Puerto Madero, barrio joven e histórico
PRÓXIMO AL CENTRO DE BUENOS AIRES, ES LO MÁS RECIENTE DE ESTA CIUDAD
BUENOS AIRES, Argentina.- El Río La Plata discurre lento en este lugar. A uno y otro lado de su cauce, una exposición fotográfica juega con ese humor tan característico de los argentinos la historia de las elecciones que se estaban por celebrar. Al fondo, cruzando Belgrano, el Puente de La Mujer, obra de la imaginación de Santiago Calatrava, juega con el horizonte y compite con la fragata “Presidente Sarmiento” en la atención de los caminantes. Para un habitante, esta imagen es común, pero para los ojos vírgenes de un recién llegado, los contrastes de este sofisticado barrio brindan una visual comparable al son de un bandoneón de Piazzola. Puerto Madero, el barrio más joven de la llamada “Ciudad de la Furia”, está cercano a la zona céntrica de Buenos Aires. Cerca de aquí está la histórica Plaza de Mayo y la Casa Rosada, oficina del presidente de la Nación. Debe su nombre a Eduardo Madero, quien en 1882 construyó el puerto de la ciudad, cuyas edificaciones hoy conforman este fragmento de ciudad, cuya ubicación céntrica y vista al río lo convierten en uno de los más exclusivos de Buenos Aires. Esto así porque, desde su fundación la ciudad había tenido problemas para que los grandes barcos pudieran descargar lo que transportaban en sus orillas. La escasa profundidad del río hacía que los navíos no pudieran acercarse demasiado a la costa, debiendo permanecer lejos de ella y descargar sus pasajeros y mercaderías en grandes carretones o en lanchas. Entonces se contrató al comerciante Eduardo Madero para que se encargara de la construcción de un nuevo puerto que solucionara estos inconvenientes. El proyecto de Madero resultó elegido de entre muchos otros, sobre todo porque el país deseaba dar una imagen de modernidad y el proyecto de Madero, con diques, esclusas y puentes giratorios, ciertamente lograba este objetivo. Su historia La construcción se inició en 1887 y finalizó completamente en 1897, si bien las instalaciones estaban parcialmente operativas desde unos años antes. Se invirtieron importantes cantidades de dinero en su edificación, y fue un hito de la ingeniería de la época. Diez años después de terminado, y debido al aumento del tamaño de los buques, quedó totalmente obsoleto. El gobierno debió entonces encarar la construcción de un nuevo puerto, cuyo resultado es conocido hoy como Puerto Nuevo. En Puerto Madero, la zona entró en una decadencia de décadas, convirtiéndose en una de las zonas más degradadas de la ciudad, hasta la década de los noventa. Caminar por Puerto Madero es una experiencia inolvidable Caminar por las calles de Puerto Madero, cuyos nombres de mujeres combinan con el hecho de que el día de este barrio es el 8 de marzo, es como sumergirse en una burbuja dentro de esta ciudad porteña. Las edificaciones de principio de siglo, construidas en ladrillos rojos vivos, han sido mantenidas a ambos lados del Río de La Plata, pero completamente remodeladas en su interior, situación que les da un toque de “algo nuevo y algo viejo”. Del mismo modo, estas han sabido ser combinadas con las más modernas edificaciones de distintas empresas, que han sabido integrarse al paisaje sin ofender. Así, la estatua del inmenso Juan Manuel Fangio sobre su Mercedes Benz se adapta a los altísimos árboles frente a una de las tantas fuentes ubicadas en la intersección de las calles, en las cuales el agua parece rebosar y unirse con el pavimento. AtraccionesPero Puerto Madero es más que restaurantes, edificaciones modernas y fuentes. Además del Puente de la Mujer, cuya iluminación nocturna invita a soñar, existen otros elementos que bien valen una visita de un día a este sector de Buenos Aires. Dos de ellos flotan de manera permanente sobre el Río de La Plata, principalmente debido a que son fragatas que sirvieron a la Armada Argentina ñla Marina, por otras señas- y que hoy son sendos museos flotantes. La Fragata “Presidente. Sarmiento”, botada en 1897, puede ser vista en el dique 3, cercano al puente de Calatrava. Esta nave fue construida especialmente para la Argentina en Gran Bretaña. Prestó servicios como Buque Escuela entre 1899 y 1939, cumpliendo viajes de instrucción alrededor del mundo. Desde 1939 dejó de realizar travesías internacionales y permaneció en la División de Instrucción de la Escuela Naval Militar, al servicio de viajes cortos de instrucción para los cadetes, siendo convertida hacia diciembre de 1961 en Buque Museo de la Armada Argentina, para declararla Monumento Histórico Nacional al año siguiente.

