LA LACTANCIA MATERNA PUEDE AHORRAR COSTOS A LOS SISTEMAS SANITARIOS

Una fuente que emana salud

SANTO DOMINGO.- Cada año, en América Latina, las empresas fabricantes de fórmulas sustitutas de la leche materna gastan entre 20 y 30 dólares por cada niño, mientras los gobiernos invierten apenas 20 centavos por infante en igual lapso, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La diferencia tiene consecuencias negativas a mediano y largo plazo. El bombardeo publicitario incide en los bajos niveles de lactancia materna y priva a muchos niños -a sus padres y al mismo Estado- de los beneficios de esta práctica. De promover la lactancia materna, “los gobiernos se ahorrarían mucho en costos de salud integral”, dice la pediatra Maritza Cabrera, líder de la Liga de la Leche Materna de Guatemala, donde, según el Unicef, sólo el 38 por ciento de las mujeres amamanta a sus hijos. La leche materna reduce la morbilidad y mortalidad infantil, propicia el desarrollo intelectual, emocional y motor, previene enfermedades crónicas como la diabetes, incide en la salud y bienestar de la madre y genera un importante ahorro económico para la familia y los sistemas de salud pública. Pero “muchas mujeres abandonan temprano la lactancia por falta de información y apoyo”, comenta Cabrera. Cada vez que una empresa o promotor viola el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, entregando muestras de leche de fórmula a madres recién paridas en una clínica u hospital, “el mensaje que les está dando es que su leche no va a ser suficiente”, afirma la pediatra guatemalteca. Exponer al recién nacido al biberón también amenaza la lactancia natural. La diferencia entre la forma de succión del biberón y del seno confunde al niño y éste podría, en consecuencia, rechazar el pecho. El problema radica en que la succión es, precisamente, el estímulo que el organismo de la mujer necesita para producir la leche. Sin ese estímulo, disminuye la producción. Lactancia materna, la vía más segura para tener hijos sanosWalter Villatoro Díaz, juez penal guatemalteco, promueve una interesante opción para prevenir la violencia que azota a la sociedad: la lactancia materna. El jurista señala la falta de afecto y vínculo familiar como una de las experiencias que producen delincuentes, y recuerda que los primeros siete años de vida son una etapa crucial en la formación de los psicópatas. La solución para una sociedad menos violenta no radica, entonces, en la represión, sino en la prevención a través de un cuidado infantil que inicie desde el vientre materno.“Ahí viene el amamantamiento, porque si hay vínculo afectivo y cuidado, el niño crece seguro emocionalmente”, dice Villatoro Díaz, promotor de la lactancia materna en su país. En brazos de su madre, el bebé halla consuelo, aprende a amar y a confiar; lejos de ella, se estresa y siente miedo. Pero no todas las mujeres cuentan con información correcta, completa y oportuna al respecto. Sus hijos y ellas mismas pierden los beneficios del regalo que la naturaleza les provee. “El amamantar debería ser una experiencia única, maravillosa y especial”, expresa la pediatra Maritza Cabrera. “En todo mamífero se ha medido que, hormonalmente, la época más feliz es cuando cría. ¿Por qué la mujer perdió eso? Porque cambió sus prioridades, el sistema desensibilizó a la madre humana, la información negativa externa bloqueó su sensibilidad”. El resultado es deprimente. Miles de niños mueren a diario por no ser amamantados, mientras millones se desnutren y no alcanzan a desarrollar todo su potencial. Más que suficienteAun las mejores intenciones se quedan cortas si los padres no tienen orientación adecuada. Si bien el bebé posee el instinto de mamar, los adultos podrían “desprogramarlo” al alimentarlo con biberón. Muchas mujeres asumen que la leche que producen no basta para llenar las necesidades del recién nacido, porque el pequeño exige alimento hasta 10 ó 12 veces al día. Pero esto es completamente normal y el bebé debe ser alimentado “a libre demanda”, es decir, cada vez que quiera. “Un bebé mama mucho porque la composición de la leche humana es más fácil de digerir y así está diseñado para que haya mayor contacto afectivo”, explica Cabrera. “Una madre que amamanta a su bebé no lo puede abandonar, porque sabe que depende de ella”. Entre los consejos de la pediatra se encuentra la creación de un banco de leche mediante extracción manual o el uso extractoreas y dejar el nene al cuidado de una persona bien entrenada. Al llegar a casa, la madre debe dar el seno a su hijo. para que no pierda la costumbre y prefiera el biberón, aunque -aclara Cabrera- pasados los primeros tres meses de vida, es difícil que un bebé que ha tenido LME se confunda con la tetera, y ese período equivale justamente al tiempo de licencia posparto que reciben, por ley, las madres dominicanas.

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