RAZAS

Hallan genes de nativos de las islas Canarias en dominicanos

UN EQUIPO ESTUDIA LA COMPOSICIÓN GENÉTICA QUE EXISTE EN RD

  • De izquierda a derecha, Patricia, Elisa, Osvaldo, Blanca Guerrero, la abuela, Enrique y Leandro: la familia Reyes Ávila de Las Lagunas de Nisibón.
Javier Valdivia
LAS LAGUNAS DE NISIBÓN, La Altagracia.- Miguel Enrique Reyes tiene la tez clara pero un poco menos que su hija, que posiblemente heredó el color de piel de sus bisabuelos españoles. Ella también tiene el pelo tan lacio y negro como el de su madre, Elisa Ávila, natural de Miches, cobriza, algo menos que el mayor de sus tres hijos y completamente diferente al más pequeño, que tiene el pelo ondulado y la carita ligeramente más ancha.

“Tenemos algunos familiares parecidos”, remata la madre con una sonrisa placentera.

Sin haber salido nunca de este lugar, los Reyes Ávila encarnan el mestizaje en el sentido más estricto de la palabra y son quizá el último tramo de una ruta que la especie humana inició hacia las Antillas entre los 6000 y 1000 AC, pasando por las tres oleadas migratorias (indios americanos, españoles y africanos) que más o menos definieron el perfil genético de los dominicanos.

Ahora, cuando la huella dejada por la humanidad sigue siendo un misterio que la ciencia trata de desentrañar, un grupo de investigadores ha descubierto la presencia de genes de nativos de las islas Canarias (blancos y de ojos azules conocidos como guanches) y del tipo euroasiático en un porcentaje de la población dominicana actual, tal como en su fase preliminar encontró rastros genéticos de indios taínos en hasta un 18 por ciento del mismo conglomerado.

El hallazgo fue hecho por un equipo multidisciplinario de la Universidad Central del Este y de la Universidad de Puerto Rico, recinto Mayagüez, que hace dos años inició el estudio para conocer, a partir de pruebas de ADN (ácido desoxirribunuclieco) mitocondrial (que se hereda únicamente por vía materna), el origen de los primeros pobladores de la isla y para determinar la composición genética de sus habitantes.

Los guanches
“Es sorprendente la presencia de genes guanches y euroasiáticos en la población dominicana”, dijo por teléfono a LISTÍN DIARIO Juan Carlos Martínez-Cruzado, director del Departamento de Biología Molecular de la Universidad de Puerto Rico, recinto Mayagüez, y encargado de la contraparte puertorriqueña en el estudio “Orígenes continentales de las primera poblaciones de las islas del Caribe y los movimientos migratorios que los formaron”.

El investigador explicó que hay dos maneras en que los guanches, cuya presencia también ha sido confirmada en Puerto Rico, pudieron haber llegado a las Antillas: la primera es que las islas Canarias, cuya conquista fue completada por los españoles en 1495, sirvieron, entre otras cosas, como fuente de esclavas blancas en las primeras décadas de presencia española en las Antillas. La segunda, dijo Martínez-Cruzado, es que siglos después ocurrieron migraciones de canarios pobres al Caribe que venían a trabajar la tierra.

“Gran parte de estos canarios eran mestizos y de seguro trajeron ADN mitocondrial de origen guanche a las mismas”, respondió el científico puertorriqueño en un cuestionario que LISTÍN DIARIO también le envió por correo electrónico.

Hombre de Cro-Magnon
Herbert Wendt, en su libro “Empezó en Babel”, aparecido hace casi cuatro décadas, hace referencia a este pueblo casi desconocido en América y el Caribe. El historiador alemán dice que los guanches son descendientes del hombre de Cro-Magnon que, “desde el punto de vista antropológico, se conservaron casi intactos hasta la época histórica”.

“Hijos legítimos de la cultura capsiense fueron los primitivos saharianos, los antiguos libios, los bereberes, los hombres de cabello rubio, ojos azules y rostro casi cuadrado.  Los canarios descienden de estos norteafricanos ‘cromañonenses’ que llevaron la cultura capsiense a las islas (Canarias), aunque no le dieron ulterior desarrollo”, dice.

“A causa de su largo aislamiento, los guanches descendieron otra vez al nivel de cultura de los trogloditas, que ya habían superado”, agrega Wendt.

Sobre la presencia de genes euroasiáticos en la población dominicana actual, el doctor Fermín Mercedes, decano de Ciencia y Tecnología de la UCE, dice que éstos pudieron haber aparecido en las primeras migraciones hacia las Antillas o en posteriores desplazamientos.

Hay más
Pero el estudio de la Universidad Central del Este y de la Universidad de Puerto Rico, recinto Mayagüez, que se realiza con la colaboración del Museo Arqueológico Regional de Altos de Chavón, también ha determinado, de manera preliminar, que existen siete linajes compartidos entre República Dominicana y Puerto Rico, cuatro de los cuales son mucho más comunes en este último país.

Según Martínez-Cruzado, este descubrimiento sugiere migraciones de Puerto Rico a República Dominicana en el pasado, tal como se ha establecido en diferentes teorías sobre el poblamiento de las Antillas.

“Los otros tres son comunes en ambos países y requiere mayor estudio. De los diecinueve linajes maternos indígenas en Puerto Rico, siete se comparten y doce son exclusivos de Puerto Rico. En República Dominicana hemos identificado 24 linajes de los cuales diecisiete son exclusivos del país; algunos de estos son exclusivos del Cibao, otros de la región Sureste y otros de la región Suroeste”, aseguró el investigador puertorriqueño.

El análisis del ADN mitocondrial permite trazar rutas migratorias a través del tiempo, por lo que incluso para los Reyes Ávila, la familia que vive en este apartado municipio y que no ha sido sometida a ningún estudio en particular, las investigaciones que se llevan a cabo podrían aclarar el origen de los dominicanos y de los componentes genéticos que predominan en la actualidad.

“Alguna vez me han dicho que él es diferente, sobre todo cuando era más pequeño”, asegura Reyes en referencia a su hijo mayor, Osvaldo, que tiene la apariencia física de un nativo precolombino, aunque por la forma en que lo dice es fácil deducir que el que no sea igual a los demás es lo que menos le preocupa en este mundo.