SISTEMA INFORMÁTICO

Testigo de fiscal explica consolidación deudas

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Ramón Cruz BenzánSanto Domingo

SANTO DOMINGO.- La señora Giannina Pilar Méndez de Estévez, ex vicepresidenta de Operaciones del Banco Intercontinental (Baninter), presentada por el ministerio público como testigo contra Ramón Báez Figueroa y demás coimputados, dijo que al momento de hacer transferencias de fondos en el mes de marzo del 2003 para poner en cero una serie de cuentas de empresas vinculadas se le dio la explicación de que se trataba de una consolidación de deudas para preparar el banco para el proceso de fusión con el Banco del Progreso.

De inmediato, la defensa de Báez Figueroa explicó que con esa versión se desmorona la fábula del ex presidente Hipólito Mejía y el ex gobernador del Banco Central, José Lois Malkun, sobre las famosas borraduras por miles de millones de pesos.

“De lo que se trató realmente, como explicó la testigo le informó Marcos Báez en ese momento, era de poner en cero cuentas de empresas vinculadas para consolidarlas en una sola con el objetivo de viabilizar el proceso de fusión con el Banco del Progreso, tal y como hemos venido diciendo desde el inicio de este proceso”, expresó Vinicio Castillo Semán, al concluir la audiencia anoche.

“Todos esos pasivos aparecen claramente englobados en los totales de activos y pasivos declarados por Ramón Báez Figueroa en el anexo único del contrato de fusión, rubricado por Pedro Castillo en representación del Banco del Progreso, y enviado a las autoridades monetarias, las que lo aprobaron sin objeción,” agregó el abogado de la defensa de Báez Figueroa.

La señora De Estévez, al presentársele los llamados memorandos confidenciales, explicó que solo se limitó a cumplir instrucciones del funcionario autorizado del Banco y que en ese sentido entiende que actuó de forma correcta y normal.

Agregó que todas las áreas registraban las operaciones del banco y alimentaban el libro mayor que salía por vía del sistema informático.

Siguieron usando sistemaVicente Merán, quien fue encargado de Informática del Baninter, dijo ayer en el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional como testigo de la parte acusadora, que todas las operaciones bancarias se registraban en el sistema computarizado de la institución y que a esa información tenía acceso cualquier autoridad que quisiera hacer una inspección.

“Todo estaba ahí. Ahí no había nada perdido,” dijo Merán, testigo del ministerio público, cuando fue preguntado por el doctor Marino Vinicio Castillo, de la defensa de Ramón Báez Figueroa. “Era un sistema normal de un sistema bancario. No era nada del otro mundo”, respondió cuando se le preguntó sobre las características del sistema informático.

Asimismo, Merán respondió al licenciado Juárez Castillo, también de la defensa de Báez Figueroa, que las autoridades del Banco Central, luego de intervenir al Baninter en abril del 2003, “siguieron usando el mismo sistema informático” y que nunca le hicieron críticas ni reclamaciones en torno al sistema durante el tiempo que siguió desempeñándose en esa posición hasta noviembre del 2003.

Igualmente, al responder al ministerio público en torno a los conceptos “cash reserve y venta de carteras”, Merán declaró que eran productos que el banco ofrecía a sus clientes.

Asimismo explicó que el denominado “Interbanco” era un auxiliar de contabilidad del Banco y que todas las operaciones de esos productos también se encontraban registradas en el sistema informático.

Juárez Castillo Semán, dijo al concluir la audiencia, que “estas declaraciones del señor Merán vienen a confirmar el desplome que se ha producido en la presentación de pruebas del ministerio público en lo relativo a un hecho central que figura en la acusación y es en el de la supuesta operación de un ‘software’ o sistema informático que supuestamente ‘ocultaba’ operaciones del Baninter constituyendo una especie de ‘banco paralelo’ o ‘clandestino’.

Esta falsedad ha quedado puesta en evidencia no solo por las declaraciones del señor Merán, sino por las que ya ofreciera el otro encargado de informática de la institución, el señor Ramón Mola, lo que confirma que la acusación fantasiosa formulada en el discurso del gobernador Malkun del 13 de mayo del 2003, no era mas que una patraña tendente a impresionar a la opinión pública y ocultar que las autoridades tenían pleno conocimiento del tamaño real del banco y acceso a comprobar todas sus operaciones”.

La licenciada Máxima Arelis Perdomo Cabrera, gerente de Informática del Baninter, reveló que fue confirmada en su posición por las autoridades interventoras que envió el Banco Central y conserva hasta el día de hoy un puesto de mayor responsabilidad en el área informática en la Comisión de Liquidación del Baninter.

Reveló también que nunca fue sancionada ni amonestada por las autoridades del Banco Central. De inmediato la defensa de Báez Figueroa explicó que la mayor prueba de la corrección de los sistemas informáticos del Baninter es precisamente que se haya mantenido en las mismas posiciones clave a los mismos funcionarios en ese sensible campo técnico.

Al respecto el licenciado Vinicio Castillo Semán preguntó: “¿Y dónde están los supuestos operadores del gran fraude informático? ¿Dónde están los supuestos creadores de un software creado supuestamente hace catorce años para hacer fraudes, desaparecer activos y pasivos en las noches y reaparecerlos al otro día?

Obviamente que al concluir el interrogatorio de todos los funcionarios clave del área informática de Baninter el ministerio público ni el Banco Central han podido acreditar absolutamente nada de sus embustes. Todo se le ha desplomado y ahora sucede que los supuestos brazos ejecutores de ese fraude informático siguen laborando en sus mismas funciones con las autoridades”.

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