Falacias sobre el aborto y las tres causales

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Luis A. Baldera Quezada

Cuando la vida de la madre corre peligro durante el embarazo. Con los avances de la medicina en la actualidad son poco frecuentes los casos donde la presencia del niño haga peligrar la vida de la madre. Si se presentara el caso, el médico tiene la obligación moral de intentar salvar la vida tanto de la madre como de su hijo por nacer. Los médicos tienen necesidad disculpante, lo que protege su dignidad cuando su accionar es equitativo, no excluyente.

La OMS ha afirmado que “prácticamente ya no existen enfermedades afectables por el embarazo”, por eso, nunca será moralmente admisible eliminar una vida para salvar otra.

3ª El niño presenta o se presume que puede nacer con alguna malformación.

No se puede negar que ello no sea motivo de angustia o preocupación para los padres, pero cuando se pretende legalizar el aborto por el niño presentar mongolismo, labio leporino, espina bífida, o porque la madre padeció rubeola durante el embarazo, donde las anomalías podrían ser de 3,4% si la misma ocurre en el primer trimestre, se estaría aplicando la política del descarte, además de estarse reconociendo que hay personas que tienen mayor valor que otras y en estos por sus defectos personales se les está negando el derecho a la vida, cuando ellos deben ser acogidos con más amor y cuidados pues una anomalía no le quita ni dignidad ni derechos, lo que al parecer cree el gobierno de Dinamarca cuando en el 2014 alardeó de que el 98% de los bebés por nacer que dieron positivo para el Síndrome de Down fueron abortados en el 2014.(*)

•Es una vulgar mentira que la vida comienza en la concepción.

Esta segunda declaración que usted Dr. Roa hace me parecen no emanada de un gineco-obstetra de su categoría. Esto no es una afirmación científica o biológica, sino ideológica. Me gustaría saber lo que hasta el momento ignoro, pues está de sobra demostrado que desde que ocurre la fecundación en ese huevo está impreso “ya” un número de cromosomas con un código genético igual al suyo y al mío con todas las características de cómo será esa persona: color, pelo, ojos…

También me gustaría saber qué quiere decir cuando afirma que para llegar a ese momento de la concepción tiene que haber un óvulo y un espermatozoide vivos, porque es obvio que de dos células muertas no se puede formar una realidad viva. Dice San Agustín: “Errar es de humano, pero perseverar en el error es diabólico”.

•La Iglesia no debe inmiscuirse en asuntos médicos.

Creo que en esta afirmación el Dr. Roa está cometiendo una discriminación, además le recuerdo que iglesia es la congregación de fieles, no la forman solamente los sacerdotes, monjas, obispos, cardenales y el Papa, la conformamos todos y en ella hay hombres justos y hombres pecadores. Naturalmente me estoy refiriendo a la Iglesia Católica que, a pesar de que no la menciona, los principales ataques son dirigidos a ella desde su fundación hace 2,000 años. Me extrañó que usted diga que a ella no le incumbe inmiscuirse en asuntos médicos, sin embargo, no critica que las personas que ignoran sobre medicina como los senadores y diputados, abogados, periodistas son quienes más opinan sobre el aborto.

Se dice que la iglesia no debe entrometerse en la política o asuntos médicos, cuando deben de recordar que participar en el debate de ideas y decisiones que encierran al interés de todos los ciudadanos es un derecho y un deber que le asiste a todos, y coartarlo sería una violación al derecho de expresarse y mucho más aún cuando los principios que están en juego atañen a la moral y las buenas costumbres, a la libertad de expresión, y al derecho a la vida; no faltando en nada ni contra nadie al hacerlo basándose en la verdad y el amor. La enseñanza pública de la fe y la moral es constitutiva de la misión de la iglesia, y no puede ser vista como un oprobio por nadie en la sociedad.

Resulta incoherente que se quiera acallar la voz de la Iglesia cuando sin pretender inmiscuirse en asuntos de política o de medicina, se pronuncia con una clara visión del hombre y la sociedad, sobre temas que pueden contrariar gravemente los derechos fundamentales del ser humano o atentar contra aspectos inherentes a su naturaleza en altísima dignidad y su vocación (Monseñor Kay Schmalhausen Panizo, Obispo del Perú).

No es lógico que para algunos se pida tolerancia (la madre) y contra otros se actúe de forma intolerante (el concebido), queriendo callar una voz porque resulta incómoda (la Iglesia). El fundador de la Iglesia: Jesucristo, es el defensor de la vida y de su integridad contra quienes ponen por encima de ella leyes que esclavizan y oprimen (Mc 3,4-5).