de alfabetización de adultos y (hay) también un cambio de actitud de la mujer”. Tanto mujeres como hombres se acercan a los programas de alfabetización por necesidad. La mayoría dura poco en los empleos por carecer de la capacidad para realizar tareas tan simples como anotar un mensaje, leer etiquetas o instrucciones. En otros casos, los afectados se interesan por hacer cursos técnicos para mejorar su condición de vida, pero no pueden porque no cuentan con la formación básica requerida. Contrario a lo que muchos podrían pensar, alfabetizar a un adulto resulta más fácil que enseñar a un niño. El adulto dispone de voluntad y experiencia previa, dos herramientas útiles para la alfabetización, proceso que inicia trabajando la psicomotricidad para que la persona aprenda a manejar el lápiz. “Como en todo proceso de enseñanza-aprendizaje, se debe tomar en cuenta el conocimiento previo”, dice Basilia Rodríguez, encargada del Programa de Educación Básica de Adultos y coautora de las seis cartillas de alfabetización que emplea la SEE. “Muchas veces –prosiguelos adultos, aunque no tienen conocimiento de los contenidos, tienen experiencia que traen de su vida cotidiana, esa es una parte muy importante del proceso”. El facilitador o maestro debe estar consciente de las diferencias en el aprendizaje y experiencia del adulto, identificar sus intereses y fortalecer su autoestima. Debe, además, poseer condiciones de liderazgo. Sólo así podrá motivar a los adultos para que permanezcan en los programas de alfabetización y luego concluyan su educación básica. Es que, como escribiera Ivelisse Prats-Ramírez de Pérez, en el artículo “Reescribamos la alfabetización”, publicado en LISTÍN DIARIO el 20 de enero del 2007, alfabetizar “no se reduce a la operación de traducir los signos gráficos a signos fónicos, aprender a escribir con mano insegura el nombre de pila de uno y contar como un loro hasta el 100, o un poco mas allá... es equivalente a haber cursado los primeros cuatro años de enseñanza básica”. (+) UNA RED PARA ALCANZAR TODA LA REPÚBLICASegún la Unesco, 774 millones de personas en el mundo no saben leer y escribir. Las dos terceras partes son mujeres. Esa organización internacional cita la alfabetización como un derecho y un medio de desarrollo social y humano. Asimismo, afirma que los padres letrados son más propensos a enviar a sus hijos a la escuela. Tomando en cuenta esas ventajas y en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Alfabetización, nació la Red Nacional de Alfabetización, formada en enero del 2005, como una estrategia para articular todas las instituciones gubernamentales y no gubernamentales que enseñan a leer y escribir a jóvenes y adultos. Sin embargo, según el informe “Educación para todos en 2015: ¿alcanzaremos la meta?”, presentado en noviembre por la Unesco, República Dominicana se encuentra entre los nueve países de América Latina y el Caribe que corren el riesgo de no alcanzar, de aquí al 2015, el objetivo del milenio referido a la alfabetización de los adultos. Esos países “se van acercando al objetivo, pero avanzan con demasiada lentitud”, dice el informe. Con ese panorama, hoy se celebra el Día Nacional de la Alfabetización y, mañana, con motivo de esta conmemoración, la SEE reconocerá facilitadores que alfabetizan adultos en todo el país.

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