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La República domingo, 19 de diciembre de 2021

Letras

Historia de un libro sobre Manuel Rueda

  • Historia de un libro sobre Manuel Rueda

    Portada del libro.

  • Historia de un libro sobre Manuel Rueda
  • Historia de un libro sobre Manuel Rueda
José Alcántara Almánzar
Santo Domingo, RD

Cada libro tiene su propia historia, lo sabemos, y la de «Manuel Rueda, único» tuvo su origen cuando, ante la proximidad del centenario del nacimiento de nuestro gran artista, pensé en la posibilidad de estructurar un volumen que reuniera todo lo que he escrito sobre él durante más de cuatro décadas, consciente de no haber agotado en toda su extensión la trayectoria literaria del autor. Por fortuna, el proyecto encontró inmediata acogida de parte de mi editor y amigo Carlos Roberto Gómez Beras, cerebro y alma de la Editorial Isla Negra de Puerto Rico.

Un año después, «Manuel Rueda, único» se convierte en realidad editorial con un diseño original de Gómez Beras, ilustrado con fotografías originales de un Rueda jovencísimo, cuando se encontraba en Chile realizando estudios de perfeccionamiento del piano bajo la tutela de la conocida maestra y concertista Rosita Renard.

El libro de ensayos auspiciado por la Editorial Isla Negra es un libro muy personal, íntimo, resultado de la admiración por la obra del más grande artista dominicano del siglo XX; una obra desigual por necesidad, en la que se recogen estudios críticos, artículos, reseñas y semblanzas del poeta y dramaturgo, los cuales, vistos en conjunto, proyectan una imagen aproximada de su medular aporte a las letras dominicanas contemporáneas.

En la primera parte, dedicada a la poesía y la narrativa de Rueda, inicio mi recorrido con un amplio ensayo de su poesía, publicado por primera vez en 1979 en «Estudios de poesía dominicana », cuando solo conocía al autor por su obra, de ahí el tono objetivo del texto, en el que analizo cuatro de sus más importantes libros hasta entonces: «Las noches» (1949), «La criatura terrestre» (1963), «Con el tambor de las islas. Pluralemas» (1975), y «Por los mares de la dama» (1976), es decir, desde el cuaderno de sonetos iniciales dado a conocer en Chile y su monumental libro de 1963, pasando por las experimentaciones pluralistas que tanta conmoción provocaron en su momento, hasta la madurez creadora de mediados de los setenta y los ochenta.

«Manuel Rueda y los caminos de la poesía» es un largo análisis de una obra clave, «Congregación del cuerpo único» (1989), con la que el autor alcanzó la cima de su itinerario creador, seguido por dos trabajos breves, más bien comentarios acerca de «Las edades del viento. Poesía 1947-1979» (1979) y «Las metamorfosis de Makandal» (1998), obra compleja en la que aborda el problema de nuestra identidad cultural y con la que cerraba su obra poética publicada en vida. La vista panorámica de su poesía concluye con sus sonetos a Monte Cristi, escritos a petición de unos jóvenes compueblanos con ocasión de un reconocimiento que le tributaron, y «Manuel Rueda y el arte del soneto », que prueba su consumado oficio de una forma métrica en la que pocos le aventajaban.

He incluido también en el libro, la presentación de «Papeles de Sara y otros relatos» (1985), una obra fundamental que no ha vuelto a reeditarse y que contiene los cuentos del escritor y dos novelas cortas indispensables: la que da título al volumen, y «Laura en sábado». Así como el estudio preliminar de «Bienvenida y la noche» (1994), una crónica novelada en la que Rueda demostró con creces su calidad de narrador avezado, de gran capacidad evocadora de ambientes y personajes.

Las semblanzas ocupan la segunda parte del libro, y constituyen la sección más subjetiva y personal de esta obra, ya que se trata de una serie de enfoques de tipo biográfico en los que no falta la apreciación de su carácter, su vida hogareña, sus relaciones con las amistades, entre otros aspectos, aunque en «Manuel Rueda: música y poesía», me aventuro a establecer un contrapunto entre su trayectoria como pianista y su trabajo creador como poeta.

Completan el libro unos comentarios sobre algunas de sus obras de teatro, la presentación de «Todo Santo Domingo» (1982), un hermoso libro de fotografías de la ciudad colonial y algunas zonas del país, en español e inglés, destinado al turismo y hoy prácticamente desconocido pues no ha vuelto a publicarse desde aquella primera edición de la Editorial Sello de Oro de Barcelona; y una breve presentación de «Imágenes del dominicano» (1998), que contiene dos importantes trabajos: «Cinco temas sobre el hombre dominicano» y «El dictador en la narrativa dominicana ». El libro cierra con un sucinto epílogo, y ahora debe iniciar su propia andadura en las manos de los lectores.