Una semana cargada de recias batallas contra la corrupción

Batalla contr a la corrupción ha sido constante desde instalación de la triada mayor en la PGR, representada por Miriam Germán Brito, Yeni Berenice Reinoso y Wilson Camacho.

  • El general Adán Silvestre Cáceres, al cento, es imputado como la cabeza de la red corrupta que se apoderó de millones de dólares del erario. /VÍCTOR RAMÍREZ

Guillermo Pérez
Santo Domingo, RD

Esta agonizan­te primera se­mana de ma­yo, el quinto mes del ca­lendario 2021, alcanza su final cargada de eventos noticiosos, entre los que la proclamada batalla contra la corrupción domina, des­de el ámbito de la justicia, con su presencia en la opi­nión publica naional.

Así, los acontecimien­tos registrados durante todo el trayecto semanal han dejado marcas palpa­bles que encuadran en la definición de “Semana de la lucha contra la corrup­ción”.

Dejando ver la parado­ja, la figura de pensamien­to que pone dos hechos en aparente contradicción, la anterior fue bautizada co­mo “La semana de la éti­ca”.

Al paso de la que dis­cure se ha generado una estela de hechos que han causado mucho impacto en todos los sectores y ni­veles sociales del país.

Uno de estos fue la re­velación de la procurado­ra Miriam Germán Brito, cuando cuantificó en más de 400 el número de ex­pedientes de corrupción viejos, y al menos 100 nuevos que están bajo in­vestigación de la Procura­duría.

Otro hecho lo constitu­yó el conocimiento de las medidas de coerción a los implicados en la “Opera­ción Coral”, así como el destape del mayor Raúl Girón Jiménez, que esta­bleció clara y detallada­mente la culpabilidad de los encartados.

Otra parte crucial de es­te caso es el testimonio de que todavía las fuerzas ar­madas mantienen en sus puestos a cómplices del grupo imputado. Fue tam­bién explosiva la denuncia y sometimiento de perso­nas y colmados por desfal­co y estafa por más de 240 millones de pesos, en per­juicio de beneficiarios de tarjetas de los programas sociales del gobierno.

En igual senda cayó la denuncia de la Lotería Na­cional sobre fraude en los sorteos, en el que delin­cuentes manejaron, aun cuando los sorteos son te­levisados y supervisados por testigos presenciales, los bolos con los números ganadores.

El desfalco cometido por funcionarios de la Jun­ta Central Electoral que ma­nejaban el voto en el ex­terior, determinándose el manejo inadecuado de los fondos desembolsados para las pasadas elecciones, as­cendentes a 4, 083,762.64 de dólares.

El pleno del ente nacio­nal de elecciones aprobó el informe final de la investi­gación sobre el Voto de los Dominicanos en el Exterior y canceló a su director, Gil­berto Cruz Herasme, y a otros funcionarios.

Entre sueños y realidad
Mientras en los sueños de la población se seguía pro­yectado el espejismo de la venida de un país mejor, más próspero y humano, en un espacio de la cruda realidad grupos sedientos de dinero y poder han es­tado, durante décadas, de­leitándose impunemente, acopiando riquezas por vía ilícita, mientras miles de co­marcas rurales y barrios ur­banos han visto desvanecer sus esperanzas de cambios, y sus vidas han sido forza­das a contemplar el umbral de las puertas del infierno.

Pero en medio de tan­ta frustración y reclamos de acción y justicia ha surgido un alivio, de fuerza y razón, con el arma del buen dere­ho y de lucidez de la toga y el birrete. Ahora, la mano de la justicia está recorrien­do los tribunales, dejando en espanto al insaciable en­gendro de la corrupción en el país. Con su juramento justiciero de escudo en sus actos, este movimiento, del que forma parte una legion de fiscales que ha garanti­zado el procesamiento de aquellos que han robado bienes y riquezas del Esta­do, está en plena acción.

LOS FISCALES
Sin manos atadas

Los hechos más recien­tes registrados a lo lar­go de esta nueva co­yuntura en República Dominicana reflejan el trabajo y conducta de un ministerio público actuando a libre juicio y sin ataduras de otros poderes del sistema, creando un clima de es­peranza de justicia y castigo a la corrupción y la impunidad.

Triada en acción
Desde la instalación de la triada mayor en la Procuraduría General de la República, hace casi nueve meses, vis­ta en las figuras de Mi­riam Germán Brito, Ye­ni Berenice Reinoso y Wilson Camacho, la ba­talla anticorrupción no ha tenido pausa.

Unidad y trabajo
Este equipo, que actúa en forma de acorde y se apoya de la labor de un conjunto de fiscales con un alto grado de profe­sionalidad, todos vincu­lados entre sí, e inmuta­bles aun ante los casos más riesgosos, dan for­ma y reflejan, en todas sus comparecencias, la existencia de una fuer­te estructura de pensa­miento jurídico.