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Entretenimiento jueves, 23 de mayo de 2019

DESDE LA ÚLTIMA BUTACA

Bran Stark: el astuto, paciente y visionario

  • Bran Stark: el astuto, paciente y visionario
Luis Beiro

Mucho antes del inicio de la octava temporada de “Juego de Tronos”, advertí a mi familia una parte del final y les rogué que no preguntaran las causas. A mi modo de ver, y después de finalizada la inevitable masacre en Desembarco del Rey, el Trono de Hierro estaba reservado para Bran Stark. No me las doy de adivino. Ni comulgo con tele series comerciales que obvian los valores estéticos para priorizar historias manipulables. Pero me atreví con este nuevo subproducto lleno de cabos sueltos, pues solo había que anudarlos para ver su desenlace.

Mi hijo, al igual que los millones de televidentes, deseaba que el intrépido, abnegado y valiente Jon Snow se sentara en el codiciado trono por ser el más indicado para gobernar en franca paz, con sabiduría y bondad.

Guionistas
Pero los hombres buenos no hacen la historia. Ni ayer ni hoy. La naturaleza misma del poder los va transformando y, aunque no lo quieran, tendrán que adoptar estrategias para mantener la corona.

Los guionistas de la tele serie lo sabían y jugaron con el documento original para lograr una puesta en escena que dejara en el espectador, al mismo tiempo, sentimientos de rechazo y aceptación.

Mundo de intrigas
El Guardián de la Noche no podía ser el heredero del Trono, ni la Reina de los Dragones tampoco. Él era un resucitado, un “muerto vivo” por obra y gracia de Melisandre que lo devolvió al mundo con un solo propósito: castigar a los criminales.

De su parte, la Khaleesi fue sufriendo trastornos de su personalidad por tantas batallas, muertes y pérdidas hasta que su vida quedó marcada por sentimientos de amor. Y al sentirse traicionada, acudió a la venganza y a la masacre.

Todo esto no pertenece al reino de la invención. Fueron hechos comprobados durante las siete primeras temporadas. Al igual que la personalidad de las hermanas Stark, no aptas para triunfar en ese mundo de intrigas y muerte.

Caso distinto
El caso de Bran era distinto. Además de visionario, paciente y conocedor como pocos de los Siete Reinos, tenía una virtud que quedará como peligrosa moraleja: No puede procrear.

El resto de los personajes, o eran resentidos, o fieles súbditos, o asesinos miserables o seres tendentes a desaparecer  de una forma u otra.

Ninguno con agallas de rey. Solo un personaje debía mantenerse en el engranaje del poder para que sus guionistas volvieran en dos años con una secuela: Tyron. Pero un Stark junto a un Lannister no pueden convivir.