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Pinceladas criollas en Disney

LA GASTRONOMÍA DE RD SEDUJO LOS PALADARES DE LOS VISITANTES A EPCOT CENTER

ORLANDO, Florida.- El sol se negaba a brillar con intensidad y una pertinaz llovizna acariciaba suavemente la mágica ciudad de Orlando. Pero como en la tierra de Mickey Mouse no hay agua que dañe la fiesta, en Epcot Center, decenas y decenas de personas se disponían a disfrutar de su atracción favorita. En la entrada, como siempre, las filas eran inmensas. Tras los chequeos de lugar, llegamos al gran símbolo de este parque que recibe cada día a miles de visitantes. Unos metros adelante, nuestra mirada se posaba sobre una imagen que es puro orgullo para toda persona con sangre dominicana. Es que como en una acción de ciencia ficción, los colores del trópico -de repente- pidieron la parada. Es la viva imagen de Puerto Plata, exclamó una de las personas que, invitada por la Secretaría de Turismo, vivió la hermosa experiencia de ver y disfrutar cómo República Dominicana fue parte de la diversión y fuente de conocimiento de uno de los parques de diversión más importantes del mundialmente conocido Walt Disney World. Sí, por más de un mes, los visitantes a Epcot Center se adentraron en la cultura dominicana, bailaron merengue, degustaron nuestra comida y bebidas y, por si fuera poco, entraron en contacto con nuestra artesanía. Es que por primera vez, el país formó parte del famoso Festival Internacional de Alimentos y Vinos Epcot, que cada año se convierte en todo un acontecimiento en Orlando, con la participación de diversos países. Estar en un evento como éste te “enciende” la dominicanidad, al menos eso me sucedió al llegar al stand criollo. Allí se escenificaban actividades diferentes al mismo tempo: de un lado, gente de distintas nacionalidades y edades hacían largas filas para comprar mofongo con camarones, lo mismo se repetía en otro espacio para adquirir algún cóctel elaborado con frutas y ron dominicano; mientras que en una especie de aula abierta, la chef Disela Cepeda enseñaba a un grupo a hacer el delicioso mofongo. Y, por si fuera poco, artesanos dominicanos enseñaban cómo se confeccionan nuestras famosas muñecas sin rostro. Así de interesante, empezaba una visita al espacio dominicano en uno de los parques más visitados de Disney, durante el Festival Internacional de Alimentos y Vinos Epcot. Sabores, olores y ritmos criollos ponen la diversión en Epcot CenterEl ambiente lo decía todo. Sin dudas se trataba de un pedacito de República Dominicana en un lugar privilegiado de Epcot Center. Palmeras, caña de azúcar y cascadas de barriles de ron resaltaron la arquitectura victoriana que conformó el stand criollo durante el Festival Internacional de Alimentos y Vinos Epcot, celebrado en Orlando. El trabajo fue arduo, pero la satisfacción inmensa. Así lo hace saber Magaly Toribio, subsecretaria de Turismo, quien durante meses trabajó de cerca con el personal de Disney el montaje de esta actividad que permitió que miles de personas de otras latitudes conocieran más a la República Dominicana. “La creación excepcional de Disney representó exactamente nuestro país, permitiéndonos dar a conocer nuestra amabilidad y nuestra diversidad cultural con personas de alrededor del globo”, expresó. Es que aunque todo el montaje era netamente dominicano, fue ejecutado por el personal de esta empresa de diversión. Para lograrlo, los creativos, los chefs y parte del área administrativa trabajaron muy de cerca con la Secretaría de Turismo para conocer bien la cultura dominicana, su arte y gastronomía. La verdad que lograron su objetivo. Visualmente hablando, el stand, con sus colores, arquitectura y decoración, fue la expresión viva de este país tropical; la comida, preparada y servida por los chefs y empleados de Disney, tenía el sabor, el color y los aromas criollos. Lo propio sucedió con las bebidas. Aunque durante todo el día reinaba alegría y un entusiasmo total en el área dominicana, uno de los momentos más esperados era el de la presentación del ballet folklórico. Cuando sonaban la güira, la tambora y el acordeón, aquello era espectacular. El stand se llenaba de personas para ver al grupo Sangre Mulata, hombres y mujeres por cuyas venas corre sangre, sabor y ritmo dominicanos, cantando y bailando mangulina, bambulá, palos, atabales y sarandunga a ritmo de merengue. Al final de cada presentación se armaba la fiesta. Los integrantes del grupo invitaban a bailar a los presentes, convirtiéndose el lugar en una gran discoteca. ArtesaníaComo la artesanía forma parte importante de nuestra cultura, en un evento de esta naturaleza no se podía quedar atrás. Para ella se creó el área de exhibición “Bohío”, en la que artesanos demostraban cómo se realizan las famosas muñecas sin rostros que tanto nos identifican. También se exhibieron piezas de arte taíno, detalles elaborados con coco, pintura en madera, así como joyas de ámbar y larimar. A su paso por esta área, los visitantes intercambiaban con los artesanos sobre el origen y el proceso de elaboración de los detalles, tras lo cual muchos visitantes hacían sus compras. Una noche para recordarComo una forma de ofrecer a los visitantes al festival la oportunidad de disfrutar, en un solo lugar, de la gastronomía de los países participantes, se ofrece el Party of the Senses. Es una gran fiesta de sabores, en la que los chefs ponen a prueba su profesionalidad y creatividad para conquistar los paladares de decenas de comensales. Es una noche para el disfrute gastronómico. Tras una cortés bienvenida, los asistentes reciben copa y plato y se les invita a pasar. Así comienza la aventura culinaria, las personas van de estación en estación (que es lo mismo de país en país), probando sabores y platillos diferentes. Entre un plato y otro, seguía una copa de vino, champán o cerveza, y para concluir, un delicioso postre. El Festival Internacional de Alimentos y Vinos Epcot se ha convertido en un trampolín de inspiración para el talento culinario. Cada año participan más países. China, Italia, Francia, México, Turquía, Chile, Escandinavia, Japón, Estados Unidos, Inglaterra, Argentina y Perú, constituyen una muestra de las naciones que aportaron en esta oportunidad su exquisita gastronomía en este evento que es ya un acontecimiento internacional. Para lograrlo, los creativos, los chefs y parte del área administrativa trabajaron muy de cerca con la Secretaría de Turismo para conocer bien la cultura dominicana, su arte y gastronomía. Como era de esperarse, el área gastronómica concentró la mayor atracción. Aquí, República Dominicana se la lució. Tras identificar el menú conjuntamente con los chefs de Disney, las expertas dominicanas en el arte culinario Esperanza Lightgow y Disela Cepeda elaboraron las recetas de las tres especialidades que se ofrecieron al público. Son ellas: mofongo de camarones, pastelón de plátano maduro y flan de coco. Sin bien los platillos conquistaron los paladares de los visitantes a Epcot, hay que reconocer que el mofongo de camarones ganó la primacía. De ahí que, en las demostraciones que se hacía cinco veces al día, en el espacio denominado “Cocina Dominicana”, la preparación de este plato concentraba la mayor cantidad de personas. El “Trapiche Bar” fue otra de las atracciones. En este espacio se elaboró una gran selección de cócteles congelados, a base de chinola, mango y guineo, mezclados con ron Brugal. Al final de cada presentación se armaba la fiesta. Los integrantes del grupo invitaban a bailar a los presentes, convirtiéndose el lugar en una gran discoteca.

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