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Entretenimiento viernes, 27 de noviembre de 2020

“Papi”: Vistazo a una parte social de los 80

  • “Papi”: Vistazo a una parte social de los 80

    Rita Indiana, Noelia Quintero, Avril Alcántara, Rafael Elías Muñoz y Amauris Pérez.

  • “Papi”: Vistazo a una parte social de los 80
Pachico Tejada
Santo Domingo, RD

Las películas basadas en obras literarias regularmente son más ricas, en el sentido de que tienen la visión serena y detallada de un tema, que ha apasionado a un autor y lo ha llevado a escribirlo.

En el cine local hay varios trabajos importantes basados en obras literarias (“La Gunguna”, Ernesto Alemany, basada en el cuento “Montás”, de Miguel Yarull), y otros con peor suerte (“Flor de azúcar”, de Fernando Báez, inspirada en el cuento “La Nochebuena de Encarnación Mendoza”, de Juan Bosch).

Ahora se estrena “Papi”, adaptación de la novela homónima escrita por la dominicana Rita Indiana, y que ha dirigido la puertorriqueña Noelia Quintero Herencia.

Y lo mejor que tiene esta película, protagonizada por Avril Alcántara, es la forma en que se ha retratado un aspecto sociocultural del dominicano de los años 80.

Sobre todo el universo que giraba en torno a los que viajaban a Estados Unidos en busca del “Sueño americano”, pero que se desviaba por el camino del crimen, su impronta en el barrio, que lo veía como un héroe, y las mujeres, como un ideal de poder y belleza.

Ese es Papi, encarnado de manera convicente por Amauris Pérez, el padre de Sonia, interpretado por Alcántara, siempre esperando ser rescatada por ese padre ausente, y que ella compara con Jason Voorhees y Freddy Krueger, analogía tremenda del infame oficio al que se dedica, y que contiene todo el humor negro de Rita Indiana.

Toda esta historia es vista a través de los ojos de esa niña, y Quintero ha interpretado esas ilusiones y aspiraciones de Sonia envueltas en la forma onírica en que esta entiende su mundo, en un filme en que se destaca el montaje de Nino Martínez Sosa, y el diseño de producción y vestuario, de Wilhem Pérez y Alina Julia, respectivamente, que crean un buen universo “ochentoso” local.