Comunicadores

Una década de un gran amor

  • Jorge Ramos y Chiquinquirá Delgado. ARCHIVO LD

Luisanna Carrasco
Santo Domingo, RD

Jorge Ramos es uno de los comunicadores más reservados sobre su vida privada, pero ante los encantos de su compañera sentimental, Chiquinquirá Delgado, no pudo resistirse y sacó a flote el hombre detrás de las cámaras, sobre todo en los tiempos de cuarentena por el coronavirus.

Entrevistado por su compañera sentimental en el show de Facebook de Univisión #ElBreakdelas7, el periodista dio a conocer algunos aspectos de su vida que nadie sabía en una entrevista con su actual pareja, con quien aseguró se complementan muy bien y que la cuarentena les ha hecho ver que son el uno para el otro y les ha dado la oportunidad de pasar más tiempo juntos, algo que era totalmente imposible algunos meses atrás.

"La cuarentena de alguna manera nos ha hecho ver que no vivíamos en un mundo perfecto, porque luego del noticiero llego a casa y juego con Carlota la hija de Chiqui que es maravillosa, ceno con toda la familia y puedo pasar tiempo con mi hijo mayor, Nicolás  que está en la universidad, estas pequeñas cosas que antes era imposible, la cuarentena las ha hecho posible y es increíble porque tengo la gran maravilla de ver a Nicolás todos los días", dijo Ramos.

Acerca de su relación con Chiqui, de 47 años, habló de que ambos son muy unidos pero también muy reservados y que tienen un acuerdo de no ligar los asuntos personales con su trabajo y valoran mucho su privacidad. 

La pareja lleva casi una década de convivencia. Se conocieron durante un evento de la cadena Univisión. Ella llevaba unos meses en Estados Unidos luego de su vida en su natal Venezuela, por lo que surgió una cercanía y él le sirvió de pie de amigo para asumir la nueva cultura americana.

Al momento de conocerse, ambos venían de rupturas amorosas: ella acababa de divorciarse del presentador Daniel Sarcos y él había terminado su noviazgo con Ana de la Reguera.

Sin embargo, a partir de comienzos del 2011 decidieron darse una nueva oportunidad en el amor y desde entonces, como dijo ella, "hemos logrado ese balance. No hay diferencia entre tus hijos o los míos, todo el mundo es igual para nosotros”.

+ Quehaceres del hogar

En la entrevista, Ramos también confesó que los talentos manuales no son su fuerte, ya que cuando era más pequeño su madre siempre le regañaba porque no le podía ayudar con nada en los quehaceres del hogar.

"Cuando era pequeño mi madre me llamaba inutilito Ramos, porque no podía ayudarle en nada en la casa, eso de los talentos manuales nunca se me dio soy pésimo, hasta el agua se me quema, reconozco públicamente que mis talentos manuales son malísimos, pero es un  riesgo altísimo también que chiqui me corte el pelo porque ella tampoco es muy diestra en hacer cosas con las manos", dijo entre risas el periodista. 

+ Su madre

Ramos, de 62 años, tiene  una relación muy especial y cercana con su madre, tanto así que viaja frecuentemente a la ciudad de México para compartir con ella, cosa que no ha podido hacer desde hace varios meses por la pandemia y ha sido uno de los aspectos que más  le ha costado sobrellevar, pero que gracias a chiqui y las tecnologías no siente tanto la ausencia.

"El no poder ver a mi madre y no poder ir a México tan frecuente me duele mucho, porque puedo estar cerca de ella, porque entre los dos tenemos esas platicas donde te das cuenta de que tienes lo más esencial y eso  es lo que más extraño", afirmó.. 

Para liberar la tensión del trabajo, Ramos escucha música que le traiga buena vibra y todas la mañanas tiene una especie de ritual con la hija de Chiquinquirá, donde bailan la canción de Billie Eilish "Bad Guy". De esa forma todas las preocupaciones desaparecen.

"La gente no sabe que todas las mañana bailo the Bad Guy, junto a Carlota, la hija de Chiqui y creo que es una de las niñas más alegres y maravillosas del mundo, también me refugio en ti pues cuando me siento muy ofuscado pues hablo contigo y así dejo ir toda la tensión, creo uno de los mayores privilegios es estar encerrado dos meses contigo", dijo en tono romántico la figura pública.

Contrario a lo que todos piensan Ramos no viste siempre formal y explicó que no le gusta ir de traje, que muchas veces se viste con traje, camisa y corbata pero lo acompaña de Jeans y Converse, su calzado favorito . 

"La verdad no soy tan formal, no siempre ando con traje y corbatas, no me gustan mucho, mientras más sencillo mejor, en realidad no soy tan serio como todos piensan, yo soy más introvertido, los que me conocen saben que soy muy divertido, pero no por eso debo estar mostrando mis sentimientos públicamente", manifestó.

En cuanto a su carácter, Ramos explica que no le gustan las peleas y que trata de evitar los conflictos a toda costa, ya que es una persona pacifica, contrario a lo que se muestra día a día en sus entrevistas y debates políticos. 

Ramos se lleva muy bien con la hija de Chiquinquirá, pues el destacado periodista la acompaña en todas las ocurrencias de la joven, tanto así que en Haloween se deja disfrazar de Bob esponja uno de sus personaje favoritos y en algunas ocasiones deja que carlota le pinte el pelo de rosa.

Acerca de  su posición religiosa se debe a que  creció  bajo la figura de un padre inflexible y autoritario, luego asistió a un colegio católico donde también sufrió maltrato físico por parte de los sacerdotes.

"Soy Agnostico, porque me toco vivir en un México muy abusivo, donde  los mismos sacerdotes que impartían clases en el colegio también te maltrataban todo el tiempo y tenias que confesarte delante de ellos cada semana y eso fue definiendo mi línea religiosa. Yo respeto la religión y la creencias de cada quien y una de las cosas que más admiro es la fe y quisiera tenerla, pero no la puedo tener", dijo Jorge Ramos.

El periodista de la cadena televisiva Univisión adora México y manifestó que gracias a la tecnología ya no se siente tan lejos de casi y que de alguna forma siempre está presente en México, además dijo que las circunstancias de la vida lo llevaron a convertirse en inmigrante. Asi mismo explicó que se parece mucho a su madre, porque tiene la misma rebeldía y el espíritu revolucionario de ella.

Ramos jamás pensó en ser periodista, siempre quiso ser futbolista, catedrático universitario o político, pero que al final se dio cuenta de que el periodismo era una profesión con la cual podía hacer las cosas de una mejor manera.