INVESTIGACIÓN
El Software en RD: lento, pero seguro
SANTO DOMINGO.- La industria del software en República Dominicana continúa siendo un área en desarrollo, y si bien algunos pasos se han dado para fortalecer, enriquecer y estimular la creatividad de los programadores, es mucho el camino que falta por recorrer y muchas las carencias que erradicar. Aunque desde hace más de una década la preocupación de la mayoría ha sido cómo lograr un buen manejo de los softwares y no precisamente cómo crearlos, ha habido intentos serios en su mayoría individuales o para satisfacer alguna necesidad específica de determinada empresa o grupo, como es el caso del software Veredicto 1.0, dirigido a abogados. A pesar de este escaso desarrollo, la industria dominicana del software promete, a tal punto que ha movido el interés de cuatro estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), quienes permanecieron en el país durante 15 días para realizar una investigación sobre el estado actual de la industria del software, con el objetivo de que sus conclusiones ayuden a fomentar un mejor desarrollo. Carlos Araya, Andi Bischoff, Heather Tow-Yick e Ido Segev, recibieron, a su llegada al país, el apoyo del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA). En una visita a LISTIN DIARIO, comentaron que dirigieron su investigación sobre software “del sector público y privado y también del lado legal y del gobierno”. Aunque aún no han entregado a ITLA el informe final de la investigación, esperan que sus conclusiones sean de utilidad en el desarrollo de la industria del software dominicano. Del mismo modo existen instituciones locales que están buscando que exista un marco legal que reglamente la industria. La Fundación Código Abierto Dominicano ha ingresado a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Software Libre el cual, de ser aprobado, obligaría a las entidades del Estado que todo material informático producido o adquirido por las mismas, debe respetar las cuatro libertades de esta filosofía: usarlo como uno quiera, derecho a recibir el código fuente, a aprender del mismo y a distribuirla modificada o sin modificar. La industria del software criollo tendría doble funciónLa importancia de contar con una industria del software nacional se debe primeramente a que muchas veces, para alimentar el mercado local, para satisfacer a aquellos consumidores criollos que puedan requerir de un software, éste debe contar especificaciones que sean propias del país. En ocasiones un software internacional no llena estas espectativas. Además, tanto el mercado interno como el externo “necesitan conocer qué ofrece el mercado interno dominicano, las oportunidades envuelven a esos mercados, así que hay que crear softwares aquí, que cuenten con un enfoque que pueda relacionarse con el mercado exterior”, expresó Carlos Araya. En este sentido, los investigadores encontraron serias dificultades en lo que a soporte financiero se refiere. Existe una gran demanda de presupuesto y esa demanda debe satisfacerse pronto. Una opción para lograr ese presupuesto es una inversión inicial, lograr que los inversionistas nacionales confíen en la industria del software local para lograr el tan necesitado cambio que se requiere. CarenciasLos cuatro jóvenes emprendieron su labor investigativa con el objetivo principal de valorar las posibilidades que ofrecería al país una verdadera industria del software y como sería posible crearla de modo que esta sea competitiva en el mercado global. Aunque su principal hallazgo fue mucha energía y entusiasmo en la industria del software del país, y aunque existe buen enfoque tanto en el sector privado como en el público hay carencias que no pasaron desapercibidas ante los jóvenes investigadores. Las principales necesidad que se perciben en la industria del software son de educación y entrenamiento. Primeramente habría que enfocarse en el entrenamiento, contar con programas ocasionales que permitan trabajar a la vez. Luego es vital enseñar a los alumnos en la escuela secundaria en materias relacionadas con informática y software para que puedan involucrarse entonces con estos temas en la universidad. Durante la investigación fue un verdadero reto conocer a ciencia cierta las empresas que están trabajando en desarrollo de software en el país, pues al parecer las cifras no son concluyentes en ese sentido, esto al menos desde el punto de vista del desarrollo de software, porque cuando se habla de usuarios es otra historia miles de empresas utilizan sotwares, desde bancos, hasta empresas relacionadas al turismo. SoberaníaLos miembros de la Fundación Código Libre Dominicana entienden el aspecto de la producción y uso del software como un asunto de soberanía nacional. A tal fin, introdujeron el pasado 26 de diciembre en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Software Libre, que encontró eco en el diputado Pelegrín Castillo y que actualmente se encuentra en estudio por una comisión destinada al efecto. Antonio Perpiñán, de la Fundación, explica que en el caso de esta ley, lo que se busca es establecer que todo programa informático adquirido o producido por el Estado y sus instituciones “sea libre”, esto es, que respete las cuatro libertades planteadas por los defensores de esta filosofía informática. Las libertades¿Y cuáles son estas cuatro libertades? Perpiñán las explica y las define en el derecho a usarlo como uno quiera, de recibir el código fuente, aprender de la misma y distribuirlo modificado o sin modificar. En el caso de la primera libertad, explica que el público consumidor está acostumbrado a que los “productos privativos” los engañen. Y es que, explica, “no todos los softwares se pueden usar como uno quiera, solamente los que son GPL”. Pone como ejemplo que los de Microsoft no pueden ser ejecutados en una máquina que tenga más de 2 procesadores, ni utilizar el mismo software en dos computadoras, aunque una se haya destruído. “Ahí ves que no se usa como uno quiera sino como ellos quieran, porque cuando adquirimos productos privativos, uno no compra el programa, sino que lo alquila”. La segunda libertad es de importancia para los programadores y las empresas estatales, pues puede significar un ahorro en la inversión dentro del segmento de programas informáticos. Perpiñán explica que muchas empresas han sido perjudicadas y engañadas por “empresarios” de otros países que realizan aplicaciones basadas en sistemas operativos que, al quedar fuera de vigencia, ponen en una seria encrucijada a los encargados de informática de las mismas. Si el software no fuese privativo y los programadores tuviesen el acceso al código fuente, pudiesen actualizarlo y adaptarlo a las necesidades de la empresa y ahorrar recursos, señala el informático y propulsor de la ley de software libre. El tercer derecho concede a los usuarios finales el derecho de aprender del fuente y del programa y, a partir de ahí, poder realizarlo y modificarlo para sí mismo. Hace la salvedad de que este tipo de aprendizaje no ha sido permitido en el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centro América y República Dominicana (DR-CAFTA). La cuarta libertad da el derecho a distribuir el software, modificado o sin modificar. El conocedor señala que han habido precedentes de esta ley en países como Francia, Brasil y Venezuela, país donde se está buscando la “independencia tecnológica”. Perpiñán sostiene que la del software libre es una cuestión ética, no tecnológica, y no puede confundirse con Open Source. “Software libre es una filosofía, open source es una convicción”.

