CINE

“A propósito de Llewin Davis”, no es su mejor… pero es estupenda

La película, de los hermanos Coen, cuenta una historia que a ratos es amarga, y aunque en ocasiones pueda hacer reír; este Lewyn Davis sabe en su fuero interno que no ha nacido para triunfar.

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Armando Almánzar R.Santo Domingo

Ethan y Joel Coen, dos hermanos en el cine, dos creadores de primerísima categoría, nos llevan en esta oportunidad al Greenwich Village del año 1961, pero no a la deslumbrante galería de los triunfadores del momento, sino por el contrario, a la vida ambulante desbordada de desilusión y vicisitudes de un músico creado por ellos: Llewyn Davis. Nosotros, como casi todos los que escuchaban antes la radio, veían luego la TV y ahora penetramos en el mundo virtual gracias a Internet y sus mil y un resortes, estamos siempre al tanto de todos aquellos que, desde hace décadas han sido los famosos, los millonarios, los mecidos por la fama y la fortuna: Charlie Parker, Miles Davis, Dave Brubek,, Frank Sinatra, los Beatles, U2, Shakira, Beyoncé y docenas y docenas más de artistas acariciados por la admiración de las masas. Pero no tienen en cuenta que, por cada triunfador, frente a los micrófonos, en los escenarios, frente a las cámaras de cine y TV, han pasado cientos, miles de seres que han intentado por todos los medios alcanzar ese estrellato que se les muestra esquivo. Llewyn Davis es uno de esos. “Inside Llewyn Davis” cuenta una historia que a ratos es amarga, y que, aunque en ocasiones puede hacernos reír, aún así, sentimos muy hondo que, bajo esa frágil capa risueña que asoma tras las ocurrencias, las tribulaciones de ese Llewyn Davis, se capta la amargura que vive y sufre y que advierte, hora tras hora, día tras día, que por más y mejores esfuerzos que hace, por más que insista y empuje tratando de quebrar la invisible barrera de un destino cruel, sabe en su fuero interno que no ha nacido para triunfar. Como refiere uno de los personajes, el triunfo no surge únicamente gracias al talento y al tesón, sino a veces por mera casualidad, por grabar una simple piececilla musical que cae en gracia y se convierte en un éxito rotundo, arrastrando con ello a su autor a la cima del mundo. Evidentemente, aunque no nos parece que sea “Inside Llewyn Davis” una de las mejores películas de tan formidable pareja, de todos modos podemos recomendarla como cine de primerísima categoría por su puesta en escena, por su excelente trabajo de fotografía, por su edición (obra de ellos también) y por sus intérpretes. Oscar Isaac (Llewyn) nos parece un Pacino hace 40 años; Justin Timberlake y Carey Mulligan tienen roles menores, lo mismo que John Goodman, lo mismo que F. Murray Abraham, pero el gordo ofrece un personaje tan peculiar, una perfecta creación de los Coen, que es toda una delicia. Y los gatos están muy bien.

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