GRANDEZA

El arte y la caridad

CON LOS AUSPICIOS DE EMPRESAS Y ARTISTAS SE DA LA BATALLA A LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

SANTO DOMINGO.- Una historia del arte nacional, que recoja las fibras sensibles que han impulsado el desarrollo estético y la consecuente y necesaria relación arte y sociedad ha de atender y resaltar temáticamente el rol del arte y los artistas en el surgimiento, consolidación y desarrollo de las más importantes instituciones benéficas del país. Es un tema poco abordado. Arte y tercer sector. Asumido hasta ahora como crónica, sin embargo, tiene en sus méritos contribuir a la creación de una sinergia a todas luces favorables, entre el arte y los más bellos ideales humanos aposentados en las mejores almas que habitan la isla y en ella dejan sus simientes de solidaridad y promoción humanas. No hay arte sin acciones nobles. El arte resulta de un espíritu en expansión, dice Hegel. Y su mundo es el de la verdad. Incluso cuando discurre en un tono crítico, no laudatorio, sus motivos se entroncan a propuestas cuyo objetivo es recomponer lo humano a través del accionar social y, naturalmente que, estético. El arte, en la relación estética de su producción y consumo, no persigue fin. Pero en el área social persigue la libertad, único fin y objeto que le es reconocido con dignidad desde Kant, Schiller, Lessing, Schelling y Hegel. Libertad y grandeza. Belleza incluso de lo terrible (belleza trágica) como propuso Gotthold Ephraim Lessing en su “Laocoonte o sobre los límites en la pintura y poesía” (1766). Otros quisieron una instrumentación del arte en función de lo moral, lo educativo o lo ideológico. Pero el arte siempre destiló de entre sus dedos, escapó de ellos para sembrarse en las tierras nutricias que fortalecieron las raíces y savias de las almas nobles, la libertad y los grandes fines. Por otra parte el arte es la expresión mayor del espíritu, es decir de lo humano. A pesar de sus diversidades étnicas, el ser humano, sin importar su origen, se estremece por igual ante lo bello. Y lo bello, es también un aliento de emoción tendido hacia el tiempo futuro. Por eso Picasso se estremeció ante las esculturas africanas. Y la Europa de finales del siglo XIX había trepidado ante la planimetría del arte oriental. En su misterio y su verdades inaprensibles ese arte lejano acopiaba la belleza para hacerla expresión de mitos. Todo arte es mito por cuanto su materia y objeto es el ideal. Porque el mito es la historia del alma misma. Eran deidades encarnadas, espíritus petrificados en una materia incapaz de contenerlo. Decía Rafael, el gran Rafael, que era insospechada la belleza que escondía un trozo de mármol. Y esa belleza hay que buscarla, extraerla en un acto casi símil de podas y sembradíos. Quitando y dejando, zambullendo las manos en la materia hierática para hacerla dócil espacio de volúmenes y luces. 22 artistas en la muestraCon este dejamos el registro de la participación de veintidos artistas en la más reciente acción que tanto contribuye a hacer del arte, más que mercado y comercio mero, acción noble, socialmente trascendente. “Colores en Otoño”, una muestra a beneficio de la Fundación Renacer reedita esa sinergia de apoyos recíprocos. “Renacer”, sin fines de lucro, coordina esfuerzos, apoyos y servicios a favor de los diagnosticados de Esclerosis múltiple (EM), una enfermedad terrible y degenerativa para la cual no hay cura, que arrasa las cubiertas nerviosas (mielina) reduciendo progresivamente la capacidad de los pacientes para valerse por sí mismos y, en los casos gravísimos, llevándolos a la invalidez. Por eso, de ella dicen las enciclopedias que es una enfermedad desmielinizante, neurodegenerativa, crónica y no contagiosa del sistema nervioso central. Que después de la epilepsia es la causa más frecuente de parálisis en los países occidentales, que afecta a uno de cada mil habitantes y que aparece entre los 20 y los 40 años, atacando principalmente a las mujeres. Los artistas del apoyoA la exposición concurrieron veintidós artistas, once pintores y once fotógrafos, que donaron los derechos de reproducciones limitadas y de alta calidad de algunas de sus obras. Los originales fueron expuestos junto a las reproducciones. En venta o no. Los expositores fueron: Teté Marella, Guillo Pérez, Cándido Bidó, Willy Pérez, Carlos Mario Grullón, Elsa Núñez, Marianela Jiménez, Angel Haché, Enriquillo Amiama y Jorge Severino. También los fotógrafos: Luis Nova, Nicole Sánchez, Ricardo Briones, Roberto Alvárez, Mariano Hernández, Héctor Placeres, Jesús Rodríguez, Luis “Tito” Pena Manso, Miguel Peralta, Miriam Calzada y Sandra Elhert. Para contacto y mayor información visite el sitio Renacer: www.renacer.org.do. PARTICIPANTESSon obras de artistas solidarios. Se los encuentra siempre que la sociedad, por cualquiera de sus puertas, los reclama. Tienen un amplio historial de servicio y de apoyos. Comentamos, por razones de espacio, cuatro de estas participaciones.GUILLO PÉREZ, por su aporte y peso específico en el arte nacional, no necesita presentación. Su obra, con la edad, se hace cada vez más simple y bella. Él, que no representa cosas sino ideas de las cosas; que no expone anécdotas sino historias, es decir fenómenos, procesos, ha hecho del mundo perdido de los ingenios y bateyes un dominio encantado de la geometría, la emoción y los colores.CÁNDIDO BIDÓ, que tanto aporta a su Bonao con su fundación, que tanto educa en el arte y las artesanías a un pueblo que tiene que aprender a vivir con sus manos, muestra la simpleza y persistencia de sus concepciones, su esquematismo bondadoso.Es un artista de un potente idealismo que propone una interpretación social fundada en ese humanismo paternal inoculado en nuestras almas desde el primer contacto europeo con América, con los textos de Colón y Las Casas, desde las visiones de Erasmo de Rótterdam y Tomás Moro hasta que fue validado en el “Contrato Social” de Jean Jacques Rousseau. Lo suyo es el entorno y el alma simple y ensimismada del “buen salvaje”, incapaz de mal alguno. Del ser que convive con la naturaleza en estado virginal y en ella se hace pleno. Ideal romántico que la maldad arrasa a diario.ELSA NÚÑEZ vino con su mujer ensimismada entre su paisaje y la memoria; auto contemplativa al punto que para mirarse, nos mira. Su obra es el trazo libre de un alma sin cadenas que recoge sus colores de la tierra, los impone en el lienzo como magmas chorreantes.En su solitud ella canta la pertenencia; que el sol se impregne radiante en sus dorados como esperanzas que jamás claudicarán; que el cielo evoque los azules y la flora; que el lienzo se pueble de mariposas encantadas.TETÉ MARELLA trae al lienzo sus nostalgias. Herméticas y metamorfoseadas, ella flota como ser imaginario en su densidad de plenitudes. Dinámica, siempre, y apasionada. Hay en Teté un ser interior posado, placentero y con pasión, sobre el recuerdo y la dicha. Recuerdo de los ancestros y sus amores. Dicha de que el verdor rodee todos sus días, de que la luz asalte sus habitaciones, de que la tierra y la foresta la reciban, de que la vida se derrame en bendiciones.

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