MUCHO LODO
La Barquita es zona inhabitable
SANTO DOMINGO.- Aunque decenas de familias del sector La Barquita retornaron a sus viviendas al bajar las aguas del río Ozama, han tenido que “dar marcha atrás” y volver a los refugios, a pesar de las precariedades que padecen en esos lugares. Rafael Holguín aseguró que el 80 por ciento de las casas en la orilla del acuífero están llenas de lodo y lo peor es que reina el temor de que surjan brotes de enfermedades. Pidió la intervención de la Secretaría de Salud Pública y el Plan Social de la Presidencia para que asistan a los afectados del fenómeno atmosférico. La mayoría de los vecinos del lugar tratan de recomponer lo poco que tienen y lavan los ajuares para eliminarles el lodo, mientras otros cargan de la parte alta los trastes que pudieron sacar antes de que creciera el río. Yolanda Recio, con cinco hijos, dijo estar sin sitio al igual que Nayade Magnalena Rocío, en la calle Padre Alegría, donde también Karina Antonia Durán se queja del lodo y de la condición ambiental. Mary Cruz pidió un operativo médico y se mostró confiada en que el presidente Leonel Fernández buscará una salida a su situación. Reconoció que en el entorno dieron colchones, mosquiteros y comida, pero no ha llegado a quienes están a la orilla del río. Lucy González afirmó que se le dañó todo lo que tenía. Sin embargo, al igual que otra vecina dijo que algunos dirigentes encargados de los repartos no hacen llegar las ayudas a los verdaderos necesitados. “Después que pasó esto hay mucho lodo y se necesitan operativos médicos”, externó Mary Cruz Paulino en La Barquita, donde al igual que en La Ciénaga y El Dique los vecinos se mantienen a la expectativa de ver mejorar su situación. “No quiera usted saber lo que hemos pasado, todo se nos dañó y el agua nos dio por la rodilla”, dijo Felicia García en la Respaldo Nueve de La Ciénaga, donde la mayoría asegura que no ha llegado nada de ayuda, a pesar de los anuncios. (+) ENTRE EL TEMOR Y LA ESPERANZAOlga Lidia Pérez y Maximina Fortunato, definieron de “deprimente el ambiente”, y expresaron preocupación por las enfermedades que se pudieran desatar en la zona. En la Cienaga, el ayuntamiento del Distrito Nacional está asistiendo a los afectados en el arreglo de las casuchas, pero a estos no les ha llegado ninguna otra ayuda. Brigadas del ayuntamiento de Santo Domingo Este realizan trabajo similar en El Dique y esperan reconstruir unas 500 casas, en coodinación con el Instituto Nacional de la Vivienda. Las familias temen que las cosas queden por mitad.

