SIN PREVENCIÓN

Infectólogo atribuye a fallo del sistema de salud muerte de un niño por rabia

SANTO DOMINGO.- El infectólogo Clemente Terrero dijo ayer que la muerte reciente de un niño de siete años a causa de rabia humana es una falla del sistema sanitario nacional que no le dio el debido seguimiento al caso, pese a que la mordedura del perro fue reportada.Señaló que bajo ninguna circunstancia se puede responsabilizar o atribuir a descuido de la familia, debido a que la madre llevó al menor a un servicio de salud el mismo día en que fue mordido, por lo que el seguimiento al perro agresor era una responsabilidad del Centro Antirrábico Nacional y del sistema de vigilancia epidemiológica. El especialista del hospital Infantil Robert Reid Cabral se refirió a la muerte en ese centro el pasado viernes del niño Walfido Narciso Pérez, de siete años, procedente de Boca Chica, quien se convirtió en la primera víctima de este año de rabia humana, al presentar la enfermedad luego de que en noviembre pasado había sido mordido por un perro afectado del virus de la rabia. El menor fue mordido en una mano por el perro de una vecina. El can también mordió a otras cinco personas y tuvo contacto con otras más, las cuales están siendo vacunados por inspectores de Centro Antirrábico Nacional, cuyo director, Guillermo Rosario, tras lamentar el hecho, dijo que muchas veces las familias se descuidan y no vuelven al sistema de salud a pesar de que se les advierte sobre el peligro. “Las autoridades no pueden echar la responsabilidad a los familiares del paciente, porque quien tiene la responsabilidad de darle seguimiento en la vigilancia de las personas en riesgo es el sistema, y es evidente que a este caso no se le dio seguimiento, se dejó evolucionar y al final el niño desarrolla rabia humana”, dijo el médico. Recordó que cuando un paciente llega a demandar un servicio y en ese momento preventivo que fue cuando lo mordió el perro, es el servicio de salud que debe seguir el caso. Señaló que el mismo director del Centro Antirrábico dice que el perro siguió mordiendo otras personas, pero nadie al final se percató de lo que pasó con el animal, lo que evidencia que no se le dio el más mínimo seguimiento. Dijo que el niño llegó al hospital en un estado avanzado de la enfermedad y que hay que esperar el seguimiento dado a los otros pacientes que están siendo vacunados, lo que indica que el sistema reaccionó luego de que el niño empezó a presentar las manifestaciones clínicas, lo que una vez se inicia es irreversible. Reveló que estuvo hablando con la madre del niño y que estaba seguro que si ella hubiese tenido conocimiento sobre el comportamiento de esa enfermedad, cuyo período de incubación es largo, ella habría actuado de otra manera, por lo que ahora el sistema de salud no debe “lavarse las manos” sobre el caso porque para eso son las políticas preventivas. En el país se reportan un promedio de 16,000 mordeduras por año, registradas principalmente en la provincia Santo Domingo, Santiago, San Pedro de Macorís y San Cristóbal. Cerca del 70 por ciento de las mordeduras de perros ocurren en el domicilio.

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