LA CIUDAD Y SUS ESPACIOS

Hacen falta más espacios públicos para recreación

TENEMOS UN METRO CUADRADO DE ÁREA VERDE POR HABITANTE, CUANDO LO IDEAL SERÍA 10 METROS

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Yaniris Lópezyaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Si se toma como referencia la cantidad de espacio público verde o recreativo por habitante que debería tener toda ciudad, y que por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe ser entre 10 y 15 metros cuadrados por individuo, el Distrito Nacional tiene motivos para preocuparse. 

Con una población no comprobada que ronda el millón de habitantes, y de acuerdo a estudios realizados por el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) como parte del Plan Estratégico Santo Domingo 2015, la suma de los espacios públicos actuales le otorgan menos de un metro cuadrado a cada habitante. 

La situación mueve a debate. Dejando a un lado menos de una docena de buenos ejemplos de espacio público, entre ellos el parque Mirador Sur, el Botánico, el Zoológico Nacional, el Centro Olímpico, la Plaza de la Cultura y las plazas Colón y Duarte en la Ciudad Colonial, ¿cómo ven la ciudad y sus problemas los urbanistas y arquitectos del país? 

POCO ESPACIO Y PLANIFICACIÓN 

Los urbanistas ven una ciudad que crece de forma descontrolada y sin planificación sostenible cuyas autoridades no han sabido concebir de manera adecuada los espacios públicos ni sacarle provecho como lugares de interacción ciudadana y convivencia social. 

Ven exceso de pavimentación en las vías, áreas subutilizadas y programas sobrevalorados. Se quejan de la poca participación de los profesionales del sector en la planificación de la ciudad y critican la tendencia a dar prioridad a los restos de vías y no a los espacios públicos reales que benefi cian directamente a la comunidad. 

“Aquí las autoridades ven el espacio público como espacio de promoción y gestión económica porque solo genera benefi cios a ciertos sectores y no a la población”, dice el arquitecto e investigador Marcos Barinas. 

Barinas entiende que aún teniendo a su disposición grandes planifi cadores, el gobierno de la ciudad no ha sabido categorizar los espacios públicos y adecuarlos a la naturaleza de cada uno. 

“El hecho de que veas una superfi cie verde, rodeada de calles por todas partes, no significa que sea un espacio público de vocación cívica, es un espacio público simplemente porque tienes acceso a él, pero pierde su cualidad social de interacción humana”, señala. 

La ciudad no es sólo parques, dice a su vez el arquitecto Leopoldo Franco, presidente del Instituto Dominicano de Planificación Territorial. 

“Ojalá fuera eso. Eso es facilísimo. Aquí las instituciones no funcionan. Hacer la ciudad es tener en cuenta las inquietudes de cada sector y saberlo integrar en un conjunto orgánico para que los planificadores profesionales puedan coger esas ideas, darle forma de proyecto de desarrollo: transporte, salud, deporte, esparcimiento, y organizarlo en algo que sea funcional y que responda a los deseos de la ciudadanía, no al capricho o a la voluntad de un planificador, de una oficina”, opina Franco. 

EL AYUNTAMIENTO SE DEFIENDE

Rosa García Zaiter, encargada de la Dirección de Defensoría y Uso de Espacios Públicos del ADN, dice que pese a que la división del Distrito Nacional en el 2001 no les favoreció en el aspecto de los espacios públicos, ningún ayuntamiento se ha preocupado tanto por estas áreas como la actual gestión. 

“Hemos relanzado lo que es la defensoría y uso del espacio público, un tema que los demás ayuntamientos nunca lo tuvieron en consideración. Los parques estaban abandonados y las pocas áreas verdes de la ciudad estaban siendo subutilizadas, encontramos que muchas áreas que pertenecían al ayuntamiento habían sido vendidas y tuvimos que salir a rescatarlas”, explica García Zaiter. 

El alcalde de la ciudad, Roberto Salcedo, ha dicho que las gestiones que le antecedieron vendieron tres millones de metros cuadrados de áreas verdes y espacios públicos. 

Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), el Distrito Nacional (DN) tiene 91.08 kilómetros cuadrados, 910,076 habitantes y una densidad poblacional de 10,030 habitantes por kilómetro cuadrado. 

Los datos del ADN indican que el DN tiene 104.44 kilómetros cuadrados. Entre plazas, parques, plazoletas, canchas, isletas, rotondas y boulevares, las tres circunscripciones del DN suman un aproximado de 7,716,864 metros cuadrados de espacio de uso público. 

“El problema de nuestra ciudad es que está en manos de gente que administrativamente no comprende de espacios públicos, que no saben nada de urbanismo y entonces se rodean de gente de la que no se dejan llevar”, observa el reconocido arquitecto Emilio Brea. 

Y no es que no trabajen, aclara, es cómo lo hacen. 

“Me parece que el actual alcalde hizo 14 parquecitos canquiñas, que lo llaman mal, porque no son parques, son placitas, 5 ó 6 funerarias barriales, quizá saneó una o dos cañadas, pero ¿y el resto de la ciudad?"

Al respecto, dice García Zaiter que precisamente uno de los mayores logros de la gestión actual ha sido trascender al tema de la basura e implementar programas de arbolado, escuelas laborales, animación urbana, descontaminación visual y recuperación de espacios públicos, avenidas e isletas. 

Asegura, también, que el ADN respeta las necesidades de la población a través de sus organizaciones y se acerca a ellas para atender sus demandas. 

RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL GREMIO 

Los urbanistas, arquitectos, ingenieros y planificadores urbanos no son del todo inocentes. Marcos Barinas ve en ellos un gremio débil invadido por la política que no ha sabido exigir el lugar que les corresponde. 

La urbanización y la arquitectura, explica, son responsables del 45% de las emisiones de carbono. 

“No estamos hablando de un relajito, la gente cree que la transportación y las industrias son las que provocan el gran impacto. No. El 45% corresponde a las edificaciones y a los pavimentos, el 25% a las industrias. Los arquitectos tenemos un gran por ciento de responsabilidad de los problemas que hay en el diseño del espacio público en República Dominicana”. 

Por tanto, asegura, urge una política que se dirija a entender el espacio público como espacio urbano porque hasta ahora no ha sido entendido más que en términos físicos, no en términos de calidad. 

“Se necesita una política que sea inclusiva, que permita a los profesionales actuar en la definición de su espacio porque es responsabilidad del Ayuntamiento, no de la población, que los espacios sean de calidad”. 

BUENA SEÑAL 

El arquitecto José Enrique Delmonte, presidente de la fundación Erwin Palm Walter, ve positivo el principio de apropiarse del espacio público y de su intervención, y considera que en ese sentido está mejorando la percepción de la ciudadanía sobre el tema. 

“La ciudadanía está valorando sus espacios públicos y los está defendiendo. El hecho de que la ciudadanía despierte y los critique es una muestra de que estamos sensibilizando el valor que tienen los espacios públicos para el ciudadano. En las universidades hay mucho empeño en hacerles ver a los estudiantes esa importancia”, expresa Delmonte.