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La República miércoles, 24 de octubre de 2018

Doña Rivera

Claman por una anciana abandonada en una silla

  • Claman por una anciana abandonada en una silla

    Desprotegida. La anciana Rivera lleva un año abandonada por un hijo en una habitación y una silla es su cama donde se queja cada día. Foto: Jorge Cruz

  • Claman por una anciana abandonada en una silla
Harolyn Gavilán
harolyn.gavilán@listindiario.com
Santo Domingo

“Tengo hambre”, “dame algo”, “mija, búscame un chin de arroz”. Estas son las frases que repite en voz baja una y otra vez una anciana que fue abandonada a su suerte por sus familiares hace más de un año, en una habitación de alquiler en La Esperanza del sector Los Ríos.

Al llegar a la pequeña habitación se puede observar a la desamparada anciana sentada en una silla plástica que se ha convertido en su única zona de confort, a medio vestir, con signos de demencia, desnutrición, cansancio e invadida por el fuerte hedor que expide el lugar producto de sus propios desechos.

Esa dramática escena es la que se repite en su vida día y noche, a la espera de que algún vecino le ofrezca agua y comida, o que aquel hijo que la abandonó en aquella vivienda vaya a darle de comer.

La difícil situación de la señora, a quien todos conocen solo como Rivera, su apellido, fue descrita por la presidenta de la Junta de Vecinos de esa localidad, Yolanda Morillo, quien explicó que fue dejada por su hijo en una vivienda desde el año pasado, y que pese a los esfuerzos de los comunitarios en buscar ayuda de las autoridades, no han recibido respuestas.

“Mi hermano le alquiló esa habitación a un hombre pero nunca lo veíamos, luego los vecinos empezaron a escuchar quejidos provenientes de dicha vivienda y cuando abrimos la puerta encontramos a esa doñita en una silla, desnutrida y sucia de sus propias necesidades”, narró Morillo.

Señaló que desde aquel momento han recurrido a diferentes autoridades como la Policía Nacional, el Ministerio de Salud Pública, el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911 y el Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (Conape), “pero nadie ha venido por ella”.

“Hace más de un mes busqué la dirección de Conape, y fui allí, porque ellos son los encargados de estas personas envejecientes, y aun estoy esperando por ellos”, reveló Morillo.

Con relación al hijo de la señora, sostuvo que fue conminado por la Policía para que se llevara a su madre a un lugar mejor, pero éste se negó. “La Policía le dijo al hijo que debía llevársela, pero él dijo que no podía porque es taxista y su casa es su carro”, indicó.

Morillo resaltó que el vástago de la señora es visto en la zona una o dos veces al mes, le da algo de comida y luego se marcha. “Cuando suele aparecer le deja un poco de comida en una cantinita y luego se va sin hacer preguntas”, apuntó.

La dirigente comunitaria destacó que durante el tiempo que la señora ha permanecido en aquel lugar los vecinos le llevan comida y otros la bañan; sin embargo, como se les dificulta hacerlo constantemente la mujer permanece encerrada en la vivienda y muestra un estado de desnutrición, deshidratación y descuido.

(+) VECINOS DEMANDAN
La presidenta de la Junta de Vecinos exhortó a las autoridades que vayan en auxilio de esta anciana, “antes de que sea tarde”. “Pido a las autoridades que se la lleven a un lugar digno, porque temo que muera en cualquier momento”, expresó. Morillo lamentó que siempre está encerrada, puesto que una vez le dejó la puerta abierta y esta salió a la calle donde pudo ser atropellada. Expresó que la visita cada vez que puede y lleva algo de comer, porque en meses atrás contaba con la ayuda de los demás inquilinos próximos a la anciana, pero estos se mudaron debido a que les afectaba la paupérrima condición de Rivera. “Desde que ella llegó a la habitación los demás inquilinos no tardaron muchos meses en marcharse porque no soportaban el mal olor que sale de su habitación y el llanto de esta durante las noches”, dijo Morillo. Es evidente el descuido que sufren muchos envejecientes en el país, pese a que existe una institución encargada de procurar su protección y cuidado.


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