Escogiendo el mejor juguete

EL USO DE ESTOS OBJETOS HACE QUE EL NIÑO O NIÑA DESARROLLE SUS HABILIDADES Y CAPACIDADES DURANTE EL CRECIMIENTO

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Alexéi TelleríasSanto Domingo

SANTO DOMINGO.- Sin lugar a dudas, los principales protagonistas de estos días de Navidad y Reyes son los niños. Y, del mismo modo, los juguetes y regalos se convierten en lo más esperado por ellos. Es que, como menciona la psicóloga Claudia Abreu, “la vida infantil no puede ser concebida sin el juego”, y estos van a ser su actividad principal, a la que dedicarán todo el tiempo del que dispongan y sus fuerzas permitan. Así, el juego permitirá al niño aprender a manipular objetos, a descubrir el mundo que le rodea, encontrar los primeros amigos y compañeros de juegos. En general, continúa, permitirá que el niño desarrolle sus habilidades y capacidades, por lo tanto esta herramienta adquiere un valor especial como una que es capaz de enriquecer la vida del niño o niña. Pero, ¿qué es un juguete? El diccionario ofrece la definición de que es un objeto creado tanto de forma artesanal, como de forma industrial, para estimular el juego del niño. El mercado ofrece una gran variedad de juguetes, de todo tipo y para todas las edades. Ivelisse Arias, de Plaza Lama, resalta que -desde los pocos meses de nacido hasta bien entrada en la adolesencia- existen vehículos a radio control, muñecas, juegos de construcción, computadoras, instrumentos musicales y otros. Cuál es, entonces, la importancia de saber escoger el más adecuado y conveniente en cada etapa de la vida del infante?. Abreu señala que es recomendable regalar juguetes seguros, duraderos, atractivos, “y lo importante es que juguete se adapte a personalidad, edad y madurez del homenajeado”. Igual señala Arias, quien plantea que, de acuerdo con la edad, hay que regalar juguetes que no le hagan daño “y que al niño lo diviertan”. Claudia señala que, dependiendo del tipo de juguete, puede servir para que el infante desarrolle la habilidad de que -mientras juegue- pueda ir asociando, diferenciar formas y colores, establecer relaciones lógicas, memorizar, reflexionar y construir, entre otros aprendizajes, “que requieran pensar de forma más o menos elaborada”. Otro aspecto es que, desde siempre, los juguetes han servido además para transmitir valores sociales y morales al niño al mismo tiempo que este se divierte jugando. Por eso, continúa, “forman parte importante del proceso de aprendizaje”. En tal sentido aconseja que -en todo caso- el niño o niña debe ser el protagonista al jugar, y lo más significativo debe ser “que los juegos sean divertidos, entretenidos y sobre todo educativos”. Así, los juguetes pueden estimular el juego, “pero no se debe olividar de que para un niño casi cualquier objeto se puede llegar a convertir en un juguete”. Abreu puntualiza que es importante tener en cuenta que prácticamente cualquier juguete va a ser un “juguete educativo” en un sentido u otro, puesto que todos potenciarán algún aspecto de su desarrollo, o personalidad, “por lo que no debemos limirar la clasificación de juguetes educativos únicamente a aquellos de tipo intelectual”. Los juguetes contribuyen al desarrollo intelectual del niñoDesde la infancia, los juguetes móviles, las mantas de actividades, juegos de modelar, colorear y dibujar, juegos de formas y colores, sonajeros, cajas de música, silbatos e incluso objetos aromáticos favorecerán el descubrimiento de los propios sentidos por parte del niño o el bebé, y también, señala la psicóloga Claudia Abreu, facilitan el descubrimiento del entorno que rodea al infante. Otro aspecto que es potenciado por los juguetes es el desarrollo motor. Así como cualquier habilidad va a ser mejorada con la práctica, si esta se puede llevar a cabo mediante el juego, “tanto mejor para el niño”. En tal sentido, los juguetes que se arrastran, o los patines y otros por este mismo estilo harán que el niño gane destreza, coordinación y equilibrio. Del mismo modo, también pueden ayudar a potenciar el desarrollo intelectual y estimular el razonamiento, la atención e incluso el dominio del lenguaje. Los rompecabezas o los juegos de mesa son muy adecuados en este aspecto. Abreu resalta que también la creatividad e imaginación se ven potenciadas mediante los juegos de construcción. Pero también se incluye el desarrollo afectivo y emocional a través de los juguetes, puesto que el juego viene a proporcionar al niño satisfacción, alegría y placer, “permitiendo su libre expresión y la liberación de energías y tensiones”. A tal fin, juguetes en miniatura, muñecos, disfraces y representaciones de objetos del mundo real permitirán al niño comprender y enfrentarse a situaciones reales ayudando a formar su personalidad. Igualmente, comenta Claudia, el juego supone un reto que permitirá al niño experimentar el éxito y por tanto mejorar su autoestima. Los juguetes, el juego, al mismo tiempo permitirán al niño aprender a relacionarse y comunicarse con los demás. Abreu resalta que los padres son la principal fuente de desarrollo para sus hijos, y que de ellos depende en gran parte su formación y “lo que serán en el futuro”. Por ende, deben ser fomentadores del uso de juguetes no bélicos, puesto que los bélicos únicamente fomentan la violencia. En tal sentido, “todos esos juguetes que tengan componentes violentos, o que el uso que se vaya a hacer de ellos sea en pro de conductas violentas, no deberían ser regalados”. Abreu recomienda que desde los meses de nacido al año se pueden regalar bloques grandes de madera o plástico, envases, ollas, cazuelas, o sartenes de plástico, sonajeros de tamaño suficiente para que no entren en la garganta, animales, muñecas o pelotas en materiales blandos y lavables, objetos brillosos y móviles para ubicar fuera de su alcance, juguetes que flotan para el baño, como también para apretar. De uno a dos años, la principal clave es regalar libros de tela o plástico con figuras grandes; muñecas resistentes, carritos de metal, juguetes que encajan dentro de otros, juguetes para empujar y tirar de ellos sin cuerdas largas y teléfonos de juguete, entre otros. Hacia dos a cinco años, pueden empezar a aparecer los libros de cuentos, pizarrones, juegos de construcción, masillas y juguetes para el exterior como toboganes y casas. Desde los cinco hasta los nueve puede regalarse tijeras de punta redondeada, juegos de costura, títeres, pelotas, bicicletas, patines, equipos para deporte y juegos de mesa. Una advertencia que hace la psicóloga aquí es la de evitar comprar juguetes con filos o puntas, como tampoco unas pistolas que disparan pelotas de goma, puesto que las mismas pueden causar lesiones severas. Para los niños hasta 14 años, la variedad se tecnifica y aquí entran los juegos de computado-ras, microscopios y telescopios;

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