testigo del tiempo
Nos empujan al límite
Hay un peligroso desencuentro, desconexión, entre gobernantes y gobernados, que está empujando al país por una espiral descendente.
Gobernantes desafiando a gobernados, es en extremo peligroso. El gobierno nos obligará a pagar su “reforma fiscal” con intereses, no aceptamos por las buenas, lo aceptaremos por las malas.
No sabemos dónde están miles de millones de pesos que desaparecieron del Seguro Nacional de Salud (SENASA). El presidente Luis Abinader, “no sabe nada de eso”; pero nuestros diputados riferos, narcotraficantes y guagüeros, lo autorizaron a tomar prestados otros RD$401 mil millones.
Esto obliga a formularnos varias preguntas serias, que podrían tener respuestas tan desagradables que nadie querrá contestarlas. ¿Qué garantías tenemos de que ese dinero no seguirá el mismo destino que el de SENASA, con la misma o ninguna explicación? ¿Faltan dos años de presupuestos, debemos prepararnos para dos préstamos similares o superiores en los próximos 24 meses?
¿Será que nuestro presidente está absolutamente solo, consumido por aquella enfermedad que Joaquín Balaguer definió como “la soledad del poder”? Nadie le dice, “Presidente, Ud. no puede alegar que no sabía; legalmente, nadie puede alegar su propia ignorancia”.
El despilfarro continuará, Abinader no tiene futuro; él anunció el fin de su carrera política, todo el mundo se “buscará lo suyo”, en los próximos dos años. El gobierno seguirá gastando, y nosotros pagando las cuentas.
¿Cómo se mantendrá un gobierno cuando sus escándalos de corrupción se alternan con la extradición de personeros oficiales involucrados en narcotráfico? ¿Qué quedará al final del gobierno? En la actualidad, gastamos cerca del 30% del presupuesto nacional solamente en el servicio de la deuda externa.
Las construcciones abruptamente paralizadas indican una parálisis económica, si no hay producción para pagar, seguiremos endeudándonos para pagar, esto es sencillamente insostenible. Nuestros nietos pagarán los desfalcos y despilfarros del gobierno.
¿Aguantaremos dócilmente este abuso de poder? ¿Esperaremos que termine, o le rescindiremos el contrato al grupo gobernante?
Tenemos cinco años, de mala administración, y endeudamiento desenfrenado. El gobierno que nos empuja será el único responsable del desenlace final.

