Adultos acuden a ponerse segunda dosis contra virus

Adultos mayores se mostraban felices ayer luego de aplicarse la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus.

  • Con la segunda dosis, las personas completan el protoco de inmunización anticovid.

Laura Castillo
Santo Domingo, RD

Con algarabía y orgullosa de haberse aplicado la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus permanecía Zoila Valenzuela, una señora de más de 65 años de edad que acudió a la jornada de vacunación para inmunizarse.

Valenzuela era la señora más enérgica dentro de los 12 ciudadanos aproximadamente que aguardaban en la sala de reposo tras vacunarse, donde se espera unos 10 a 15 minutos en observación para posibles efectos secundarios.

Su buen sentido del humor no daba chance para la tensión y el miedo que algunos ciudadanos han impregnado en la población luego de aplicarse la vacuna anticovid. Hasta los más envejecientes se reían sin parar y conversaban sobre sus experiencias al recibir el “puyoncito”.

La señora de tez blanca y cabello grisáceo contaba a sus compañeros de sala que no era la primera vez que recibía una vacuna para prevenir algún tipo de virus y que es algo que no debería de sembrar pánico en estos tiempos.

Recordando su vida laboral les dijo a todos los que allí estaban sentados que trabajó como aeromoza (auxiliar de vuelo) durante 17 años y mientras viajó no recuerda la cantidad de vacunas que le suministraron para cuidarla de otros virus. “Yo sí creo en la vacuna, allí (refriéndose a otros países) donde quiera que uno llegaba era una vacuna y no entiendo ahora por qué el miedo de ponérsela”, expresó en una de las conversaciones amenas que sostuvo con un equipo de LISTÍN DIARIO y los demás inoculados.

No dolió

Otra señora identificada como Milagros Caraballo levantó la mano con ansias de que le dieran la palabra para compartir su parecer después de vacunarse en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (Unphu), donde se vacunaron más de mil personas ayer.

Le seguía diciendo… “eso no me dolió, fue como una picada de mosquito”, dijo al retomar el diálogo luego de que la sala guardara silencio para poder escucharla, ya que tenía un tono de voz muy bajo.

Mientras se sostenía un pequeño algodón empapado de alcohol en su hombro derecho, Caraballo indicó que recién cumplía 87 años y estaba feliz de recibir la segunda dosis de la vacuna anticovid a su edad. Señaló que no ha sentido ningún efecto secundario en ninguna de las dos dosis.

Sosteniendo su batón de metal y acompañada de una de sus hijas, exhortó a la población a ponerse la vacuna sin miedo ya que eso es lo único que va proteger la humanidad del virus.

Los que aguardaban la espera de largos tunos para terminar de inmunizarse estaban “sentaditos” hasta escuchar su número y agotar el procedimiento.

“Yo estaré hasta la una de la tarde si es posible para aplicarme mi vacuna”, expresó Luisa Fernández mientras esperaba dispuesta  desde tempranas horas de la mañana su turno para aplicarse la segunda dosis de la vacuna contra el covid-19.

Fernández se mostraba paciente sentada en una silla observando todo el proceso de jornada de vacunación en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm).

Su turno era el 412 y apenas iban por el 96 aproximadamente a las 10:35 de la mañana, por tanto supuso que se iría pasado el mediodía por alcanzar un número de turno tan alto.

Al conversar con LISTIN DIARIO Luisa expresó que el proceso de vacunación en el centro es muy organizando y que en su experiencia con la primera dosis de la vacuna no presentó ningún efecto secundario y no teme por  la aplicación de la segunda dosis.

“Estoy normal, eso ni duele. Yo estoy contenta”, indicó empática y de buen ánimo.

Este centro tenía convocado vacunar con la segunda dosis al menos 600 personas el día de ayer.

Espera paciente

“Yo estaré hasta la una de la tarde si es posible para aplicarme mi vacuna”, expresó Luisa Fernández mientras esperaba dispuesta  desde tempranas horas de la mañana su turno para aplicarse la segunda dosis de la vacuna contra el covid-19.

Mientras se sostenía un pequeño algodón empapado de alcohol en su hombro derecho Caraballo indicó que recién cumplía 87 años y estaba feliz de recibir la segunda dosis de la vacuna anticovid a su edad. Señaló sin tapujos que no ha sentido ningún efecto secundario en ningunas de las dos dosis.

Sosteniendo su batón de metal y acompañada de una de sus hijas les exhortó a la población a ponerse a vacuna sin miedo ya que eso es lo único que va proteger la humanidad del virus.

De igual manera, los que aguardaban la espera de largos tunos para terminar de inmunizarse estaban “sentaditos” hasta escuchar su número y agotar el procedimiento.

“Yo estaré hasta la una de la tarde si es posible para aplicarme mi vacuna”, expresó Luisa Fernández mientras esperaba dispuesta  desde tempranas horas de la mañana su turno para aplicarse la segunda dosis de la vacuna contra covid-19.

Fernández se mostraba paciente sentada en una silla observando todo el proceso de jornada de vacunación en la universidad Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm).

Su turno era el 412 y apenas iban por el 96 aproximadamente a las 10:35 de la mañana por tanto supuso que se iría pasado el mediodía por alcanzar un número de turno tan alto.

Al conversar con LISTIN DIARIO Luisa resaltó que el proceso de vacunación en el centro es muy organizando y que en su experiencia con la primera dosis de la vacuna no presentó ningún síntoma secundario y no teme por  la aplicación de la segunda dosis.

“Estoy normal, eso ni duele. Yo estoy contenta”, indicó empática y de buen ánimo.

Este centro tenía convocado vacunar con la segunda dosis al menos 600 personas el día de ayer y continuarán hasta el miércoles aplicando la segunda dosis de la vacuna.