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Entretenimiento jueves, 25 de abril de 2019

DESDE LA ÚLTIMA BUTACA

La gente detrás del muro

  • La gente detrás del muro
Luis Beiro

Escribe literatura quien tiene algo que contar y se empeña en decirlo con los recursos expresivos que tiene a mano. A veces profesionales y otras aficionados.

Escribir literatura es una profesión como cualquier otra, y no admite buenas intenciones, sino buenos resultados. Solo el tiempo, el estudio y la constancia se encargarán en levantar el brazo a los auténticos autores. Cuando esto ocurre no significa la gloria, sino un reto para continuar.

Se escribe con palabras, y estas son mucho más complicadas de manejar que un bisturí. Y las historias a veces entrampan a quien las escribe y al final, el autor termina siendo escrito.

José Tomás Pérez es un dirigente político con una esmerada preparación mercadológica. Ha sido profesor en diversas universidades y acaba de publicar su primera novela, “La gente detrás del muro”.

Un lector ingenuo podrá pensar que se encuentra frente a una narración sobre la anunciada construcción de un enclave fronterizo entre la República Dominicana y Haití. Pero la realidad es otra.

En esta novela se trazan varias historias dentro de la comunidad de Verón, una zona turística del Este del país que en los últimos años ha ido ganando fuerza por la universalidad de sus playas y la espontaneidad de sus gentes.

Pérez intenta la historia de Verón a partir de la vida de unos personajes con disecciones y naturalezas disímiles.

Esto complica el proceso de desarrollo psicológico de muchos personajes.

La prosa a la que acude el autor para recrear su novela aún no es elegante y a veces notamos la aridez en ella, así como muchas frases hechas.

“La gente detrás del muro” presenta a un escritor en pleno proceso de formación. Es buena noticia que José Tomás Pérez se haya decidido por el terreno de la literatura de ficción. Pero de ahora en lo adelante deberá requerir el esfuerzo de aprendizaje. Un autor que pretenda dejar su huella en las letras requiere la lectura de los clásicos pasados y las luminarias del presente. Esto le permitirá ir sumando técnicas y recursos para afilar su voz autoral.

Una virtud de esta obra es que anuncia la presencia de un autor con una historia que contar y lo hace sin temor a su voz de principiante. Aquí hay tesón y valentía. Esperamos que sus futuros trabajos no tarden en llegar con mayor depuración estética y reflexión creativa.