HEART CARE DOMINICANA

Corazones que laten unidos en pos de una misma causa

La Fundación estima que su aporte social en el 2005 y el 2006, junto al programa de Cedimat, ascendió 67.5 millones y que sólo en este año, el programa de asistencia social, superará los 40 millones

  • Los padres de los niños que son operados en las jornadas de Heart Care Dominicana no tienen que desembolsar ni un centavo.
Jaclin Campos

SANTO DOMINGO.- Durante siete años, la fundación Heart Care Dominicana ha unido voluntades para salvar cientos de vidas.

La historia comenzó en 1999, cuando, consciente de la necesidad de cirugía cardiovascular infantil que había en República Dominicana, José Norberto, cirujano dominicano residente en Estados Unidos, se comunicó aquí con su amigo Pedro Ureña para hablarle de la labor de Heart Care International, una organización sin fines de lucro cuyos miembros viajaban a Guatemala para una jornada de cirugías de corazón.

¿El objetivo de aquel contacto? Que los pequeños dominicanos pudieran beneficiarse, en el territorio nacional, del conocimiento y buenas intenciones de los médicos de Heart Care International.

Para lograrlo había que llenar ciertos requisitos. El país cumplía, sin duda, las primeras: una larga lista de niños pobres en espera por operaciones cardiovasculares, además de un personal médico que podría dar soporte a las intervenciones y recibir entrenamiento. Faltaba encontrar un grupo de voluntarios que coordinara toda la logística del trabajo.

Reclutarlos no fue difícil, según Nelva Peláez, actual secretaria de Heart Care Dominicana, y por eso en enero del 2000 se realizó la primera jornada médica con profesionales de Heart Care International, quienes operaron a 42 menores criollos.

“Aquí lo que más hay es gente con deseo de ayudar,” dice. “Hay pocos recursos, pero el dominicano es muy solidario”.

Cita el caso de un joven que, a falta de otra cosa que dar, ofreció llevar refrigerios para los médicos y enfermeras que participarían en una de las tantas jornadas realizadas desde aquella primera vez.

Gracias a gente como él, al personal médico nacional y extranjero, y a las almas generosas que se solidarizan con la causa, Heart Care Dominicana ha beneficiado a 791 niños y niñas con enfermedades cardíacas congénitas o adquiridas. Para ello, las familias de los pacientitos no deben desembolsar ni un centavo.

Colaboración
Entre las manos amigas que se han extendido para sostener el trabajo de la institución, Peláez menciona a la Fundación Juan Luis Guerra, la Lotería Electrónica Leidsa, Tricom, que ha abierto una línea telefónica de ayuda; la agencia Porter Novelli, que maneja la imagen de la organización; el Grupo Ramos, que apadrina la unidad pediátrica de Cedimat, donde se realizan las intervenciones; el primera base de las Medias Rojas de Boston, David Ortiz, que donó 200 mil dólares a finales del año pasado, y la tienda Puro Estilo, que aportó el 10 por ciento de sus ventas de marzo. También hay personas que, generosamente, deciden apadrinar a algún niño.

La fundación estima que su aporte social en el 2005 y el 2006, junto al programa de Cedimat, ascendió 30 millones y 37.5 millones, respectivamente, y que en este año superará los 40 millones.

Para hacer esa contribución, no se limita a recibir donaciones. Matilde Farach, miembro del comité de recaudación de fondos, explica que Heart Care Dominicana realiza diferentes actividades para obtener recursos.  Cita, por ejemplo, ventas populares de objetos usados, conferencias, conciertos y exposiciones. Entre los proyectos futuros se encuentran varios conciertos con José Antonio Molina y una exposición de pintores dominicanos en Nueva York.

“Hay mucho que hacer pero por algo hay que comenzar”, admite Farach.

Otra cara de la misión de la fundación se intensificó a partir del 2002 y es el entrenamiento del personal de salud mediante las jornadas médicas asistidas, realizadas seis veces al año.

Gracias a este proyecto, el equipo de la fundación comenzó a realizar las cirugías sin asistencia en el 2005 y las enfermeras se integran a un programa de entrenamiento continuo. Desde octubre pasado, con la apertura de la unidad cardiovascular pediátrica en Cedimat, las operaciones se realizan semanalmente.

“Nosotros queremos un centro de excelencia”, dice Peláez sobre las aspiraciones de la institución que cuenta con el servicio de 16 enfermeras, dos cirujanos cardiovasculares (Freddy Madera y Tony Almánzar), dos instrumentistas, una perfusionista, dos anestesiólogos y tres cardiólogos pediatras. 

PROYECTOS
Heart Care Dominicana, siguiendo los lineamientos de la Asociación Mundial del Corazón, cuenta con una asociación de fundaciones, compuesta por cinco instituciones: International Hospital for Children, Variety Children Lifeline, Gift of life, Heart Care International y Caribbean Heart Menders.

Este mes se realizará la tercera reunión de esa asociación y en ella se trazarán las pautas de trabajo hasta junio del 2008. La fundación se propone, además, inaugurar formalmente la Unidad de Cardiología Pediátrica de Cedimat.

Heart Care Dominicana tuvo un papel fundamental en el concurso en que LISTÍN DIARIO premió a los jóvenes Rafael Melo y Rafael de los Santos con un viaje al evento internacional de publicistas Cannes Young Creatives.

Los participantes debían realizar una campaña que motivara a la ciudadanía a llamar al 1-809-976-2273, de la línea Tricom, para donar automáticamente cien pesos a la fundación.

Componen la directiva de Heart Care Dominicana Pedro Ureña, presidente; Freddy Madera, vicepresidente; Maritza Carvajal, tesorera; Nelva Peláez, secretaria; Susana Messina de Caro, Matilde Farach, Leo Corporán y Luis Heredia Valenzuela, vocales.

Un programa adulto
La necesidad de intervenciones cardiovasculares se extienden a toda la población, no importa la edad ni el lugar de procedencia. Por eso, Heart Care Dominicana no pudo evitar ampliar su alcance original y no sólo atender niños, sino también adultos.

Peláez informa que el doctor Pedro Ureña, presidente de la fundación, realiza seis jornadas anuales de colocación de marcapasos, con el respaldo de la compañía Medtronic, que ha donado 48 de esos aparatos, cuyos precios oscilan entre cuatro y siete mil dólares cada uno. Los pacientes llegan referidos desde los hospitales Padre Billini, Salvador B. Gautier y del Instituto de Cardiología, entre otros.

El programa de atención de adultos nació en el 2005. Gracias a él, los pacientes se han beneficiado con cateterismos, angioplastias coronarias, femorales y renales, cirugías cardíacas y donación y colocación de desfibriladores intracardíacos, cuyo costo oscila entre 25 y 30 mil dólares.

Esos datos, sin embargo, no dicen tanto como la alegría en el rostro de un inocente que ha recuperado su salud o como el agradecimiento de su familia. Esa es la mayor recompensa para cada uno de los hombres y mujeres comprometidos con la misión de Heart Care Dominicana. Ninguno de ellos trabaja por paga económica; recibe como única retribución la satisfacción del deber cumplido.