FALLECIÓ EL DOMINGO EN ACCIDENTE
“Mi loca, ya tu hermana e’ abogada” decía Paula Restituyo a sus amigas feliz por su pronta graduación
RECIBIÓ SU TÍTULO DE LICENCIADA EN DERECHO PASADAS LAS 7 DE LA NOCHE DEL DOMINGO, PERO NO PUDO COLGARLO EN SU CASA
Programa de graduación que muestra a Paulo y otros graduandos.
El domingo 24 de abril era un día muy especial para Paula Enerolisa Restituyo Arias, de 40 años. Luego de 10 años de haber iniciado sus estudios de derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), por fin lograría una de sus metas: tener su título. Pero un accidente de tránsito impidió que llegara a colgarlo en las paredes de la casa que compartía con su esposo y sus hijos de 20, 18 y 14 años.
“Mi loca, ya tu hermana e’ abogada” decía Paula a sus amigas en el barrio feliz por haber culminado sus estudios.
Pero el choque, ocurrido cerca de las 10 de la noche del domingo a la altura del kilómetro 10 de la autopista Las Américas, causó su muerte, dejó heridas a otras ocho personas, incluyendo a su mamá y su hija, de 14 años. El choque también la obligó a despegarse del título y el programa de la graduación que ayer, manchados de sangre, son leídos por amigos y familiares que lamentaban el infortunio de la mujer.
Sus allegados esperaban ayer en la casa a medio construir, todavía sin piso y sin pañete, y con ventanas de madera, la llegada del cuerpo de Paula a quien definen como buena hija, buena madre, buena amiga y una abogada con un futuro brillante.
Día especial
La mañana del domingo, el sueño amenazó con impedirle a Paula ir a la graduación que estaba programada para finales de febrero y fue pospuesta para el 24 de abril por razones que su amiga Esther, de 25 años, no sabe especificar.
Pero las ganas pudieron más que el sueño, que raramente tenía antes de las 12 de la tarde, y salió de su casa en busca de su acreditación.
A la actividad la acompañaron su mamá, su tío y su hija menor. Pero su tío, Nelson Alcántara, de 51 años, abandonó la actividad, pasadas las seis de la tarde, porque no quería llegar muy tarde a su casa.
“La abracé, le di su beso, le compré agua, nos reímos un rato. Ella estaba lo más contenta de la vida”, pero Nelson tuvo que abandonarlas porque su casa queda muy retirada de la autopista y es muy peligroso llegar tarde de la noche. Fue al llegar a su casa cuando Nelson llamó a su sobrina para confirmar si había salido de la graduación. Pero, entonces, Paula se encontraba en la estación del Metro Amín Abel Hasbún, en la UASD, esperando que pasara el aguacero para tomar un vehículo con destino a su casa.
“Ya tío sí, ya todo está bien. Pero está cayendo un aguacero, esto está inundado. ‘Toy ‘bajo del Metro”, fue lo último que Nelson oyó de su sobrina.
Fue pasada la lluvia cuando Paula, junto a su mamá y su hija, tomaron el minibús que las llevaría a la casa. Pero no llegaron.
Futuro prometedor
Desde niña siempre fue muy aplicada en sus estudios. Su elección de estudiar derecho fue algo muy suyo, ya que en su familia nadie más se dedicaba a oficios similares. De hecho, su tío le recomendó estudiar Ingeniería, por ser él trabajador de construcción. Pero Paula se negó y siguió con el derecho llevando muchas materias para avanzar.
A pesar de no haberse graduado, Paula ejercía el derecho con mucha entrega encargándose de la renta de algunas casas, comentan su amiga Esther y su tío materno Nelson Alcántara. Dicen, incluso, que vivía de este oficio.
Su profesionalidad es comentada por quien fue su amigo, compañero de universidad y padrino de graduación, Juan Alberto Francisco, quien lamentó que por una supuesta imprudencia la vida de una profesional con un futuro brillante se perdiera.
Su mamá Ana Mercedes Arias, de 61 años estuvo en el accidente que cobró la vida de su única hija de sangre y las lesionara a ella y a su nieta menor.
Ayer en la mañana tuvo que ser medicada, y llevada a un centro de salud para calmarla, y todavía al mediodía no había regresado a la casa de su hija para acompañar a sus nietos, el mayor de ellos autista.
La hija menor de Paula, de 14 años, no solo tuvo que sobrevivir al accidente, sino que además tuvo que poner en segundo plano las heridas que sufrió durante el choque y acompañar a su madre hasta el Hospital Darío Contreras y lidiar con los procesos para que la mujer fuera atendida.
Accidente
Laura, una doctora que transitaba por la Autopista de Las Américas esa noche, presenció el accidente y cuenta que “el carro gris iba en el carril del medio. El minibús iba a la derecha y trató de entrar al carril del centro”. Fue entonces cuando chocaron el minibús y el carro Mazda placa A 652849, conducido por Riniel Donaldo Mateo, y se precipitaron hacia el borde de la carretera.
El minibús quedó virado en el suelo. Luego de que los pasajeros salieron el minibús fue voltea y rodó, ya vacío, hacia el Mar Caribe.
Por el choque resultaron lesionadas ocho personas: Alejandro Campaña, conductor del minibús; Wilmir Bobanagua hija de Paula; Riniel Donaldo Mateo, conductor y copiloto del carro involucrado en el choque; y los pasajeros José Manuel Montero, Ana Nereida Arias, Teodoro Vólquez, Elpidio Peña y Monise Jean Giber.
Pero de todos, la más afectada fue Paula y ayudarla no fue tarea fácil. De hecho, la única explicación que Laura entiende posible para que la mujer estuviera debajo de la mata de palma y no dentro del vehículo como el resto de pasajeros es que esta saliera del minibús producto del impacto, a pesar de que este quedó con la puerta hacia el piso.
La médico, que justo el domingo cumplía cuatro años de graduada, fue quien avisó a Juan Alberto Francisco que su amiga se había accidentado.
Alerta que Juan Alberto agradece a las casualidades de la vida ya que Paula lo había estado llamando y no pudo localizarlo por falta de cobertura. Fue al momento del accidente cuando el teléfono celular de Paula recibió un mensaje que le avisaba que Juan Alberto ya estaba disponible. De ahí que Laura viera su número telefónico y lo llamara para contarle la tragedia.

