PAPA

Benedicto XVI envía mensaje al Cardenal

Al VenerableHermano NuestroNicolás de Jesús de la S.I.R. CardenalLópez RodríguezArzobispo Metropolitanode Santo Domingo yObispo Castrense de la República DominicanaQuienes procuramos con diligencia llevar a buen término el cargo de sucesor de San Pedro, pensamos en aquellos Pastores que en las diversas regiones del mundo celebran efemérides memorables del ministerio pastoral. Queremos demostrarles que les necesitamos espiritualmente y les agradecemos con sinceridad acompañándolos con Nuestras oraciones y deseándoles de corazón los mejores augurios. Hoy queremos, Venerable Hermano Nuestro, conmemorar con esta carta tu Jubileo Sacerdotal, que celebrarás el día 18 del próximo mes de Marzo, rodeado de tus sacerdotes, tus fieles y tus amigos. Son muchos los que, al correr de los años en tu trabajo pastoral, en las comunidades eclesiales de La Vega y de San Francisco de Macorís experimentaron tu bondad, disfrutando de tus consejos espirituales, y admirando tu modo de vivir y de orar. Hace ya casi treinta años que gobiernas la Iglesia de Santo Domingo, que confió a tu cuidado pastoral el Venerado Siervo de Dios Juan Pablo II, quien también quiso agregarte al Colegio de los Padres Cardenales en el año 1991. Has establecido en la Arquidiócesis unas estructuras adecuadas, has incrementado el trabajo en equipo con los sacerdotes, has acompañado con especial dedicación a los jóvenes, cumpliendo en tus actuaciones con las disposiciones del Concilio Ecuménico Vaticano II. Hemos sabido que has promovido con singular cuidado la administración de los Sacramentos y que has predicado con diligencia la Palabra de Dios, incluso sabiamente a través de los medios de comunicación social. Desde el año 1982 en que fuiste nombrado Obispo Castrense de la República Dominicana, atiendes con diligencia al progreso espiritual de los militares y de sus familias. Tus hermanos en la Conferencia Episcopal Dominicana han reconocido tus cualidades y tu destreza pastoral y en varias ocasiones te han confiado diversas comisiones, e incluso te han elegido Presidente de la misma Conferencia. Con justicia y merecidamente debes alegrarte en este momento, Venerable Hermano Nuestro, con plena conciencia de lo que ha supuesto tu actividad en el pasado, tanto a favor del Consejo Episcopal de América Latina (CELAM) como a favor de esta Sede Apostólica, de manera especial por tu aportación prestada con esmero en varias Congregaciones y en el Sínodo de los Obispos. Nos mismo, a ti cuyo trabajo pastoral y fidelidad para con el Magisterio de la Iglesia bien conocemos, con ocasión de tu jubileo, te enviamos los mejores augurios con Nuestra Bendición Apostólica, que con mucho gusto te impartimos, extensiva a todos los sacerdotes y fieles tan queridos de Santo Domingo y del referido Obispado Castrense. En la Ciudad del Vaticano, 8 de Febrero del año 2011, sexto de Nuestro Pontificado.

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