LA SECUELA DE LOS SECUESTROS
Muchos procesados y pocos condenados por secuestros
LOS JURISTAS MARINO VINICIO CASTILLO Y MANUEL MARÍA MERCEDES LLAMAN A FRENAR ESE DELITO
“Hemos tenido muestras de secuestros muy peligrosas, impresionantes y graves”, advirtió el jurista Marino Vinicio Castillo, quien sugirió a las autoridades ubicar la cantidad de extranjeros que hay en cada región, a quienes atribuye el incremento de los casos, sobre todo, cuando se asocia con el narcotráfico. La modalidad desarrollada en el país en los últimos tiempos, dejando detrás el elemento político y asociándose a la delincuencia y al narcotráfi co, ha generado signos de preocupación. Castillo, y el comisionado de los derechos humanos, Manuel María Mercedes, plantean la necesidad de que se ataquen esos delitos penales, que han causado sufrimiento y dolor a familias dominicanas. Castillo señala algunas dificultades para la persecución eficaz de este delito, entre ellas la advertencia de los delincuentes a los familiares para que el hecho no sea notifi cado a las autoridades, ni que ésta participe en las negociaciones, provocando que el hecho quede oculto y sin que los responsables sean sancionados. Subraya que por esa razón, esa familia, que está atemorizada, se abstiene de ir a la Policía para evitar daños al secuestrado. “Hay una especie de freno para la autoridad, porque a pesar de que es un crimen peligrosísimo, está el trastorno de la vida y la integridad física del secuestrado y las preocupaciones de la familia”, expresó. Sostiene que la familia tiene que hacer el esfuerzo de buscar dinero para el pago de rescate, pero señala que cuando se trata de casos con implicaciones del narcotráfi - co la familia oculta la suma acordada para no delatar el negocio en que está envuelto ese pariente. Las sanciones Por incurrir en violación a la ley 583, que incrimina todas las variedades de secuestro, 116 personas cumplen condenas en las cárceles dominicanas, según un reporte de la Dirección de Prisiones, que recoge las estadísticas hasta octubre del 2010. La mayoría de los reclusos por secuestro llevan varios años en prisión, lo cual se infi ere en el hecho de que la cantidad de fallos emitidos por los tribunales en los últimos dos años no superan los 20. Según registro de la División de Estadísticas Judiciales de la Suprema Corte, en el 2010 los tribunales fallaron 6 casos, y 11 en el 2009. La totalidad de los reclusos son dominicanos, con edades que oscilan entre 19 y 64 años, predominando el rango de edad entre los 23-37 años. Las mujeres son poco comunes en involucrarse en ese tipo de actos, porque solo representan el 0.5% de los 116 presidiarios. El 22% ya cuenta con una condena, estando los restantes de manera preventiva, según datos aportados por la Dirección de Prisiones, a través de su dirección de Prensa. Algunos secuestros están asociados a otros delitos, como droga, violación sexual, robo, porte ilegal de armas y homicidio. El 65% de los que están recluidos por secuestro cometieron el delito con asociación de malhechores. Sólo un 16% está recluido en los centros del nuevo modelo. Manejo de los casos Aunque Castillo sostiene que los casos han sido bien manejados por la Policía porque cuenta con instrumentos tecnológicos avanzados, entiende que el país debe avanzar más en los sistemas de inteligencia, en mejorar los sistemas de comunicación y especializar los cuerpos. Contrario a Castillo, el comisionado de los derechos humanos critica el tratamiento que ha dado la uniformada a los casos, porque en muchos de ellos no se ha garantizado la vida de los secuestradores, y en otros, no se han apresado los responsables de los hechos. Mercedes cree que ya en el país se puede hablar de la “industria” del secuestro, lo cual atribuye al aumento de la violencia, la delincuencia y a la descomposición social. Sostiene que todos esos factores se combinan con la falta de estrategia estatal para establecer una verdadera política criminal. “Hemos podido ver que aunque algunos casos se han resuelto y los responsables han sido sometidos a la justicia, en otros no ha sido así, y nos encontramos con casos que sus actores no han sido capturados”, dijo. Cree que ha habido un mal manejo de las negociaciones para solucionar un secuestro. Preocupación Desde 1998, Vinicio Castillo alertó sobre las consecuencias negativas que tendría para el país el aumento de la delincuencia y el crimen organizado, porque repercutiría en la aparición de nuevas modalidades de crímenes, como los secuestros y el sicariato. Recuerda que ese año participó en una reunión que convocó el presidente Leonel Fernández para analizar el alza que registró la criminalidad en el país y que fue motivo de preocupación del primer mandatario. Castillo anticipó en ese escenario el peligro inmenso que representaban los secuestros para la República Dominicana. En ese encuentro participaron también el entonces procurador general, Abel Rodríguez del Orbe; el jefe de la Policía Nacional, a la sazón, Pedro de Jesús Candelier; el periodista Radhamés Gómez Pepín y representantes de organismos de inteligencias del Estado. Alertó en esa oportunidad que las verdaderas difi cultades criminológicas del país vendrían con la aparición de esas nuevas versiones de crímenes. “Pasaron los años y se ha ido comprobando, que el secuestro iba a llegar hasta nosotros…” , lamentó. La presencia creciente de colombianos y de otras nacionalidades en Haití y en el país fue uno de los elementos que aportó para exponer las razones por las cuales el secuestro se constituiría en una preocupación, además del establecimiento de estructuras de crimen organizado. En esa oportunidad, Castillo llamó a prepararse, porque iban a aparecer algunos hechos nuevos como la saña extrema de la decapitación y la muerte por incendio, propia de las manifestaciones de la droga en Colombia. LOS OBSTÁCULOS PARA LA EXPANSIÓN No obstante el incremento registrado en los últimos años, con un promedio de dos cada mes, Castillo entiende que todavía el país no ha llegado a los niveles tan alarmantes de otras naciones, que como Colombia y México se producen hasta tres mil casos anuales. Castillo sitúa el área geográfica de la República Dominicana, que es muy pequeña, como el principal obstáculo para que el secuestro no haya podido adquirir un carácter desesperante. El jurista entiende que solo la capital se puede considerar como un centro de población apropiado para este tipo de crímenes, porque supera el millón de habitantes. El tipo de cultura que impera en otros pueblos, de considerable población, se ha constituido en una limitante y ha impedido un desarrollo aterrador, en opinión de Castillo, porque existe un vecindario en el que las personas se conocen. A ese factor Castillo atribuye que los secuestros sean de corta duración. Sostiene que en ciudades grandes, como México y Colombia, con una extensa población y territorio, el secuestro no es urbano, sino que tiene otras implicaciones de guerrillas revolucionarias o de paramilitares o del propio crimen organizado, que se aprovecha del vasto territorio. Situación mundial Un estudio publicado en la página lahistoriaconmapas. blogspot.com, indica que México encabeza el grupo de 10 países del mundo donde se produce la mayor cantidad de secuestros, ocupando el primer lugar con un promedio de tres mil al año. El segundo lugar corresponde a Venezuela, seguido de Nigeria, Afganistán, Hondura, Brasil, India, Somalia y Filipina. Las demandas de seguro antisecuestros aumentaron un 20% en el 2010, el estudio que evalúa el creciente auge de los secuestros en los países del globo terrestre. En Sudámerica, el problema gira en torno al financiamiento de la guerrilla, como el caso de Colombia, o el negocio del narcotráfico, que tiene a México como su principal exponente. Mientras que datos publicados en la página weblogs.clarin.com, muestra que cada hora se produce un secuestro en América Latina.

