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La República lunes, 23 de marzo de 2020

AISLAMIENTO

Aislado por Covid-19: “Estar en casa bajo estas condiciones es horrible”

  • Aislado por Covid-19: “Estar en casa bajo estas condiciones es horrible”

    El joven sufre de asma y de alergias. EFE / AF

Wanda Méndez
Santo Domingo, RD

“Vivir con sospecha de coronavirus en aislamiento domiciliario te hace estar ansioso todo el tiempo,  porque no sabes qué esperas: un infectado más o paranoia”. 

El testimonio corresponde a un joven empleado público, que ha tenido que permanecer en su hogar,  junto a los demás miembros de la familia, sin ningún contacto entre ellos,  luego de que a su padre lo despacharan del trabajo porque una compañera dio positivo al Covid-19.  

El joven cuenta cómo ha transcurrido casi una semana de aislamiento domiciliario y cómo empezó a tener  pánico cuando supo la noticia.

“Estar en casa bajo estas condiciones es horrible”, dice.  Aunque hasta ahora no hay ninguna persona inestable, relata que las cosas no son como realmente se piensa desde fuera.  

“Estar encerrado cuando estás posiblemente contagiado es vivir con miedo de ti y de tus familiares. No sabes quién está infectado, pero aun así,  debes de cuidar de ti y de ellos”, comenta. 

Ha pasado todos estos días tirado en la cama, utilizando la laptop, trabajando desde casa, viendo series, leyendo libros, y durmiendo.  Ha hablado unas cuantas veces con  primos por video llamada.    

El primer día,  la trabajadora  preparó  la comida, pero luego les informó que no volvería hasta que pase el estado de emergencia que fue declarado en el país. Ahora, cada quien hace su comida  y retorna a la habitación, sin tener ningún acercamiento. 

Disponen de alcohol, gel antibacterial, mascarillas y guantes  en puntos estratégicos de la casa. En la habitación también tienen agua.

Ninguno sale al mismo tiempo de su habitación y cuando ocurre, por accidente,  el  último se devuelve rápidamente  y cierra la puerta de su  cuarto.  

Crearon un grupo en whatsapp  familiar  y por esa vía se comparten cualquier información sobre las precauciones que deben tener y las necesidades.

“Todos estamos bañándonos con agua caliente  y mantenemos las condiciones higiénicas para no contagiar a nadie aquí dentro”, narró el joven.

Para abastecerse  de alimentos,  descargaron una  aplicación de un supermercado, pero no han podido hacer pedidos por ahí porque no ha funcionado, por lo que sus hermanas tuvieron que salir a comprar, para lo cual  se colocaron mascarillas y guantes.  Pero  no  adquirieron todo lo que necesitaban, porque  hay pocos productos. No había limón, ni vegetales.  Cada uno lava su ropa diario.

Está consciente que es vulnerable al coronavirus porque es asmático y sufre de alergias, por lo que está siendo más cuidadoso.

No comparte la información que ha escuchado de que  “el coronavirus reúne familias”.  

“Saber que en casa hay un posible contagiado divide totalmente a la familia. Te hace desconfiar de tu propio padre y te hace vivir bajo paranoia: lavo mis manos más de lo normal y uso el spray de alcohol por minuto. Lo peor es que no sabes si estás infectado, y cada síntoma que tienes,  incluso,  si no es propio del virus,  te hace preocuparte”, sostiene.  

Aún no le han hecho la prueba. Del Ministerio de Salud Pública le han informado que falta  tiempo para realizarle el diagnóstico,   a menos que alguno presente síntomas. De lo contrario,  irán cuando transcurran de 10 a 14 días.

Comienza el pánico

La paranoia del joven empezó la noche del martes, 17 de marzo, minutos después del discurso del presidente Danilo Medina, anunciando las primeras medidas para prevenir la propagación del covid 19.

Como no comprendió a que se refería cuando el mandatario dijo que “el 50% de los empleados del sector público iba a trabajar”,  subió las escaleras de la casa y  tocó la puerta de la habitación de su papá para hacerle algunas preguntas sobre ese aspecto.

Notó que su padre no le quería abrir la puerta, que es  corrediza y de cristal, por lo que le preguntó:    ¿No vas a abrir? Su padre no le respondía.  Y escuchó a su madrastra decirle que abriera, pero su progenitor  estaba indeciso.

“No entendía qué estaba pasando. Le dije que le preguntaba después y volví hacia las escaleras,  bajando, y ahí escuché que arrastró la puerta.  Me devolví, pero él me dijo:  No te acerques”, contó.

Sostuvo que su pánico inició cuando su padre le comunicó que en su oficina una compañera había dado positivo al coronavirus y que  todo el personal fue enviado a sus casas. Le sugirió que llamara a sus  jefes y le informara lo ocurrido. Aquella noche se comunicó con su jefa por  whatsapp  y esta le recomendó que se quedara en su hogar  para evitar posibles contagios. No había vuelto a salir desde ese día.