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La República miércoles, 14 de julio de 2010

EMERGENCIA

Ausencia de un camillero pone en peligro vida de paciente

EN EL HOSPITAL LUIS EDUARDO AYBAR

  • Ausencia de un camillero pone en peligro vida de paciente
    Pacientes del hospital Luis Eduardo Aybar observan al hombre tirado en el suelo, a la espera de un camillero.
  • Ausencia de un camillero pone en peligro vida de paciente
María Eugenia del Pozo
Santo Domingo

Mientras decenas de pacientes esperaban en fila ser atendidos por los médicos de la emergencia del hospital Luís Eduardo Aybar, un conductor de carro público pedía a gritos, desde la entrada, un camillero para salvar la vida de un hombre de nacionalidad haitiana que había sido herido de una puñalada en las inmediaciones de la avenida San Martín, aparentemente por su esposa.

Algunas personas lloraban desesperadas por la impotencia, ante la ausencia de un camillero para salvar la vida del hombre, de unos 23 años, que agonizaba en el suelo de la entrada del hospital, justo frente de la puerta de emergencia.

El chofer llegó apresurado a emergencias, pidió a los que ocupaban el espacio frente a la puerta que les dejaran pasar. Se desmontó descalzo del vehículo y no dejó de pedir a gritos un camillero para llevar el herido hasta el interior de la emergencia, abarrotada de gente.

Cuando bajaba de su carro al nacional haitiano, narraba que momentos antes transitaba en su ruta, por la avenida San Martín, y un grupo de personas lo detuvo y le pidió llevar el hombre, herido de varias “puñaladas” en el pecho, al hospital Luis Eduardo Aybar, para que le atendieran.

“Déjalo ahí en el piso, a ver si se lo comen”, gritó impotente y, dejando el herido tendido en el suelo, se montó en el vehículo junto a un hombre que le acompañaba y se retiró.

Habían transcurrido unos 15 minutos, cuando un miembro del personal del hospital que pasaba por ahí, arrastrando una silla de ruedas, dijo a los presentes, “ah, está herido, deja llamar a un camillero”. Desde que entró a la sala de emergencias un compañero de labores salió y subió a una camilla el herido, que se mantenía inmóvil y por momentos abría los ojos.

El hecho conmocionó a los presentes, que se habían estado quejando de las precariedades del hospital, donde además de recibir a los habituales pacientes, estaba atendiendo a los que referidos de la emergencia del hospital Moscoso Puello, la cual está siendo reparada.


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