“La boda de Frank y Mechy”, un experimento teatral arriesgado y divertido
La obra continúa este viernes 14 de noviembre en el salón donde ha visto sus anteriores puestas en escena anteriores. Para que no se pierdan, la función es a las 8 de la noche en Tango Mío, ubicado en la Calle Osvaldo Bazil 2, sector Los Prados
La trama de "La boda de Frank y Mechy” gira en torno a la boda de Frank, interpretado por Yaniel Ramírez y Mechy, rol que desempeña Stephanie Peña.
“La boda de Frank y Mechy” es un teatro inmersivo, inclusive, invasivo, en el mejor sentido de la palabra. Pero ojo, que su principal objetivo está desbloqueado, es un teatro experimental con el único y mero propósito de divertir. Y vaya que lo logran.
Lorena Oliva, desde su perspectiva “alternativa”, ha creado esta pieza alocada, absurda, disruptiva y atemporal en la que recrea de forma tan literal lo que puede pasar en cualquier ceremonia (digamos, como el caso lo amerita, que la boda de una prima lejana a la que hemos sido convidados) de nuestra Latinoamérica, tan distinta y tan igual en cualquiera de sus rincones.
La trama gira en torno a la boda de Frank, interpretado por Yaniel Ramírez y Mechy, rol que desempeña Stephanie Peña. Al público lo reciben de forma muy particular. Parte del elenco interviene con los asistentes desde que están formados afuera del local, con curiosas y extrañas interacciones.
Y ya dentro, se sirve desde picadera, hasta pastel. Es todo un performance interactivo, en el que nunca se sabe si los intérpretes improvisan o sus ocurrencias son parte de un guion demasiado estructurado.
“La boda de Frank y Mechy” es un trabajo coral. Quien crea que los ya nombrados “protagonistas” son, en realidad los dueños del escenario, se equivoca. A veces se puede pensar que el actor que hace del anfitrión, Pedro Heyaime es quien se roba el show con sus afectaciones, pero qué va, luego aparecen las madres de los novios, interpretadas por Giselle Aimée Peña, Karina Núñez y Soraya Piña; la abuela, María Esther Ortiz; la hermana influencer, Patricia Martínez; la pastora, Aris Cruz; la amiga, Laura Pichardo; la vecina, Cristal Sosa o el padre de la novia, Fidias Díaz; Ahlam Safa, la amante o Armando Muñoz, Benito. En fin, cada quien tiene su momento para brillar.
Y qué decir de los actores invitados: Patricia Muñoz como la periodista y Noel Ventura, como padre de la novia (alternando con Fidias Díaz), quienes dan cátedra del concepto “special guest”, sumando más humor y gracia a un libreto simple, alocado, disperso y, más que nada, muy inteligente.
Con este montaje, Lorena Oliva, como directora, con la asistencia de Josué Hirujo, se anota un punto a favor en el panorama teatral local. Aclarando, no es que ella se haya inventado este tipo de espectáculos, ni mucho menos, pero el hecho de arriesgarse, con actores y actrices poco conocidos, con una propuesta distinta y un discurso serio dentro de la hilaridad de la propia producción, la verdad que hay que reconocerlo.
“La boda de Frank y Mechy” continúa este viernes 14 de noviembre en el salón donde ha visto sus anteriores puestas en escena anteriores. Para que no se pierdan, la función es a las 8 de la noche en Tango Mío, ubicado en la Calle Osvaldo Bazil 2, sector Los Prados. Las boletas están disponibles en SmartTicket.com.do. Valga la cuña.

