ENFOQUE

Martelly haría historia si gana los comicios en Haití

NUNCA UN PRESIDENTE HAITIANO HA SALIDO DE LAS FILAS DE LA FARÁNDULA

Cinco días antes de las elecciones de segunda vuelta de Haití, Michel Martelly, del partido Repose Paysan (Respuesta Campesina), parecería el razonable ganador por encima de la ex primera dama Mirlande Hipolitte Manigat, aunque los apostadores ven hoy la contienda cabeza con cabeza. Si Martelly pudiera ganar las elecciones del próximo domingo, complementarias de la primera vuelta del 28 de noviembre pasado, haría historia, puesto que nunca un presidente de Haití salió de las filas de la farándula ni tampoco de la minoría mulata, quizá el 5% de la población total. La última encuesta del Centro Empresarial reveló que Martelly ganaría las elecciones del domingo con sobre el 50% de los votos, en tanto que la señora Manigat obtendría poco más del 46%. Con el margen de error de la encuesta, se aprecia que ambos están casi parejos. Ese estudio divulgado la semana pasada se realizó con anterioridad a dos infortunios que podrían dañar su ventaja. Uno fue la amenaza al periodista Goston Pierre, de Groupe Medialternatif, y otro, el informe de que sus tres residencias en Florida están embargadas. El tete a tete entre Martelly y el periodista Pierre se produjo también la semana pasada durante el debate televisivo entre la señora Manigat y el candidato, ocasión en que el comunicador le pidió explicaciones sobre el informe de que no había incumplido con las tres hipotecas. El tema parece urticante para Martelly. En general, los medios de prensa han tomado bastante en serio la amenaza de Martelly contra Pierre, lo que ha sido utilizado por sus adversarios para alertar sobre la posibilidad de que un gobierno que dirija el cantante, que ya tiene el apoyo duvalierista, sería represivo. La pregunta era cómo un hombre que proyecta ser el gerente de Haití no había podido cumplir con sus compromisos de préstamos hipotecarios al punto de que las tres residencias estén en listas de subasta. Las tres tienen valores y préstamos millonarios en dólares. Tanto la ex primera dama Manigat como Martelly están ahora en una campaña frenética por todo el país haitiano utilizando todos los recursos posibles. Esa campaña ha llegado inclusive a la televisión dominicana donde se promueve al cantante como la mejor opción para la diáspora. La suerte de MartellyLa suerte de Martelly la definieron los Estados Unidos, la OEA y los países amigos de Haití tras las elecciones de primer término el 28 de noviembre, cuando obtuvo el tercer lugar detrás de la señora Manigat y de Jude Célestin, candidato apoyado por el gobierno de René Préval. Los desórdenes generados por la decisión del Comité Organizador de las elecciones de relegar a Martelly al tercer lugar, lo que le impedía participar en la segunda vuelta y ciertas denuncias de que hubo fraude en su contra, motivaron un recuento que le otorgó el segundo lugar. Martelly, quien se vende como un hombre de coraje que representa al pueblo llano frente a la señora Manigat, de la clase política tradicional, y al sector intelectual que no entiende los problemas de Haití, ha abrazado a todos, mansos y cimarrones, duvalieristas adelante. Cuando se presentó hace dos semanas en Santo Domingo y visitó al presidente Leonel Fernández en el Palacio Nacional, uno de sus tres acompañantes fue Daniel Suplicce, quien en los últimos años de Jean Claude Duvalier fue de los recipientes del pago por los braceros haitianos. No todo es negativo para Martelly. Como su campaña abraza a todos y propone privadamente darle participación a todos, recibió el fin de semana el apoyo de cinco candidatos derrotados en primera vuelta: Josette Bijou, Charles E. Smarti, Jeudy Wilson, Joseph Génard y Jean J. Chavannes. Un apoyo importante para el político provino del Concilio de Iglesias Cristianas (evangélicas), cuyos pastores de todo el país consideraron que Martelly sería el mejor candidato a elegir. Se cree que, por el contrario, la señora Manigat tiene el apoyo de algunos obispos católicos. En un país en el cual las iglesias evangélicas tienen tanto peso, aunque la mayoría de los nueve millones de haitianos son nominalmente católicos, el apoyo de los pastores a Martelly podría ser una gran ayuda. En todo caso, lo que se cree es que los comicios se decidirán de hoy al viernes. No hablan de RDAunque tanto la señora Manigat como Martelly vinieron a Santo Domingo a verse con el presidente Fernández, el nombre de la República Dominicana no se menciona en la campaña, cuando los dos, y sus estrategas, saben muy bien que tendrán que encarar el problema de la inmigración. Martelly cometió una pifia, por falta de destreza en el uso del idioma español, al decir durante su visita a Santo Domingo hace dos semanas, que estaría de acuerdo con la reunificación de la isla. La periodista que lo entrevistó en la televisión, concedió que pudo no haber comprendido la pregunta. La cáustica caricatura de Diario Libre ayer ilustra bien el tema. La parte dominicana no tiene nada que hacer. Sometida a una neutralidad que el doctor Fernández ha mantenido más que gobiernos anteriores, si bien pudiera creerse que convendría la elección de Manigat, porque conoce mejor la RD y vivió aquí, la elección de un candidato impredecible es cosa de los haitianos. Se dice que Martelly tiene el apoyo de los norteamericanos pero eso no está claro. Lo que pareció un fraude grosero en su contra el 28 de noviembre, pudo haber alertado a los Estados Unidos sobre la posibilidad de un estallido social. Se diría que la señora Manigat no tiene por qué ser objetada. Es cierto que el principal apoyo moral y económico de Martelly proviene de Wycleaf Jean, cantante y músico haitiano naturalizado norteamericano, que le ha dado el tinte demagógico a la campaña al decir que tiene un organismo en EE.UU. que pondría una computadora en las manos de cada niño haitiano. Parece que sectores empresariales también apuestan a su boleta.

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