REPORTAJE
Autopsias son vitales para los investigadores
LA CIENCIA FORENSE HA CONTRIBUIDO CON LA SOLUCIÓN DE MUCHOS CRÍMENES. LOS INFORMES MÉDICOS CONSTITUYEN UN MEDIO DE PRUEBA
En un callejón de un barrio de la capital, una patrulla de la Policía perseguía a un presunto delincuente. Los agentes disparaban tratando de detenerlo, porque supuestamente estaba armado, pero él salió primero del callejón y cuando los agentes llegaron lo vieron tirado en medio la calle, ensangrentado. Pensaron que ellos lo habían matado. Los familiares también dieron esa versión. Sin embargo, la autopsia reveló que murió por trauma contuso causado por un vehículo, no por impacto de bala. El hombre fue atropellado por una yipeta cuando salió corriendo del callejón. El examen del cadáver ayudó a esclarecer ese hecho, evidenciando la importancia de la medicina legal en la solución de los crímenes, pues determina las reales causas de los fallecimientos y el origen de las lesiones sufridas por un herido. Más de 22,000 autopsias se han hecho en el país en los últimos siete años, la mayoría por muertes violentas, como homicidios, suicidios y accidentales. En el Instituto Nacional de Patología Forense se realizaron 13,882 del 2005 hasta agosto del 2012, solo en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo. Otras 8,956 se hicieron en cuatro centros del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), ubicados en el Sur, Norte, Este y Nordeste, entre el 2006 a julio del 2012. Además de esas autopsias, el Inacif emitió 57,582 informes sobre el levantamiento de cadáveres en el Distrito Nacional, la provincia Santo Domingo y los cuatro centros regionales. Aunque tienen funciones similares, esas dos entidades operan separadas. Patología Forense pertenece a Salud Pública, y el Inacif a la Procuraduría General de la República. Sana justicia “En un proceso acusatorio, donde hay libertad de prueba, y donde hay que destruir fuera de toda duda la presunción de inocencia, que se está basando en la sana crítica, son indispensables los informes forenses, de todo tipo y de toda naturaleza”, apunta la jueza Gisel Méndez, presidenta del Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional. Con ese estudio, dice, se reduce sustancialmente el margen de error al momento de impartir justicia. Argumenta que la certeza de la ciencia, a la hora del tribunal hacer la afirmación de cómo fue una situación u otra, le brinda la seguridad a todo ciudadano que está sometido a un proceso, de que efectivamente se hará justicia. Señala que en ocasiones se requiere la presencia del perito en el tribunal para que explique el contenido y los pasos que permitan a los jueces verificar cuál es el real alcance del contenido del estudio, aunque indica que en principio lo que prima es el informe escrito, porque la información testimonial ya es accesoria. Los peritajes forenses están consignados en el Código Procesal Penal como un medio de prueba. El artículo 217 se refiere a las autopsias. Establece que los peritos que designe el ministerio público deben rendir un informe sobre las causas médicas de la muerte, de los estados patológicos preexistentes, la forma médico legal del hecho y el momento en que se produjo. Las partes pueden solicitar al juez o al tribunal que se haga ese examen, en caso de que el ministerio público no lo ordene, señala el Código. Fase de investigación El fiscal Dante Castillo, encargado del Departamento de Crímenes y Delitos contra las personas, precisa que el 99. 99 por ciento de los casos de homicidio sometidos en el Distrito Nacional se acompañan de al menos una prueba científica, como la necropsia. Sostiene que la ciencia forense ha contribuido significativamente a la solución de los crímenes, porque sirve para identificar e individualizar a los culpables, e identificar a la víctima, en caso de que haya quedado irreconocible. Dice que también le permite vincular diferentes casos criminales y permitir desarrollar nuevas líneas de investigación en casos no resueltos. “Los métodos científicos y tecnológicos son una ayuda clave para esclarecer crímenes con una aproximación más certera de la verdad sobre la ocurrencia de los hechos, lo que permite la aplicación de una correcta justicia”, manifiesta. Prueba científica En alrededor del 70 por ciento de los casos por muertes violentas ocurridas en el Gran Santo Domingo se practica una autopsia, precisa el patólogo Sergio Sarita Valdez, viceministro de Ciencia Forense de Salud Pública, quien dice que el porcentaje es menor en las provincias del país, por falta de logística. “La patología forense aporta material tangible, que se puede ver y examinar, un material de prueba científico”, afirma. Enfatiza que cuando un médico forense dice que alguien murió por un disparo con un arma de fuego, es porque demostrará las evidencias en el cadáver. El patólogo resalta que el trabajo del médico forense inicia cuando se produce una muerte, porque es el profesional facultado legalmente para declarar ese fallecimiento. “Hasta que él no dice que esa persona está muerta lo que tiene ahí es un cuerpo en el suelo, todavía no se llama cadáver, porque no ha sido declarado muerto”, apunta. En el primer informe, el médico legista señala las condiciones en que encontró el cadáver cuando hizo el levantamiento. Francisco Gerdo, director del Inacif, resalta que los informes forenses sirven de soporte a los jueces al momento de emitir su fallo. “Hemos hecho un aporte importante. Analizamos las evidencias y vamos a los tribunales a sustentar ese análisis con un criterio profesional. Por eso los casos han prosperado”, asegura. Crimen aclarado El caso que inicia este reportaje fue narrado por el director de Patología Forense, Santos Jiménez Páez, quien tuvo que ir al tribunal para aclarar las dudas a los jueces, ante la presencia de varias versiones. “Tuvimos que demostrar a los investigadores policiales, a la patrulla de la Policía que escribió un informe de que lo mataron a tiros, a los familiares, que los teníamos en contra, que no se murió por balas, sino por trauma”, contó. A veces se piensa inicialmente que una muerte fue natural, pero después se establece que fue un suicidio; o que era un suicidio, y los forenses dicen que fue asesinado; que fue ahogado, y luego se comprueba que fue por asfixia. “Todos los días se dan casos en que primero la opinión pública dice una cosa, los medios de comunicación publican una, los familiares dicen que fue otra, y la Policía da otra”, señala Jiménez Páez. Y los forenses aportan la causa exacta.

