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La República martes, 22 de diciembre de 2020

Enfoque

El centenario de un anfibio (1920-2020)

  • El centenario de un anfibio (1920-2020)

    El vicealmirante Luis Homero Lajara Burgos junto al general Fausto Caamaño durante la inauguración de la Academia Naval, en el año 1953.

Homero Luis Lajara Solá
Santo Domingo, RD

“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”.
-Thomas Mann

Este 22 de diciembre, donde resalto  el centenario de la génesis de  Luis Homero Lajara Burgos, mi honorable padre, continúo aclarando puntos ciegos  creadores de distorsiones contra un dominicano patriota  que creía en lo que hacía. Su brillante carrera militar en la era de Trujillo, abortada en 1959 por los atropellos de una tiranía, así como su truncada carrera política iniciada en 1961, son episodios poco conocidos, observados con un catalejo borrascoso. Como militar por vocación, alcanzó el grado superior de vicealmirante y la posición más encumbrada en la  Marina de Guerra , hoy Armada RD (Jefe de Estado Mayor), dejando una impronta que después de más de medio siglo, debe de ser  estudiada por su   brillante desempeño, como constituyen  la  Misión Naval a España (1954),  donde  tres buques de guerra dominicanos navegaron la ruta de Colón  a La Española,  y la inauguración de la Academia Naval (1953), primer recinto militar construido en el país exclusivamente para la educación superior, entre otros logros.

 Sobre su carrera política, iniciada en 1961, al lado del profesor Juan Bosch y del doctor Peña Gómez,  penden puntos ciegos que aclarar sobre   sus diferencias posteriores con estos dos líderes, después de una entrañable amistad, afectada por la intriga manipulada y la mentira aviesa, con testigos silentes- algunos ya  fallecidos-, cuyo testimonio aportaría  luz para entender esa dinámica que pocos conocen en perjuicio de su imagen.

 Todavía hay personas que,  sin el rigor de la investigación científica, lo presentan como un advenedizo que solo le hizo el juego al doctor Balaguer en las elecciones presidenciales de 1974, por   él considerar  que evitaba un baño de sangre, sustentado en la profunda división que existía en las Fuerzas Armadas.

 Formado en una dictadura, sus estudios navales en los Estados Unidos e Inglaterra, le hicieron comprender la esencia de la democracia y que las elecciones son la única vía para alcanzar el poder. Pocos  se han detenido a analizar al político, excepto por la expresión: “Con los papeles en la mano, como Lajara”, que algunos pronuncian sin saber que la misma tuvo su origen por que de todo lo que él decía siempre presentaba las pruebas documentales, como lo refrendan sus dos libros  publicados: “Tesis política económica para el desarrollo en nuestro tiempo” (Editora impresos comerciales, 1975)  y “Por qué se produjo la Revolución de Abril de 1965” (Editora Taller , 1987)

 Es oportuno destacar las cualidades autodidactas de Lajara Burgos, ávido lector de literatura diversa y amante del derecho constitucional, siendo consultado por abogados expertos. Su interés por la economía como propulsora del desarrollo le hizo seguidor de la teoría keynesiana, que aboga por un Estado  involucrado en la política económica en tiempos de crisis,  con un  aumento del gasto público - sin corrupción- que motive   la demanda,  como un estímulo a la producción y  que a la vez atraiga inversionistas creadores de empleos.  A él deberían juzgarlo  en función a  su desempeño  al mando de la Armada y la Policía Nacional, donde  bajo el manto de la institucionalidad-para que fueran virtuosas-, fomentó disciplina, desarrollo y eficiencia;  nunca usó sus manos para ensangrentarlas, ni el peculado.

En su carrera política con estilo atípico y adelantado a su época no obtuvo beneficios como hoy en día y perdió la mayoría de sus bienes apoyando económicamente al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y posteriormente  al Partido Demócrata Popular (PDP), que fundó en 1970,  convertido después en bisagra económica por los oportunistas que se apoderaron del mismo.

 En momentos difíciles como el golpe de Estado de 1963, estuvo al lado de Juan Bosch, así como en la guerra de abril de 1965, siempre en la “trinchera del honor”. En las elecciones de 1970, navegando los mares turbulentos  de la Guerra Fría, cuando era de valientes enfrentar el gobierno  del doctor Balaguer, fue precandidato presidencial por el PRD.

 Solo el desconocimiento, mezquindad o resentimiento, podrían motivar la crítica injusta a semejante hoja de vida, solo por decidir ir a unas elecciones, sin acuerdos de aposento, pensando en la paz, así como por los enfrentamientos ideológicos que mantuvo  con sus antiguos compañeros de partido, siendo  una de las causas el  incumplimiento de la palabra empeñada(1969).

 Algunos que hacen juicios de valor, incluso “sin moral para hacerlo” , omiten   que desde que Trujillo lo canceló de la milicia, hasta el día que le tocó arriar la bandera de su vida, nunca ocupó una posición pública ni recibió canonjía alguna .

 En el centenario del nacimiento de un anfibio de la vida, Luis Homero Lajara Burgos, con las imperfecciones de los humanos, recuerdo cómo   me enseñó con el ejemplo  el amor a la familia y  a ser responsable, leal y agradecido (no incondicional), y a nunca  utilizar la pérfida ironía contra los amigos, ejerciendo, sin pretender ser juez, la crítica fecunda  y siempre de frente, sin adorar al dios Proteo.

   Finalizo rememorando  cuando me advertía de forma enfática  que para exigir respeto  nunca escriba por alpiste, precisándome que “el hombre ilustrado que desorienta, hace más daño que un asaltante o secuestrador”.

Con Dios y  el esfuerzo  conjunto, naveguemos el rumbo de la salud, paz y progreso en una República Dominicana decente y renovada.

¡Feliz Navidad yPróspero 2021!