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La República miércoles, 15 de diciembre de 2021

Enfoque

Samaná sigue frenada por decretos de la gestión antepasada

  • Samaná sigue frenada por decretos de la gestión antepasada
Jonathan D’oleo Puig
Santo Domingo, RD

El país recibió con beneplácito la noticia del fin del peaje sombra. También nos regocijamos al saber que a partir del Nuevo Año la tarifa por usar las carreteras Juan Pablo II y Boulevard Turístico del Atlántico (BTA) bajará a razón de 20%. Pero ¿qué del desarrollo turístico de las zonas vírgenes de Samaná? Eso, lamentablemente, sigue frenado por dos decretos del gobierno antepasado. Estos decretos son el 654-11 y el artículo 31 del 571-09.

El primero no permite construcción alguna en el radio de los primeros 250 metros a cada lado del BTA, desde El Catey hasta Cosón. Ese tramo comprende unos 14 kilómetros. De modo que la disposición de este decreto afecta de manera directa a 7 millones de metros cuadrados de terrenos que tienen, a su vez, un potencial turístico extraordinario. Esto en virtud de tres factores fundamentales.

 Primero, las tres hermosas playas a las cuales la zona afectada tiene acceso. Estas playas llevan por nombre La Majagua, Gran Estero y Jackson. Ellas, en su conjunto, besan más de cinco kilómetros de costa a lo largo de la Bahía Escocesa.

 Segundo, la proximidad al Aeropuerto El Catey. A diferencia de Las Terrenas que está a media hora del aeropuerto, las zonas de El Catey, La Majagua y Jackson están a apenas cinco minutos del mismo.

 Tercero, la diversidad topográfica que caracteriza a la zona la cual, en adición a las lomas y montañas que dan inicio a la Sierra de Samaná, tiene más de tres millones de metros cuadrados de tierra plana. De hecho, fue el carácter llano de la zona y su proximidad tanto a la costa como al BTA que llevaron a las autoridades a enclavar el Aeropuerto Internacional El Catey allí, justo al oeste de la línea divisoria que separa a Samaná de la provincia María Trinidad Sánchez.

 Del lado este de la mencionada línea divisoria, la llanura se extiende de norte a sur desde las playas La Majagua y Gran Estero hasta las lomas El Burro, El Cuco y La Majagua que se encuentran a ambos lados del BTA. Esta topografía es peculiar porque en ninguna otra parte de la península de Samaná tenemos un terreno llano de esta dimensión a largo de la costa y sucedido por accidentes geográficos montañosos. Esta conjugación de playa, llanura y montaña – en ese orden - hacen del paraje un anfiteatro natural desde el cual se puede contemplar de manera singular la majestuosa Bahía Escocesa que se extiende 70 kilómetros a lo largo de nuestra costa norte, desde el municipio de Cabrera en María Trinidad Sánchez hasta Cabo Cabrón en Samaná.

 Dicho esto, pasemos al artículo 31 del decreto 571-09, el otro freno político al desarrollo turístico.

Esta disposición declara la llanura de la zona en cuestión como área protegida categoría IV bajo el nombre “Refugio de Vida Silvestre Gran Estero”. Esta declaración cancela, de manera draconiana, la posibilidad de crecimiento económico de La Majagua; una comunidad que lleva mucho más de medio siglo sumida en una preocupante situación de pobreza. Esto a pesar de la gran riqueza de las llanuras, playas y montañas que la rodean, y de las importantes infraestructuras (Aeropuerto El Catey y Boulevard Turístico del Atlántico) que permiten que dicha riqueza sea accesible, desarrollable, escalable y monetizable. Mas, si bien en principio las condiciones están dadas para el desarrollo de La Majagua y zonas aledañas, en efecto, ningún desarrollo ha tomado lugar a raíz del artículo 31 del referido decreto el cual, además de draconiano, es arbitrario. ¿Por qué arbitrario? Porque las reglas anti-desarrollo parecen solo aplicar a Samaná. En María Trinidad Sánchez, en cambio, se han desarrollado proyectos tanto en el área protegida Gran Estero como en su zona de amortiguamiento. De estos, el proyecto más prominente es el mismo Aeropuerto Internacional El Catey que está ubicado del lado de la provincia María Trinidad Sánchez en plena área protegida. Desde ahí, a lo largo de la costa en dirección este-oeste hasta llegar al Río Nagua, que es donde termina el área protegida, se pueden ver urbanizaciones, restaurantes, supermercados y hasta bombas de gasolina.

 De acuerdo a las disposiciones del decreto de marras ninguno de estos proyectos debería existir.

Mas existen y, de una manera u otra, han traído progreso y una mejor calidad de vida para los nagüeros. Pero ¿y los sancheros? ¿Y los majagüeros? ¿No tienen derecho a progresar y a mejorar su estado de bienestar? ¡Por supuesto! Pero este decreto tiene a estos pueblos innecesariamente detenidos en el tiempo, al margen del progreso.

 Volviendo al decreto 654-11, este al igual que el artículo 31 del 571-09 es arbitrario, pues existen infraestructuras comerciales, residenciales y de esparcimiento construidas a mucho menos de 250 metros del BTA y la Autopista del Nordeste. Mas, soslayando esos precedentes, en abril de 2012 el Ministerio de Turismo publicó la resolución No. 06/2011 que establece el plan de ordenamiento territorial y turístico de Samaná. Este, en su artículo 6, numeral 10, establece que:

 En el caso específico del BTA en el tramo comprendido desde El Catey hasta Cosón, se ordena respetar el decreto 654-11 que lo declara como vía panorámica. Por tanto, no puede construirse en 250 metros lineales a ambos márgenes de la vía.

 Aquí, nuevamente, vemos que es solo al área virgen de alto potencial turístico de Samaná, específicamente las zonas de La Majagua y Jackson que se frenan con esta disposición. Todas las demás áreas que en principio son afectadas por este decreto gozan de flexibilidad para llevar a cabo sus proyectos de desarrollo turístico.

 Considero preciso concluir esta entrega puntualizando que actualmente Samaná solo tiene en su haber unas 3,278 habitaciones. Esta es una oferta habitacional demasiado baja para encauzar un verdadero desarrollo turístico en la provincia. Por tanto, para que el fin del peaje sombra se constituya en un éxito rotundo, debe emparejarse con la derogación o modificación de los decretos que imposibilitan el despegue de Samaná hacia las alturas que, por sus condiciones excepcionales, puede y debe alcanzar con carácter de urgencia y de manera imperiosa, en beneficio de todos los dominicanos, en especial en pro de los residentes de la península quienes merecen la oportunidad de materializar su pleno potencial.

 El autor es economista. Sitio web www.jonathandoleo.com