Tribuna del Atlántico
Los combustibles y la cuña del mismo palo
Con Orlando Gil, EPD, se podía estar de acuerdo o no, pero había que reconocer la agudeza de sus razonamientos, la perspicacia de su estilo y, su acceso a las gargantas profundas de la política nacional, que le permitían, como a los periodistas del caso Watergate, tener información de primera mano, de cada peliaguda coyuntura de la vida nacional.
Una de las expresiones que usaba con relativa frecuencia es aquella de que: “no hay peor cuña que la del mismo palo”, oportuna a propósito de la situación del Partido Revolucionario Moderno, con una de sus figuras emblemáticas, el expresidente del Senado ingeniero Ramón Albuquerque asumiendo el rol de opositor interno.
El PRM, que acaba de celebrar, “en olor de santidad”, como diría García Márquez, su séptimo cumpleaños, tiene de frente a un político experimentado y además sabio, que mantiene en sus manos un fuete contra la actual gestión, encabezada por figuras que, hasta no hace mucho, eran jerárquicamente sus subalternos en términos políticos y, en el caso del ministro Administrativo, su pupilo, ya que Paliza, muy joven, se inició en la actividad política como su asistente.
Las figuras del PRM han estado sitiadas en estos días por los “signos de los tiempos”, las capturas de pantallas y la reproducción de antiguas declaraciones sobre los precios de los combustibles, calificados de abuso, por figuras como la senadora Faride Raful y el ministro Paliza en sus declaraciones en el hemiciclo cuando era senador, el ministro Ito Bisono por su famosa fórmula y la primera dama a quien le han recordado su tuit, “hoy dejé mi carro casi a medio tanque”, y al propio presidente quien ha dicho que si tuviera un Petrocaribe los combustibles estarían más baratos. Respondida con agudeza por exministros peledeistas y por el ingeniero Alburquerque que, como se sabe, tiene maestrías en Energía y Minas.
Ni que decir de cómo les ha enmendado la plana en lo relativo al contrato de fideicomiso de Punta Catalina.
Se podrá decir que escribe con el dolor de no haber sido tomado en cuenta en el gobierno, nadie discute sin embargo sus condiciones profesionales y conocimiento sobre estos temas.
Días antes el viejo zorro, léase aquí como sinónimo de viejo sabio, les había ofrecido, “de gratis”, una propuesta que no parece del todo descabellada, aunque tanto él como quien esto escribe, tengamos escasez de cabellos.
Propuso que en lugar de 94 pesos se reduzca el impuesto de las gasolinas a 60 y el margen de distribución se reduzca de los 47 pesos por galón actuales, a 30 pesos. Afirmando que “no subirían tanto, hasta bajarían”.
Su planteamiento es digno de ser tomado en cuenta, ahora que se anuncia que el presidente someterá al Congreso la modificación de la Ley de Hidrocarburos.
Si su planteamiento resulta útil, en la práctica sería un injerto del mismo palo, en lugar de la cuña que hoy parece ser. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de resultados que alivien la pesada carga de los ciudadanos.

